Usted está aquí: Portada / Para Leer / No hay peor lucha que la limitada
Usted está aquí: Portada / Para Leer / No hay peor lucha que la limitada
P11_res1Web.jpg
No hay peor lucha que la limitada
Lucha libre sin límite de sangre, Ricardo Guzmán Wolffer, Editorial, México, 2017.
Por Jaime López

“¿Era Drácula el oráculo de Transilvania/ tras los Cárpatos, mi amor, o sólo son mis nervios/ en la noche que se viene oscura sin remedio/ descubriendo al ocultista envuelto en pose vana?// Los mefíticos vapores que a su paso emana,/ soportables nada más lo son para el bohemio/ de nariz mefistofálica y colgado belfo,/ tan distante de la mano cierta vez humana.// Alejándome ya más que un verso alejandrino/ de la forma regular del buen soneto asceta,/ con dudosa sumisión pregunto al adivino:// ¿Era magno el Alejandro aquel o vil leyenda/ que montando aun en un caballo de prestigio,/ Velocípedo o Bucéfalo, me vale verga?”

Uno que otra, una que otro se ha de preguntar: ¿y esa mamada, qué onda? Han de pensar que me aprovecho de la amabilidad de don Ricardo Guzmán Wolffer, quien me invitó a presentar su libro, para lanzar al aire en mundanal estreno uno de mis alejandrinos sonetos de factura dudosa… dudosa porque lleva por título dudosa sumisión, por cierto. Pues, ¡no!, ¡jamás! La maldad, que me arrebata, contra la bondad de monsieur Ricardo, nunca triunfará. Allons enfants de la patrie et caetera

Porque a dos caídas de tres, sin límite de tiempo, como se decía en la Era Clásica, porque era y ya no es el grito de batalla desde la gayola (¡a ver, gayola!), generalmente lanzado por una octogenaria damisela, sigue siendo: ¡Quiero ver sangre!... A lo cual contesta por acá un albur muy cortés: Pos sólo que estés en tu mes... taba yo pasando de la raya.

En fin, la transilvana vena involuntaria del mexicano y la mexicana, whatever that means, Mr. Fox, you know, reclama sangre por siempre. Y los personajes de la historia tan local como universal son sólo eso: personajes, rara vez personas. Máscaras van, máscaras vienen, cabelleras caen, cabelleras crecen, encalvecen y hasta Alejandro Magno se dobló ante Pipino el Breve, que no Cuevas, el de otras arenas un tanto cuanto movedizas.

Porque la quebradora, la tapatía, la doble Nelson, la de a caballo, son las llaves de la histeria global. El castigo a las carótidas es ruda poesía que clava sus colmillos en la técnica yugular del luchador con y hasta sin clase. Y de la filomena ni hablar, una especie en extinción. Ni tanto que queme al Santo ni poco para el Blue Demon.

Senos aquí para celebrar el alumbramiento de este compendio de ensayos, entrevistas, lágrimas, risas y amor, con todo y sus geniales pies de foto, del doctor Wolffer acerca del pancracio, eufemismo que da lo mismo en tratándose de Lucha Reyes o Lucho Gatica. Porque así como la democracia es el gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, según el Dinosaurio Larousse, en el pancracio manda el páncreas y el Panzón Pancracio es un cómico luchador que vence a sus contrincantes a punta de gracejadas (éste más que un chiste local es un test generacional).

Pero el Doctor Wagner, célebre gladiador de aquellos tiempos en que amarraban con perros a los chorizos y arrojaban cerdos a las margaritas, junto con el stuntman galán del arrabal porteño, el gran Wolf Rubinski, son los antepasados culturales del Doctor Wolffer, así que, más respeto, por favor, señor escribano, que dicho sea de paso es quien redacta por Detroit. Es-cri-ba-no. Hot cake. Ya entendí. Prosigamos.

