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Tomar la Palabra
Por Agustín Ramos

Mucho movimiento

 

Las marchas de las mujeres: ¿de la protesta al movimiento?” Esta pregunta de Penélope Duggan tendrá una respuesta categórica el próximo miércoles 8 de marzo. El 24 de octubre de 1975, Año Internacional de la Mujer, casi todas las islandesas se unieron para hacer de Islandia el mejor país para las mujeres http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/11/131105_islandia_mujeres_am A ello se añaden la movilización en Polonia el 3 de octubre de 2016 contra la ley restrictiva del aborto, la protesta en Argentina del 19 de octubre por la creciente tasa de feminicidios y la conmemoración, el 25 de noviembre del mismo año pasado, del Día Internacional contra la Violencia de Género. Esto y más deriva ahora en los llamados al paro mundial de mujeres en el Día Internacional de la Mujer. Múltiples organizaciones en más de tres decenas de países atienden la convocatoria del colectivo argentino Ni una menos. Entre estas organizaciones destaca la que suscribe la carta publicada en The Guardian, “Mujeres de América, vamos a la huelga. Únanse para que Trump vea nuestro poder”, que decanta y da continuidad a la Women’s March del pasado 21 de enero en Washington.

"Si se unen a nosotras las demás mujeres, libraremos a toda Grecia de la guerra", dice Lisístrata. Y cuando su vecina Cleónice le hace ver los riesgos de una huelga de esposas ante la fuerza física de sus maridos, Lisístrata responde: “Si el gozo no es parejo, no lo goza el macho.” Las acciones de este 8 de marzo consistirán en manifestaciones diversas, vallas, plantones, boicot de compras y sobre todo en ausentismo laboral en oficinas, comercios, fábricas, calles y en cualquier otro tipo de empleo. Motivos sobran. Sara Lovera da cifras de México: más de mil 800 feminicidios anuales, “siete de cada 10 mujeres sufren… en su vida algún tipo de violencia cotidiana… sólo tres de cada cien delitos de este tipo se castigan”. Y, anota, “los hombres en general están mal pagados [pero] las mujeres ganamos 30 por ciento menos.”

La magnitud, profundidad y perspectiva de la convergencia feminista resultan evidentes en los abundantes hashtags y en la carta mencionada –cuya firma final es de Ángela Davis– donde se reconoce al colectivo Ni una menos, el triunfo legislativo de las polacas y las luchas por los derechos reproductivos en Corea del Sur e Irlanda, se marca una raya respecto de las feministas conservadoras capitalistas y, asumiendo que la violencia contra las mujeres se extiende a la violencia del mercado, de la deuda externa, de las relaciones de propiedad y de las políticas discriminatorias, se subraya la necesidad de organizar una huelga general que combine la lucha antimachista con la lucha anticapitalista para construir “un nuevo movimiento feminista internacional, con una agenda ampliada, antirracista, antiimperialista, antiheterosexista [anti-heterosexist] y antineoliberal”. También señala que la financiarización y la globalización corporativa han degradado la calidad de vida de los más vulnerables (como los migrantes). En suma, honrando al movimiento Occupy Wall Street, enarbola un feminismo para el noventa y nueve por ciento de la población, feminismo de base y anticapitalista, solidario con las mujeres trabajadoras, con sus familias y sus aliados en todo el mundo.

Se habla mucho, las más de las veces a lo tonto, de que las mujeres nos inspiran a los hombres. Lo cierto es que sucede más que eso en el campo social. Las luchas de las mujeres inspiran a más mujeres. Cecilia Palmeiro, de Ni una menos, precisa que el objetivo es apropiarse de “la huelga como herramienta política para hacer oír nuestros reclamos, para intervenir concretamente en el orden de producción”, para que las mujeres se reapropien de su tiempo y consigan una división más equitativa del trabajo. Igualdad social y laboral y resistencia a las violencias económica, política y cultural. En Viento Sur, a través de la agencia Correspondencia de Prensa Internacional, Laia Facet narra: “Muchas escuchamos el discurso de Angela Davis en la Women’s March”, por tanto propone “combatir los repliegues nacionales que levantan muros donde el feminismo construye puentes”, y más adelante cita la consigna de las italianas: se non valgo, non produco, consigna retomada y redondeada por Cecilia Palmeiro al anunciar la huelga del miércoles: “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras.”

Hay movimiento, querida Penélope

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