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Artes visuales
Por Germaine Gómez Haro

Andy Warhol: resplandor y tinieblas (I de II)

La exposición de Andy Warhol en el Museo Jumex ha causado revuelo por tratarse de la muestra más ambiciosa que se haya presentado en Latinoamérica del artista que llegó a ser el símbolo de toda una época, una suerte de gurú que, con su arte innovador y su personalidad extravagante, dejó una huella indeleble en el panorama cultural de la segunda mitad del siglo XX. Excéntrico, desafiante, rebelde, cuestionador, Warhol es la figura paradigmática de la cultura estadunidense de la postguerra que personifica el modelo del sueño americano. Intencionalmente, Warhol ocultó y manipuló los datos sobre su vida anterior a la fama, con la plena conciencia de crear un personaje estrafalario que consiguió modelar a la justa medida de sus ambiciones. Se sabe que nació en Pittsburgh, Pensilvania, el 6 de mayo de 1928 y que su verdadero nombre era Andrew Warhola, tercer hijo de una familia de emigrantes checoslovacos que nunca lograron salir de la pobreza. Su niñez se vio afectada por una escarlatina que le dejó huellas en la piel, además de la enfermedad conocida como mal de San Vito. El tiempo que tuvo que permanecer en la cama lo dedicó a dibujar, sin imaginar que ese sería el inicio de una carrera que lo llevaría a conseguir la celebridad que siempre soñó alcanzar. En 1945 ingresó en el Instituto Carnegie de Tecnología, donde realizó estudios de diseño y recibió una formación artística poco convencional. Durante las vacaciones de verano trabajó en la decoración de escaparates para un almacén. Ahí entró en contacto por vez primera con el mundo del consumo y de la publicidad que serían más tarde los ejes conductores de su quehacer artístico. En 1948 presentó en la exposición anual de Artistas Asociados de Pittsburgh una extraña pieza titulada La mujer me dio la cara, pero puedo escoger mi propia nariz, la cual fue rechazada por el jurado. En esta obra se percibe la inquietud del joven Andrew en adoptar una personalidad diferente, en buena medida motivado por la profunda insatisfacción con su físico, motivo que lo llevó a usar sus famosas pelucas a partir de 1950 y a someterse a una cirugía estética en 1957. En 1949 convenció a su compañero del Carnegie, Philip Pearlstein, de trasladarse a Nueva York en busca de mejores oportunidades, o para ser más precisos, en busca de la fama, obsesión que cultivó desde niño. Muy pronto consiguió trabajo haciendo ilustraciones para importantes revistas como Glamour, Vogue, The New Yorker, Harper´s Bazaar y Tiffany´s & Co, donde adquirió un reconocido prestigio como diseñador gráfico. Es entonces cuando Andrew Warhola se convirtió en Andy Warhol.

La exposición Andy Warhol. Estrella oscura que ocupa todas las salas del Museo Jumex, se centra en su primera etapa creativa de los años cincuenta y sesenta, cuando pasa de ser un ilustrador comercial a convertirse en el artista visual quizás más destacado de su tiempo. Al inicio de la muestra se presentan algunas de sus ilustraciones emblemáticas, como los zapatos que después se convirtieron en el motivo más conocido de su obra temprana. En 1952 consigue su primera exposición individual en una galería de Nueva York, donde exhibe una serie de dibujos basados en los escritos de Truman Capote. A partir de entonces comienza el paso a la fama. Las pinturas más tempranas que se presentan en esta muestra datan de los primeros años de 1960, cuando la carrera de Warhol da un giro decisivo al abandonar el trabajo comercial para dedicarse de lleno a la creación artística. La mayoría de sus pinturas de esta etapa están finamente ejecutadas a mano sobre lienzo con pintura acrílica diluida en agua. En cuanto a los temas, se interesa por objetos de uso cotidiano, como el teléfono o la máquina de escribir que se pueden ver en la muestra, a los que dota de una apariencia fría que remite a la ilustración impresa. Asimismo, comienza a reproducir productos del supermercado como las latas de sopa Campbells, botellas de Coca Cola, el jabón Brillo, cereales Kelloggs, que se convierten en su sello artístico. Estos productos arquetípicos del american way of life ejemplifican su fascinación por el consumo popular y se convierten en la fuente de inspiración que lo lleva a experimentar las más diversas técnicas pictóricas y gráficas para dar rienda suelta a sus obsesiones. El arte pop impulsado por Robert Rauschenberg y Jasper Johns cautiva a la sociedad estadunidense con sus imágenes cotidianas deliberadamente comunes y reproducidas con minuciosa fidelidad, a las que se suma el excéntrico Warhol, icono de este movimiento emblemático de la década de los sesenta.

(Continuará.)

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