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La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

Teatro en el Cervantino: el Proyecto Ruelas

 

El Proyecto Ruelas es uno de los más importantes en la programación del Festival Internacional Cervantino, porque ofrece la posibilidad de que la experiencia escénica, la poética del teatro, no sea estacional y se quede en Guanajuato todos los días y no sólo en octubre, cuando lo artístico se suma a las expresiones populares, turísticas (en un orden muy amplio del término que va de la cantina pública a la muestra gastronómica y cultural) y deja fuera a los habitantes de la ciudad, que se suman a los servicios o se alejan del bullicio que los atolondra y de los precios elevados que transforman a Guanajuato en una ciudad inaccesible para sus habitantes.

Hace más de cuatro décadas surgió el Proyecto Ruelas, como simplemente suele ser llamado, con el apellido de quien fuera un modesto hombre de teatro cuyo interés fundamental era recrear anualmente los Entremeses, teatralizar el mundo de Cervantes con los habitantes, los escolares y los propios maestros de la ciudad. Hoy se conoce el proyecto pero se sabe poco de su inspirador a pesar de la biografía, esa reunión documental que Edgar Ceballos tituló Enrique Ruelas y el teatro. Mundo imaginario y realidad de su mundo, que se presentó en el FIC hace casi diez años.

Enrique Ruelas (1913-1987) fue un trashumante: originario de Pachuca, llegó a Guanajuato a estudiar leyes y el resultado fue que fundó una escuela de teatro en 1952. Esa fue la base que sostuvo un quehacer que hoy se conmemora institucionalmente con el intento de devolverle a la gente más pobre de Guanajuato esa posibilidad de la poesía que consiste en crear un mundo de representación, de ritualidad y arte que conduce un conjunto de creadores de distintos puntos del país, con formaciones semejantes pero con estéticas diversas, incluso discordantes.

Luis Martín Solís, Juliana Faesler, Raquel Araujo y Sara Pinedo son los directores coordinadores de este trabajo que se lleva a cabo con comunidades guanajuatenses de alta marginación y compañías teatrales de aficionados para montar trabajos de la dramaturgia clásica. Este año será el tercero que se realiza este experimento, que forma parte de una concepción que no es nueva pero que difícilmente se implementa.

Se trata de hacer valer una idea (misma que Ramiro Osorio, quien fue director del FIC y otros festivales, propuso desde los años ochenta) consistente en que los artistas de las grandes compañías, los grandes directores y ejecutantes que visitan Guanajuato dejen algo de su enseñanza en las comunidades de teatristas locales. Ahora eso es posible gracias a este incipiente proyecto, que tendrá cuatro funciones en el marco de esta edición del FIC.

Martín Solís trabajó con adultos mayores de entre sesenta y ochenta y tres años, de los centros gerontológicos del sistema dif Guanajuato, para montar La Valentina, diversas historias de mujeres empoderadas que narrarán cómo ha sido la participación femenina en la magia y la ciencia. Se presentará en la Plaza de la Ciudadanía Efraín Huerta, en León, el 15 de octubre a las 17:00 horas. Juliana Faesler montó Yerba Santa pa’ la garganta y abrecaminos pa’ tu destino, con su agrupación formada por habitantes de la comunidad Puerto de Valle en Salamanca, Guanajuato. La obra explora el ámbito de la salud como un escenario cultural y social a través de su aterrizaje somático. Se presentará en el Centro Imagina, en León, el 14 de octubre a las 17:00 horas. Raquel Araujo, directora de La rendija en Yucatán, trabajó con Los quijotes de Pozo blanco con la puesta en escena de La Macaña, que es también el nombre del centro cultural de la comunidad de San José Iturbide, inspirado en esta propuesta escénica. A partir de textos de Rulfo, Octavio Paz y Chéjov, el pueblo cuenta su historia al modo de una autobiografía. Este trabajo se presentará el 21 de octubre en la ciudad de León, en la Plaza de la ciudadanía a las 17 horas.

Cómo llegar a Fuenteovejuna es un teatro de grandes tintes políticos que trata no sólo de dar cuenta de su propia historia, sino de un sentido histórico mas amplio, como pasa con San Juan de Abajo, que es una comunidad leonesa que propuso un recorrido por los paisajes opresivos y represivos a lo largo de la historia de México, planteando preguntas sobre lo ético, la justicia, la responsabilidad social y la participación ciudadana. Lo dirige Sara Pinedo y se presentará el 22 de octubre en la explanada del Templo del Expiatorio de León, a las 18:00 horas.

Otro lado luminoso del Cervantino, su lado cobrizo.

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