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La utópica neutralidad de la red de redes
El interruptor principal. Auge y caída de los imperios de la información, Tim Wu, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.
Por Antonio Soria

Traducido por Mariana Ortega, este ensayo vio la primera luz editorial en el más o menos lejano año de 2010; lejano, se insiste, en función del tema que aborda: las incesantes innovaciones tecnológicas aplicadas al manejo mundial y masivo de la información. El principal interés del autor –quien ha laborado en calidad de catedrático residente o invitado en universidades como Columbia, Harvard, Stanford y Chicago, entre otras, y es considerado por sus pares como uno de los cien abogados más influyentes en Estados Unidos– consiste en alertar sobre el riesgo, quizá hoy ya consumado, de que internet “sea cooptado por un Leviatán corporativo en posesión de un interruptor maestro”. En otras palabras, que la libertad absoluta que se supone priva en las llamadas redes sociales, así como internet en general, no sea sino una aspiración ya defraudada por un contexto socioeconómico y político esclavo de los mercados, las finanzas y la aparentemente irresistible orientación a entronizar lo material, que regulan absolutamente todo en el mundo moderno.

El presente volumen, cuya edición en su original en inglés fue catalogada por medios prestigiados entre los que se cuentan la revista The New Yorker, Publishers Weekly y Fortune, como “uno de los mejores cien libros de 2010”, no ha perdido actualidad en absoluto siete años después; aún hoy, y quizá con mayor fuerza que en aquel entonces, la amenaza sigue siendo la misma y la urgencia, por lo tanto, es similar o incluso es más grande ahora: el uso general de internet alrededor del mundo, siempre bajo la sombra de los gigantescos conglomerados comerciales del ramo como Apple, Google y AT&T, por sólo mencionar a los más conocidos, corre el riesgo de perder precisamente aquello que ha sido su rasgo más distintivo desde el momento mismo de su nacimiento, es decir, la libertad irrestricta en su manejo, que al menos teóricamente está al alcance de cualquier ser humano; la libertad, asimismo, en la difusión de la información y, sobre todo, en el carácter de ésta en cuanto a un contenido específico y sus tratamientos, perspectivas y objetivos.

Para Wu, la fuerza en apariencia invencible de los monopolios de la información, que lo son precisamente por detentar un poder casi absoluto en el uso de las vías tecnológicas para la difusión de aquélla, puede y debe ser contrarrestada, en primera instancia, por un conocimiento preciso y a fondo de las estructuras que históricamente han dado lugar a la conformación de auténticos imperios en los campos del entretenimiento, la publicidad y la comunicación en general, incluyendo los servicios periodísticos noticiosos de todo orden. En El interruptor principal, el autor desmonta para su comprensión cabal los mecanismos que han convertido al inmenso negocio de los medios de comunicación en un coto exclusivista, celosamente cerrado y siempre bajo el control de los propietarios, visibles o invisibles, de los antedichos conglomerados, y expone lo negativo que, para la humanidad misma como un todo, resulta el hecho de que la “red de redes” carezca de una neutralidad cada día más alejada de la realidad y cada vez más utópica en apariencia, aunque no por ello menos posible y, sobre todo, menos necesaria.

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