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Cabezalcubo
Por Jorge Moch

El esperado regreso de Carmen

 

si, como sostenemos algunos, México es un país sumido en una guerra civil mediática, el régimen del corruptísimo Enrique Peña Nieto debe estar acusando con retortijones la reaparición de nuestra querida Carmen Aristegui en el espacio de la discusión pública, tan esperada por muchos mexicanos hartos de las campañas de propaganda gobiernista, falsaria, cínica y además onerosísima, tan cara que supone en sí misma un verdadero dispendio criminal, siempre encaminado, además, a seguir enriqueciendo a algunos de los peores compinches de ese grupo de delincuentes que lleva demasiado tiempo ya enquistado en el gobierno de México, como son las principales televisoras del duopolio nocivo cuyas devotas demostraciones de amor por el poder y el dinero ya conocemos hasta la náusea.

Carmen Aristegui ha sido golpeada por la censura en México varias veces porque su quehacer periodístico, sus estupendos reportajes de denuncia de las peores corruptelas de los últimos años y su constante documentación del amasiato asqueroso entre políticos y empresarios que ha dado pie a algunos de los peores escándalos de corrupción política en este país la sitúan en obvia ruta de colisión con los poderes fácticos nacionales, desde las altas esferas de la política y la clase empresarial hasta el macabro falansterio de la pederastia clerical (recordemos que fue Carmen Aristegui quien destapó la infame doble vida de Marcial Maciel y no pocos de sus legionarios prevaricadores); desde su afortunado desencuentro con ese remedo de periodista que es Pedro Ferriz de Con hasta el choque de trenes con el gobierno que supuso primero el excelente reportaje que Carmen y su equipo de Investigaciones Especiales realizaron sobre la cuestionable dádiva de la casa blanca de Las Lomas, propiedad de uno de los empresarios contratistas favoritos de Peña desde que era gobernador del Edomex, Juan Francisco Hinojosa Cantú y su inefable Grupo Higa, sinónimo hoy de amiguismos y compadrazgos que se traducen en miles de millones de pesos en negocios turbios, hasta la salida injusta del aire de Carmen y sus colaboradores en la radiodifusora MVS, propiedad de un Joaquín Vargas que entonces exhibió vergonzante obediencia y sumisión lamentable ante un coletazo de vulgar autoritarismo: correr a la conductora y periodista porque su trabajo le resultaba terriblemente incómodo al corrupto papanatas de Los Pinos. Como incómoda debió resultarle la nueva pieza de periodismo de investigación que marcó el regreso de Aristegui a la palestra pública, el lunes 16 de enero, en que el equipo de Aristegui, en el que destacan Juan Omar Fierro, Sebastián Barragán y desde luego Rafael Cabrera, descubre nuevos tejemanejes cenagosos del señor Hinojosa Cantú con el gobierno, ahora en la proyección y construcción del nuevo hangar presidencial, el que hubo de ser levantado para albergar el avionsote más caro del mundo, de suyo pieza primordial en el escándalo brutal de dispendio criminal en un país con decenas de millones de gente en situación de pobreza extrema.

También volvieron junto con Carmen los Niñonautas, espacio informativo para niños creado por Kirén Miret que abundó, porque no podría ser de otro modo, acerca del concepto de libertad y la subsecuente responsabilidad que lleva implícita.

Hacia el final de la primera emisión de esta nueva, plausible, fresca y muy de agradecer reaparición de Carmen y su equipo al aire, el cierre estuvo a cargo de Héctor Suárez, quien con una sutileza exquisita en un sketch estupendo le dijo a Peña Nieto todas sus verdades, empezando por el que es ya clamor nacional: que se vaya. Que, por favor, se lo suplicamos los mexicanos: renuncie, por turbio, por opaco. Por corrupto.

Hace un año y diez meses el régimen priista más corrupto y defenestrado de los últimos cincuenta años logró callar momentáneamente a una de las periodistas más importantes, honestas y coherentes que ha conocido el gremio en México. Durante el tiempo que duró la mordaza, Carmen ha sido laureada con premios internacionales al periodismo y la libertad de expresión mientras el régimen se sigue hundiendo en el berenjenal de su propio descrédito. Hoy ese mismo régimen tuvo que tragar amargo.

Bravo, Carmen. Bravísimo. Como tú misma dijiste, Carmen querida, que no quede duda: aquí se trata de preservar y rescatar la libertad de expresión de los mexicanos.

¡Albricias!

 

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