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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Lo dice el cineasta haitiano Raoul Peck, con precisión y claridad idénticas a las que definen No soy tu negro (I Am Not Your Negro, EU, 2016), su notable documental:

 

El racismo no se desarrolla en el vacío. Siempre es parte de una agenda más grande, una realidad más estructural. Si perteneces a la “minoría” en turno (o si eres mujer, por ejemplo), serás discriminado, rechazado, incluso asesinado. El racismo da a un grupo de personas el poder suficiente para hacer lo que quiera.No necesitan ninguna justificación,más que sentirse superiores.

 

Dicho sea de paso, esta película no es más importante porque haya sido nominada para el Oscar, ese premio más mercadotécnico que cinematográfico que, urgido como suele estar de lavarse la cara, en su entrega más reciente hizo ganador a un filme también perteneciente al ámbito sociocultural de la negritud estadunidense, sólo que uno de ésos –Moonlight, se titula– cuya única consecuencia verdadera es permitirle a las buenas conciencias un aliviado suspirito de autosatisfacción luego de ver la cinta. Imposible, para “la academia”, lo que habría sido tanto como darse un tiro en el pie, debido entre otras razones al agudísimo filo con el que Peck –o más bien dicho James Baldwin, verdadero epicentro de la historia– revisita ciertos momentos de la filmografía estadunidense, aquellos que desde su estreno y aun el día de hoy han colaborado de manera sustancial a definir un imaginario colectivo insultante, denigrante y degradante para la comunidad afroamericana. Pero si de reconocimientos se trata, No soy tu negro ha sido nominado al menos treinta y ocho veces en diferentes eventos cinematográficos y ha obtenido casi una veintena de premios, entre los cuales destacan la Berlinale, el Festival de Toronto, el de la Asociación Internacional de Documentales, del Festival de Cine Documental de Tesalónica, así como Los Angeles Film Critics Association, San Francisco Film Critics Circle, Chicago, Dublín, Filadelfia…

 

ADIÓS AL RACISMO

 

Sigue hablando Raoul Peck –entrevista publicada en el portal Aristegui Noticias el 28/IV/17–, con meridiana elocuencia:

 

James Baldwin no sólo es uno de los mejores escritores estadunidenses del siglo XX, su voz es una de las más importantes de la literatura moderna. Su lectura es determinante y obligatoria, al igual que Hemingway, Zola, Carpentier, García Márquez o Sartre. Da igual si eres blanco o negro, él debe formar parte de la cultura general. Es quien más ha escrito sobre la historia de la política del concepto “raza”. Me interesa redescubrirlo porque en la era de Donald Trump y de la decadencia de Europa, su pensamiento es fundamental.

 

Bien puede añadirse, pensando en la situación local, que la obra y el pensamiento de Baldwin también arrojará buena y necesaria luz sobre el acendrado, soterrado y tantas veces hipócritamente negado racismo a la mexicana, ése que balbuce pseudoideas y asesta ofensas inaceptables disfrazadas de idiosincrasia cuando profiere palabras como “nacos”, “chairos”, “indios”, “marías” y demás.

No es frecuente hallar un filme documental con una profundidad conceptual como la que muestra No soy tu negro, cuya impecable factura viene siendo una simple consecuencia de la brillante organización discursiva y la riqueza intelectual del citado James Baldwin, nacido en 1924 y muerto en 1987, cuya obra Remember This House [Recuerda esta casa] es el pilar sobre el que se sostiene el filme.

Ver y escuchar a Baldwin en el documental de Peck es una experiencia al mismo tiempo gozosa y estremecedora: de palabra elocuente y elegante, Baldwin da todo el tiempo en la diana y no quita el dedo de la llaga cuando habla de la invención convenenciera de conceptos como “raza”, y “negro”, cuando vincula esas exclusiones con otras de diferente envergadura pero igual de nocivas, cuando explica desde la perspectiva de un sometimiento perfectamente planeado tramas y momentos específicos de ciertos filmes, obras literarias, documentos legales, textos constitucionales… lo mismo que cuando aborda la importancia histórica e ideológica de Malcolm X, Martin Luther King y Medgar Evers, los líderes más recordados de la emancipación racial estadunidense, a quienes conoció en persona, siendo él mismo uno de ellos.

No por nada este filme documental ha convocado la escasísima unanimidad de la crítica pero, más importante que eso, ha quitado el velo que sobre estos temas cubría los ojos de una cifra innumerable de espectadores en todo el mundo.

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