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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Morelia 15 (II de III)

Aquí, un brevísimo repaso a otra parte de lo mucho que pudo verse en el reciente Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM15):

 

Ficciones no muy ficticias

Aus dem Nichts (“En la penumbra”, Alemania, 2017), de Fatih Akim, es una historia elocuente, sin final feliz, desoladora y tremendamente incómoda para todos aquellos interesados en abstraerse de la aparente imposibilidad de conciliar con armonía a la cultura occidental con la islámica, o bien de negar la triste vigencia del racismo, así como del nazismo en una Alemania menos apacible de lo que algunos imaginan. Sobresaliente, la actuación de Diane Kruger.

Ava (Francia, 2017), de Léa Mysius, alejada de esa pacatería llamada “corrección política”, con título homónimo al de su protagonista, una adolescente de talante atípico que pronto quedará totalmente ciega, este filme es un agradable ejemplo de las amplias posibilidades que tiene el cine para experimentar, arriesgarse y, con suerte, innovar algo en términos visuales, narrativos y de concepción de personajes.

Happy End (Francia-Alemania-Austria, 2017) decepciona un tanto al compararla con el resto del discurso fílmico de Michael Haneke, su director y guionista, autor de El listón blanco (2009), La pianista (2001) y Amour (2012), entre otras. Empero, no se traiciona: se trata de una nueva –y actualizada– crítica al decadentismo pequeñoburgués europeo, del cual Haneke es un observador implacable.

Breathe (Reino Unido, 2017), ópera prima de Andy Serkis, es el único ejercicio de costumbrismo genérico que a este juntapalabras le tocó ver en el ficm15: ambientada en la postguerra de la segunda mundial, cuenta la historia de un hombre que sufre de polio pero que a fuerza de espíritu luchador se rebela a su condición de minusválido, en una película llena de tics sensibleros y preciosismo inane.

The Killing of a Sacred Deer (Irlanda-Reino Unido, 2017) es el trabajo más reciente de Yorgos Lánthimos, autor de The Lobster (2015) y, como con ésta, vuelve a desasosegar con una historia nada convencional: la de un cirujano acomodado que asiste, sólo que encabezándola, a la descomposición de su núcleo familiar, supuestamente a prueba de todo. Formal y estilísticamente, la cinta es un largo y agradable homenaje a Stanley Kubrick.

Teströl és Lélekröl (Hungría, 2017), escrita y dirigida por Ildikó Enyedi, traducida como “en cuerpo y alma”, ganó con total merecimiento el Oso de Oro en la Berlinale más reciente y fue lo mejor que este ponepuntos pudo ver en el FICM15. Los protagonistas, el administrador y la contralora de calidad de un rastro, sueñan lo mismo todas las noches: que son dos venados en un bosque. De este punto de partida onírico, Enyedi desarrolla una historia de fuerza y delicadeza impresionantes, que funciona perfectamente como alegoría de la búsqueda no sólo del amor sino del motivo –si alguno hay– para seguir vivo.

Algunos documentales

Witkin & Witkin (México, 2017), es el cuarto trabajo de Trisha Ziff, británica avecindada en nuestro país, autora de los estupendos La maleta mexicana (2013) y El hombre que vio demasiado (2015). Sus protagonistas son gemelos, uno artista plástico y otro fotógrafo, y no se han visto en años, cosa que sucede a causa de una exposición que conjunta sus trabajos. La doble semblanza y el encuentro son los hilos narrativos de este documental bien ejecutado.

Visages Villages (“Rostros y paisajes”, Francia, 2016), de la casi nonagenaria y muy prolífica Agnès Varda, con la colaboración del fotógrafo JR, es una entrañable muestra de sensibilidad artística y amor por lo que se hace, al mismo tiempo que un homenaje no declarado pero muy elocuente a la sencillez: discursiva, icónica, espiritual. Road movie documental de belleza inusitada, donde Jean-Luc Godard sale por cierto muy mal parado.

Lost & Found: Road to Our Parents (“Perdido y encontrado: el camino hacia nuestros padres”, EU, 2016), de Brett L. Meyer, es, dicho clásicamente, breve y sustancioso: apenas sesenta minutos para exponer el primer y único encuentro del cineasta, hijo adoptado, con su padre biológico, un genuino born to be wild setentero que vivió y murió a su personal manera. Lo acompañan dos amigos que, por su parte, perdieron a sus respectivos padres de manera trágica.

Chavela (EU, 2017), de Catherine Gund y Daresha Kyi, se basa en una entrevista realizada veinte años antes de la muerte de la célebre y mítica cantante mexicana-costarricense, aderezada con el recuento gráfico y oral de su carrera artística, desde sus comienzos e incluyendo su desaparición temporal, su reaparición y su muerte.

(Continuará.)

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