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Cabezalcubo
Por Jorge Moch

Guerra sucia

Hace unos días en Twitter encontré un “tuit” que decía recoger las declaraciones que habría hecho, en el transcurso de una presunta visita a la ciudad de Monterrey el 4 de julio, Margarita Zavala de Calderón respecto de las características etnográficas que supuestamente la señora Zavala atribuye a quienes simpatizamos o son seguidores de Andrés Manuel López Obrador. En esas supuestas declaraciones, la señora Zavala habría afirmado que los seguidores de AMLO son gente “ignorante, de pocos estudios, con gran rencor social”, o cosa parecida. La nota especificaba que Margarita Zavala habría asistido a un acto, en una guardería, de una asociación civil vinculada al Partido Acción Nacional y a esa suerte de precampaña presidencial en que la esposa de Felipe Calderón parece estar enfrascada desde ahora. A quienes topamos con tan desafortunada y provocadora declaración nos pareció que el asunto al menos ameritaba circular en las redes y simplemente “retuiteé” el mensaje después de hacer una corroboración somera de que esa información fuera replicada en otros medios. Encontré cuatro réplicas más, es decir, al menos cinco medios electrónicos ventilaban la nota. Y no le di mayor importancia. Hasta que poco después empecé a recibir encendidos mensajes, algunos con contenidos francamente beligerantes, incluyendo un par de amenazas. Básicamente algunas personas (luego se dirían del norte, supongo que regiomontanos) me reclamaban que yo estuviera calumniando a Margarita Zavala. Una señora enérgicamente señaló que Zavala ni siquiera había estado en Monterrey en la fecha señalada por el presunto reportaje, del que empecé a sospechar.

Otro medio publicó un comentario editorial al respecto y me comuniqué con ese editorialista, quien se mostró sorprendido y me aseguró que a su entender la nota era buena. Ya dudando hasta de la mosca que vuela, intenté ponerme en contacto con el medio fuente de esa información pero resultó imposible: el sitio de internet www.denunciamx.com parece ser en realidad un callejón cibernético sin salida. Si bien la dirección URL es ésa, el portal aparece como Infonoticias. No hay correos ni teléfonos de contacto, ni un domicilio al que referirse. Aparece en todas sus notas (la mayoría de corte político, y mezclando notas reales con falsas como la que topé en Twitter) el nombre de Erika Rojas Juárez, pero no hay manera de hacer un rastreo de esa persona para establecer contacto con ella.

El domingo 10 de julio, exactamente hace una semana, alguien me preguntó en redes por cierta nota de prensa que consignaba el asesinato en Veracruz del hijo de un dirigente magisterial de ese estado. La nota aparecía, otra vez, en www.denunciasmx.com

Quienes transitamos las redes sociales en México sabemos perfectamente que hay un ejército de operadores (se dice que muchos de ellos operan desde instalaciones de una televisora) en redes –conocidos como “peñabots”– que trabajan para apuntalar en las redes la popularidad del presidente y también para brindar apoyo mediático a las iniciativas del régimen mientras atacan ferozmente –llegando a cometer ilícitos como amenazas y hostigamiento– a opositores, disidentes, periodistas y simples ciudadanos que se manifiestan hartos ya de este desgobierno rampante y criminal.

Quienes retuiteamos ese mensaje después hubimos de publicar un desmentido. Margarita Zavala ni dijo eso ni estuvo en Monterrey en esa fecha. La información era, en efecto, falsa.

¿Y quién o por qué motivo se dedica a enrarecer de por sí un ambiente sociopolítico de suyo envenenado y conflictivo? ¿A quién puede convenir o beneficiar que se desaten campañas de desprestigio o linchamiento de personajes de la política en México?

¿Quién y bajo qué lógica opera www.denunciasmx.com o Infonoticias?

¿Cuántos portales falsos de noticias más hay operando y por qué?

¿Qué se puede obtener y para quién de aguas tan revueltas?

¿Quién parece estar buscando la desestabilización coyuntural, el desquiciamiento institucional y colectivo que suponen esas iniciativas de guerra sucia, de desinformación y de engaño?

Llámenme conspiranoico, pero creo que no es aventurado señalar a Los Pinos. Donde son, como bien sabemos los mexicanos, expertos en el arte oscuro de la marrullería politiquera… de la que seguiremos viendo mucho, demasiado y más en el transcurso de estos próximos, aciagos dos años en ruta crítica hacia esas elecciones que serán, ni duda cabe, encarnizadas hasta la náusea.

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