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Bitácora Bifronte
Por Jair Cortés

William Faulkner, poeta

Para muchos lectores la poesía de William Faulkner es prácticamente desconocida, sus novelas (y la escasa publicación de algunos de sus poemas) han eclipsado la difusión de su obra poética. Una de las características más relevantes en la poesía de William Faulkner es su idea de “secuencia poética”, entendida como un conjunto de poemas que desarrollan un tema y una forma específicos sostenidos por una estructura definida, lo cual no excluye la existencia de muchos poemas “sueltos”. Seis de estas “secuencias poéticas” han sido catalogadas por los estudiosos de la poesía de William Faulkner: The lilacs, The marble faun, Vision in spring (al que con ciertas modificaciones titularía también Orpheus and other poems) y Helen: a courtship. A las anteriores se agregan otros conjuntos incompletos: Mississippi poems y Aunt bama poems, todos escritos entre 1917 y 1926 y que, en suma, comprenderían una abundante cantidad de poemas.

En Visión en primavera (publicado en español por la editorial Trieste en 1987, traducido por Menchu Gutiérrez y acompañado por una luminosa introducción de Judith L. Sensibar), la poesía de William Faulkner parece buscar, en poemas extensos que alternan el verso libre con el versículo, lo que yo llamaría la musicalidad de la luz en una primavera nocturna, resultado de una aguda capacidad contemplativa en donde lo luminoso batalla y, a un mismo tiempo, danza con las sombras: “La oscuridad asciende/ en doradas alas de violines y luces,/ sobre la música tocada dulcemente/ como si los dedos de la sombra vagaran/ entre las dulces cuerdas de plata de la luna.” En este libro hay una metáfora central: la estrella que cae, y el hombre, como testigo de esa luz que desciende, es el indicado para cantar este milagro, en donde aparecen personajes como Pierrot, Orfeo y la “bailarina”, habitando escenas y pasajes. Visión en primavera es la revelación que el hombre experimenta ante la belleza y la juventud contenidas acaso en un instante, como en el hermoso poema “Retrato”: “Eres tan joven…/ y, en verdad, crees que este mundo,/ esta calle oscurecida, este ensombrecido muro/ brillan con la belleza que, apasionadamente,/ sabes no se habrá de marchitar.”

Aunque se sabe que Faulkner presentó Visión en primavera a una editorial para su posible publicación (misma que no se realizó por falta de dinero para financiarla por parte de su autor) parece que, en el fondo, para él la poesía era un asunto de íntima espiritualidad que sólo compartía con aquellas personas más cercanas. En el caso de Visión en primavera, el único ejemplar, mecanografiado en tinta roja y encuadernado a mano por el mismo Faulkner, fue un regalo para la que sería su esposa, Estelle Franklin, quien lo conservó hasta su muerte, quizá como una prueba de que el amor y la poesía pertenecen al reino de lo que “no morirá nunca”.

 

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