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Prosaísmos
Por Orlando Ortiz

Como en circo de tres pistas

 

Me siento obligado a explicar por qué en mi anterior columna escribí que estamos sudando calenturas ajenas por el fenómeno Trump. Los analistas están preocupados porque nos puede llevar la trumpada e irse a pique el país.

Mi perspectiva es simplista pero no infundada, y podríamos denominarla “teoría” del efecto boomerang. Esta “teoría” (denominación extremadamente pretenciosa, lo reconozco, pero podríamos también dejarla en “puntada” u ocurrencia) plantea que el efecto de las medidas trumpetistas nos afectará, sin lugar a dudas, pero regresará al vecino país de origen y calculo que con mayor fuerza.

Numerosos comentaristas han dicho que Herr Trump no sabe nada de economía, y lo demuestra con las medidas que ha aplicado y anuncia tener intenciones de seguir durante su administración. Es cuestión de lógica elemental, por poner un ejemplo, suponer que obligar a la empresas estadunidenses a irse de este país e instalarse allá, significa multiplicar por ocho las erogaciones por salarios, ya que lo que pagan aquí diariamente a un obrero es lo que le pagan allá por hora de trabajo. Eso repercutirá, obviamente, en los costos de producción y en el precio al consumidor. En artículos de lujo es posible que no haya mucho problema al principio, pero al saturarse el mercado por el reducido nicho de quienes pueden pagar esos precios, comenzarán los problemas.

Por otra parte está lo del muro. Consideran algunos que es cuestión de principios y dignidad, pero mientras no insista en que lo paguemos nosotros, o que vayamos a “michas”, hay que ver el problema desde otra perspectiva: afectará seriamente el medio ambiente, lo han señalado especialistas, y hay resoluciones judiciales que al parecer están pronunciándose en contra de ese proyecto y de la política antiinmigrantes. Además existen amenazas de algunos estados norteamericanos de separarse si Herr Trump no cambia de actitud, lo cual es ilusorio (que cambie él).

¿Nos invadiría si México se negara rotundamente a aceptar de manera incondicional todo lo que él diga? Es posible que amenacen con algo parecido a eso y luego la comisión de negociación respecto al TLC acepte y salga con otro “¿qué hubieran hecho ustedes?”; pero suponiendo que nos mantuviéramos firmes, ¿nos invadiría? Habría presiones económicas y tal vez bloqueo, pero sin llegar a “las manos”, como decía mi abuelita, pues eso equivaldría no a que pudieran perder (su capacidad de fuego y elementos bélicos son infinitamente superiores a los nuestros), pero sí a tener la guerra a un ladito, y la posibilidad de que México recibiera apoyo de otros países que no les conviene tener en el “traspatio”.

¿Una guerrita para darle chamba a sus amigos fabricantes de armas? El conflicto sería en otro lado; además, eso de hacer más ricos a los más ricos deja a un lado a los otros ricos, que también son parte del sistema capitalista. El capital sabe perfectamente que la riqueza no la genera el dinero (amontonado en las arcas), sino el trabajo, pero si el trabajo encarecido disminuye considerablemente sus ganancias y para colmo se reduce el poder adquisitivo de los consumidores, los afectados van a ser ellos. ¿Oponerse a la política económica de Herr Trump? Tendrían que hacerlo desde ya, a sabiendas de que eso puede llevar a una metamorfosis del protagonista, que de payaso se convertiría en dictador, y eso es posible que sería del agrado de (algunos de) sus partidarios, pero no de todos los ciudadanos estadunidenses. Ergo, tendrían que “soslayarlo” de alguna manera...

Titulé esta columna “como en circo de tres pistas” porque la situación es tal en el mundo que no hay tres, sino muchas pistas, y tan sólo aquí en el país, las pistas son numerosas. No sabe uno para dónde ver y comentar. ¿Los cotidianos hallazgos de fosas, algunas con cientos de cuerpos?, ¿la impunidad de personajes políticos importantes?, ¿la corrupción y violencia cruenta en los penales?, ¿la decadencia de la partidocracia?, ¿la desvergüenza de políticos?, ¿el cinismo de algunos políticos y administradores públicos?, ¿las atrocidades y desfiguros que día a día cometen nuestros dizque legisladores?, ¿lo enjuto de la supuesta oposición y sus arreglos bajo la mesa para conseguir mayores y mejores prerrogativas?, ¿la actitud funambulesca de nuestros políticos?, ¿la creciente trata de personas? (en el Canal Once, en cada corte de identificación aparece una “alerta amber” de niñas que es de suponer fueron secuestradas para prostituirlas), ¿el incremento desmesurado de la delincuencia organizada?

Y creo que mejor no le sigo.

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