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Bitácora Bifronte
Por Jair Cortés

Don Cellini, poeta y traductor

La traducción y crítica de la poesía son ejercicios, en la mayoría de los casos (y afortunadamente), realizados por poetas. El trabajo del poeta traductor es motivado por una condición doble: la de lector y creador.
Proceso altamente complejo, la traducción busca no sólo trasladar el sentido de un poema de un idioma a otro sino también dotarlo de una nueva musicalidad, inherente a un contexto antes extranjero, para que el poema renazca en otra geografía lingüística pero bajo la luz de un mismo sol: la Poesía.
Este es el complicado trabajo que desde hace algunos años realiza Don Cellini, poeta y traductor, a quien le debemos Elías Nandino: Selected Poems (publicado en 2010 por la Editorial McFarland), el primer libro de traducciones del gran poeta jalisciense que circula en Estados Unidos. Don Cellini, quien ha sido profesor emérito de la Universidad de Adrian, en Michigan, ha vertido al inglés, trabajando en colaboración directa con los autores,
una parte considerable de la nueva poesía mexicana como los libros Imágenes para una anunciación (Images for an Annunciation), de Roxana Elvridge-Thomas y Otra versión de mí (Another versión of me), de Ingrid Bringas, así como poemas de Pedro Serrano, Julio César Toledo y Óscar David López, entre otros. Cellini colabora de manera activa en Ofi Press, sitio web dedicado a la traducción de
poesía dirigido por Jack Little. También ha recibido las becas de la fundación Rey Juan Carlos y del National Endowment for the Humanities.
Como poeta, Don Cellini ha publicado Approximations (Aproximaciones, 2005), Inkblots (2008), Transalate into english (2010), Candidates for sainthood and other sinners (Aprendices de santos y otros pecadores, versiones al español en colaboración con Fer de la Cruz, 2013) y Stone poems (2016). Su poesía ve lo cotidiano como un milagro que sólo el lenguaje revela, como en este poema de Aprendices de santos y otros pecadores, donde vida y lenguaje son un mismo movimiento poético: “El oleaje se arroja/ contra los arrecifes/ todo el día./ Ella lee poemas/ y mira/cada ola/ al intentarlo una y otra vez,/ entre
una y otra estrofa./ A la deriva quedan olas yámbicas,/ poemas coronados de espuma/ esta noche, ella, junto a
sus primos,/ pasará.”
”Trabajar en una traducción con Don Cellini, como hasido mi caso, nos revela a un poeta traductor, atento ymeticuloso, interesado en que un poema surja en el idiomainglés y que no sólo comunique, sino que emocioney sacuda a su nuevo lector, para que ambos se encuentreny comulguen. Don Cellini deja claro que el poeta esa final de cuentas un traductor de lo sagrado que habitael mundo, su labor consiste en ayudar a que el poema(como el alma) pase de un cuerpo (idioma) a otro •
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