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Manual de peripecias editoriales
Independientes, ¿de qué?, Hernán López Winne y Víctor Malumián, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.
Por Mariana Domínguez Batis

En tiempo de individualismos, a veces mezquinos, el libro Independientes, ¿de qué?, de los argentinos Hernán López Winne y Víctor Malumián, destaca en el panorama libresco como una iniciativa generosa, pensada para que quienes vienen detrás de ellos se tropiecen menos en la aventura de las editoriales independientes.

Los fundadores de Ediciones Godot se avocaron a la maratónica tarea de buscar a veintiocho editoriales independientes de su país, México, Chile, Colombia, Perú y Uruguay, para después entrevistar a sus fundadores y responder a la pregunta “qué mueve a alguien a emprender un proyecto editorial”, con el fin último de crear un breve “decálogo de errores y soluciones” para aquél que decida hacerlo.

El libro responde a un hecho que infunde ánimo: existe un auge de editoriales independientes en Latinoamérica, pese a que la publicación de obras literarias está condicionada a sus beneficios económicos y no a su calidad, por lo que resulta necesario transmitir el aprendizaje obtenido por ensayo y error a los que se suman a las listas de quienes editan contra la corriente.

La riqueza del volumen consiste quizá en que delinea un panorama latinoamericano de la edición independiente en América Latina, a partir de la voz de sus propios protagonistas. Además, logra consolidarse como una especie de manual con consejos muy prácticos para los editores incipientes que un día deciden aventurarse en la creación de libros.

López Winne y Malumián abarcan de una manera didáctica todas las etapas del proceso de edición bibliográfica y detallan tanto los aciertos de un editor, como los detalles que pueden resultar fatídicos. Es así que, con ejemplos reales de sus entrevistados, señalan errores de primerizos y experimentados, como omitir el ISBN, una mala elección de papel o formato, entre otros.

El talón de Aquiles de los editores independientes es la comercialización, como señalan los autores, ya que, en general, quienes inician empresas de este tipo estudiaron carreras de humanidades y no administración de empresas. Probablemente el error más común sea desdeñar la parte empresarial, en detrimento del contenido del libro. Es por ello que buena parte del aprendizaje que ofrece el volumen se concentra en las problemáticas de financiamiento, liquidez y rentabilidad.

El trabajo del editor no termina cuando sale de la imprenta y se coloca en librerías, sino que ahí apenas comienza, apuntan los autores, quienes explican con sencillez modos para atraer la atención de los periodistas, generar demanda en el público, participar en ferias del libro, aprovechar las redes sociales, organizar la distribución, cobranza y hasta exportación de libros.

Dos cuestionamientos esenciales del vademécum son qué es ser un editor independiente y, como lo dice el mismo título, “independiente, ¿de qué?”. Es frecuente que se confunda la escasez de recursos con un sentimiento de independencia al momento de elegir qué publicar y qué no. Pero la realidad dista de ello, ya que es “casi imposible tener una autonomía editorial sin una autonomía económica”, de acuerdo con los encargados de la obra.

Para comprender mejor el fenómeno, los también fundadores de la revista Esperando a Godot, recurren al teórico Pierre Bordieu para explicar que el libro tiene una doble faceta: tanto económica, al ser considerado una mercancía, como cultural, al verse como algo simbólico. Es en este punto cuando el editor debe enarbolar su naturaleza bifronte, para conciliar el arte y el dinero.

En el contexto mexicano, los argentinos analizan el caso de la editorial Sexto Piso y del Colectivo Tumbona. La primera destaca por su exitosa estrategia de comercialización y relaciones públicas, a través de fiestas y cocteles, como alternativa a las estrategias tradicionales de difusión. Mientras que el segundo resalta por ser un esfuerzo en el que todos los miembros del colectivo opinan y colaboran para la creación del producto final.

Después de presentar testimonios variopintos de editores de distintos países, los artífices del tomo concluyen que en realidad no existen reglas universales ni una receta única para ser editor independiente, más que el ensayo y error que lleva a “hacer las cosas, equivocarse, corregir, volver a equivocarse y volver a corregir”. Al final, editar libros es una apuesta ideológica estética y cultural; digamos, casi un acto de fe.

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