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Cabezalcubo
Por Jorge Moch

¡¿Qué hubieran hecho ustedes?!”

 

No pudo ocurrírsele peor respuesta al compendio de corrupción e ineptitud que se dice presidente constitucional de México, pero al que prácticamente no hay mexicano que le crea de buena fe ni los buenos días. Desde que era un candidato caricaturesco, voluntario bufón político que hacía promesas por todos lados (y que pronto se disparó a sí mismo en el pie con sus propias ignorancia y estupidez, con lo de los tres libros que marcaron su vida y de ahí pa’l real), que firmaba ante notario como compromiso aunque no pensara cumplir esas promesas, sinvergüenza, Enrique Peña Nieto enseñó el cobre: mentiroso patológico, parecía un convencido del adagio prepotente aquel de “ofrecer no cuesta, otorgar es lo que aniquila”. Prácticamente todas sus promesas se vinieron abajo: no quiso ni pudo fortalecer la economía nacional. Ha estado socavando desde que inició su mandato el Estado de bienestar, empezando por debilitar la seguridad social. Su “reforma educativa” ha terminado en uno de los más descarados embates de la derecha radical y el empresariado voraz contra la educación gratuita y laica para todos; y torna un asunto educativo en atentado laboral contra los derechos de los trabajadores de la educación, al someterlos a un marco jurídico eminentemente punitivo, no integral. No es casual que fuera precisamente en su sexenio cuando se dio uno de los más brutales atentados contra el estudiantado: el ataque y desaparición forzada de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Guerrero. Tampoco es gratuito que fuera precisamente en el sexenio de quien como gobernador asumió como suya la represión salvaje y violenta a los pobladores de San Salvador Atenco, y por ende se hayan dado masacres como las de Nochixtlán, Tanhuato, Apatzingán o balaceras contra la gente, la más reciente en Ixmiquilpan, Hidalgo.

Su reforma energética se resume en una carga brutal impositiva contra la población, los gasolinazos, y la entrega paulatina e irrestricta de la soberanía nacional al imperio de otros países y sus trasnacionales, en un clarísimo acto de traición a la patria.

En política interior, su gobierno ha sido, junto con el de su antecesor, el panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, un rosario de calamidades, abusos y persecución a muerte. Decenas de periodistas han sido agredidos, perseguidos, amenazados, desplazados, golpeados, robados, secuestrados, asesinados, levantados y desaparecidos. Y ha desaparecido una enorme cantidad de gente, desde activistas u opositores hasta ciudadanos, niñas y niños que se “esfuman misteriosamente” todos los días, en todas las regiones de este país, donde también han sido desaparecidos, masacrados, esclavizados miles de migrantes centro y sudamericanos que tuvieron la infeliz idea de pasar por este valle de muerte y traición en su búsqueda de una vida mejor, menos pobre. A miles de personas la ilusión de una vida mejor este país se la convirtió en su peor pesadilla, y el último responsable de la situación que prevalece en una sociedad será, aunque no le guste, el papanatas que se diga capaz de presidirla.

Al malestar que el alza de los precios de combustible –disfrazada de liberalización presunta, pero en realidad ocultando el bestial porcentaje de impuestos que suponen los incrementos– Peña Nieto, desesperado, contestó con un insolente “¿Qué hubieran hecho ustedes?” y de inmediato miles de mexicanos en redes le contestamos: Vender el pinche avión más caro del mundo. Reducir los exorbitantes sueldos de los funcionarios a la mitad. Reducir de quinientos a solamente noventa y seis diputados la Cámara. Retirar canonjías a todos los funcionarios, como viáticos y el pago de celulares o de seguro privado médico. Y reducirles las escoltas, y establecer un verdadero plan de austeridad gubernamental que de inicio suponga eliminar bonos millonarios a funcionarios de toda laya, reducir parque vehicular de las dependencias de gobierno. Erradicar esa pinche costumbre de muchos empresarios de cobrar más caro cualquier cosa que tenga que ver con gobierno.

Eliminar privilegios. Eliminar privilegios. Eliminar privilegios. Nomás de entrada. Pero además nos seguiríamos de frente con un castigo ejemplar a los actos de corrupción del régimen que venimos documentando muchos desde hace al menos cincuenta años y por el que más de un politicastro del pri y sus satélites (pan, prd, panal, pvem, etcétera) debería, de acuerdo con leyes vigentes al menos en teoría, ser puesto a encarar un pelotón de fusilamiento.

Tal que la nación así lo demandare, reza la leyenda •

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