Toda vez persignados adentrémonos a la Era de las Tabernas, donde el Tabernario más Lindo es el barman sin Robin. Porque, ¿por qué, por qué, por qué, hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, usáis máscara? El Pato Lógico usa máscara, el Lobo Tomías usa máscara, el Icoñoclasta a veces, pero el Cara de Haba en estos tiempos de sida también usa máscara, el Llanero Solitario… bueno, ése viene en bikini, mas ¿qué decir del Mil Máscaras y la vida que cada día está más cara? Todo gracias a Tranzón el Hombre Money… ¡Bu! ¡Compañeros del PURRUN (Partido Único de Rufianes Unidos… Nomááás)!: se les convoca a una marcha antifascista… favor de llevar sus antifaces. Porque va a haber gala en la noche, disfraces, baile y cantantes que no sé por qué todos usan playback, digo, estábamos en que todos usan máscara, menos mi cuate bato carnal René el Copetes Guajardo. Y órale, siéntense que ai les va la Gaver… naria más Linda.

Acá entre nos, y como no iba a misa, no le iba al Santo; si me esperaba el infierno, mejor era estar con Blue Demon. Y en la tribuna las viejas ilustran y va de nuez: ¡Quiero ver sangre! Y todas felices y contentas con la de a caballo: la llave maestra de Chancro el Ensangrentado del Plátano, que en pus descanse el circuncidado.

Y el réfere güey, como neutral Al Capone, se las pasa mejor a Tranzón el Hombre Money, ya que en el Lago de los Bisnes la Ley se hace de la vista gorda si su cartera engorda. Pero, bueno, la gayola hace olas: Órale, échale huérfanos, vamos ai, vamos ai, Blue Demon, vamos ai.

Y, ¡ay!, qué raro que en esta época tan poéticamente correcta, la sangre derramada y remamada en el ring esté exenta del sospechosismo causado por el temidísimo, rudísimo sida, cuando en otros espectaculares deportes de un tiempo acá (porque hay un antes y después del Magic Johnson) al mínimo brote del vital plasma, viral probablemente, un jugador, por ejemplo, es obligado a abandonar la cancha y cambiarse la prenda salpicada del rojizo líquido propenso a la costrificación por una limpia y sin mácula o a ser taponeado con vaselina y venda para evitar contagio activo al pasivo contrincante o compañero en el roce y el contacto.

Me dicen el Aguafiestas. Pero intentaré sacármela, nalgas contra la pared, fuera microscopios, con unos versos finales que aluden al subtítulo de este excelente libro que nace en esta hora del ahora, amén, en pecado concebido por el sumo artífice de la letra libre, maese Ricardo Guzmán Wolffer: sin límite de sangre.

“Desde el mismo origen/ en que el parto existe,/ todos los humanos/ gustan del sangrado,/ luego el plasma advierte/ al prever la muerte/ y acá a ras de lona/ la sangre apasiona,/ mágica y sublime/ es la lucha libre.// Mas para luchar/ hay que practicar,/ moverse en el ring,/ romper el script,/ ganar o perder/ no es tanto un poder;/ de rey o gandul,/ morada o azul,/ no importa el color,/ la sangre es dolor.// Sangrar es factor/ hasta en un actor,/ el teatro consiste/ en hacer creíbles/ ficticias mentiras/ y así convertirlas/ en reales verdades/ que exponen la carne/ en un escenario/ profano y sagrado.// ‘Sangre, Yago, sangre…’,/ exige este lance;/ fingir sin dejar/ de sentir será/ el método mismo/ entre estos dos ritos,/ en lucha y en teatro,/ por arte de ensayo,/ del caos, se cree,/ la creación emerge.// El bien sin el mal/ no existe jamás/ y no puede ser/ el mal sin el bien,/ del uno y del otro/ nos nutre el entorno,/ corriente se alterna/ por dentro y por fuera,/ ser técnico o rudo/ es un mutuo asunto.

'Rius', el inventor de géneros
VIDEOS
comentarios de blog provistos por Disqus