Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bemol Sostenido
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bemol Sostenido
Bemol Sostenido
Por Alonso Arreola

¿Es Jacob Collier el mesías de una nueva música?

Ejercicio hipotético para domingo veraniego: ponga en una habitación al músico más talentoso que conozca. Dele todo tipo de instrumentos de cuerda (mandolina, guitarra, banjo, bajo, contrabajo, dulcimer…), de teclas (piano, sintetizador, acordeón…) y percusión (batería, tabla, udu, djembé…), incluso algunos de aliento menor (ocarina, silbato…), así como los últimos recursos de software (programas) y hardware (computadoras, secuenciadores). También ofrézcale papel y pluma para que escriba letras, así como un micrófono para que grabe su voz. Luego dele tres años y, finalmente, escuche la obra producida. ¿Listo? Pues fíjese, lectora, lector, que, por bueno que sea el resultado de su elegido, estará lejos del juego combinatorio y la originalidad de Jacob Collier. Así de seguros estamos de su potencial. De su futuro. ¿No se puede saber? Bueno, él ya probó el experimento.

Hoy, con veintiún años de edad, el londinense vuela irrefrenablemente hacia la cúspide en los mayores festivales del mundo y lidera listas de venta digital en veintidós países. (Nada de eso es garantía en estos tiempos mentirosos, cierto. Pero créanos: no se trata de un experimento proveniente de grandes disqueras, ni de una moda pasajera, ni de una ocurrencia vacua pergeñada en la red.) Como pocas veces ha sucedido, internet ha catapultado con justicia a un artista singular –multiinstrumentista de verdad– causando que millones se inclinen a su paso. ¿La razón? Lo posee todo. Frescura, talento, visión, ambición, ligereza, simpatía… y por si fuera poco, un mentor envidia‑
ble: Quincy Jones.

Sí, hablamos del mismo Quincy que inventara discursos dominantes al lado de Michael Jackson; del mismo que trabajara con figuras como Miles Davis y que a sus ochenta y tres años señala –una vez más– nuevas rutas hacia una música total y culturalmente integradora que profundiza en complejos laberintos de armonía y rítmica, pero con una filosofía pop hermanada al entretenimiento. Repetiremos la última idea con algunas cursivas, pues nos parece toral al pensar en Collier: una música total y culturalmente integradora que profundiza en complejos laberintos de armonía y rítmica, pero con una filosofía pop hermanada al entretenimiento. Sí. De ese tamaño.

¿Cómo comenzó el fenómeno? Teniendo diecisiete años, cobijado por una familia de músicos, Jacob subió a la red algunos videos grabados en su habitación, vientre mismo de su persona sonora. Estudiante de piano en la Real Academia de Londres, gracias al eco masivo que causó se vinculó con el Laboratorio Multimedia del Instituto Tecnológico de Massachusetts para desarrollar apoyo tecnológico que le facilitara la interpretación de su música en vivo, tocando todos los instrumentos en solitario. Eso sí, su repertorio comenzó con retos grandes: arreglos a piezas de Stevie Wonder, Gershwin, Burt Bacharach y diversos pianistas de indiscutible calidad. Esto llamó la atención inmediata de especialistas en jazz y música clásica, cansados de imitadores que no saben vincularse con los beneficios de su tiempo.

Así las cosas, no conocemos persona que tras escuchar a Jacob Collier quede impasible. De inmediato sucede la mueca de embebecimiento, la mirada compinche. Poco importa, incluso, si lo que escuchamos cae en apetitos inmaduros por falta de sujeción o exceso de delirio. Vaya, no interesa si por ahora algunas de sus chocarrerías no alcanzan al corazón. Hay tiempo adelante. Podremos ser testigos de una fuerza que en años –veinte, verbigracia– podría esculpir a un genio de época.

¿Le parecen desmedidas nuestras palabras? Por lo pronto queremos que lo provoquen para que indague sobre su disco debut de 2016, In My Room, así como sobre las presentaciones que lo han hecho nacer en vivo (Montreaux Jazz Fest, 2016). Es importante que comience con las canciones que citaremos a continuación antes de abordar sus trabajos puramente vocales, a piano solo o en colaboración con aliados, como el también británico Jamie Cullum. En ellas sentirá el vértigo, la licuadora de tiempos, géneros y estéticas que produce en los parietales. Aquí los títulos a escuchar. De su autoría: “Hajanga” y “Woke Up Today”. Autoría de otros: “Eleanor Rigby” (The Beatles), “Close To You” (B. Bacharach). En colaboración: “Don’t You Know” (con Snarky Puppy). En Vivo en el Summer Stage de Central Park, Nueva York: “P.Y.T.”, éxito original de Michael Jackson.

Sí. Creemos que en estos tiempos de confusión y violencia Jacob Collier contribuye a la entelequia de un mundo mejor, transformando su propia intimidad en una habitación gigantesca y compartida, a la manera del poeta e.e. cummings y su The Enormous Room. Seguiremos escuchándolo, justo ahora. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

comentarios de blog provistos por Disqus