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Bitácora bifronte
Por Jair Cortés

El hombre que atraviesa la selva del lenguaje

 

Para José, Elizabeth, Irma y Karla, amigos en la risa y la laguna

 

La poesía de Ramón Iván Suárez Caamal (a quien Gabriel Zaid incluyó en su Asamblea de poetas jóvenes de México) es una de las más nutridas y variadas en la vasta geografía de la literatura mexicana. Su voluntad incansable por experimentar con las formas, así como una firme conciencia de la tradición, han rendido sus frutos en los más de veinte libros que ha publicado hasta la fecha. Nacido en Calkiní, Campeche, México, en 1950, Suárez Caamal extrae de la palabra sus múltiples propiedades (semánticas, visuales y musicales) para verterlas en el poema. Sus temas son tan variados como las formas en las que se presentan, su poética abarca formas como el caligrama (en su libro de poesía para niños Huellas de pájaros, 2011) o el soneto (Bajo el signo del árbol, 1986), y va de la ancestral naturaleza vista desde el revelador haikú (El viento entre los sauces, 2012): “Estos tres versos/ y el diente de león/ vuelan muy alto”; hasta la construcción de una mitología íntima y familiar abordada en poemas narrativos (como en su deslumbrante y entrañable libro Casa distante, 1996), en donde lo onírico se mezcla con el recuerdo, como en el poema “Siempre tuve la sensación de que el patio estaba poblado de fantasmas”: “Cuando mi hermano incendió la casa,/ bajaron los ángeles al cuarto de costura./ El resplandor de la palma, su chisporroteo de mariposas hicieron retroceder nuestros temores. Era de día esa noche/ en que las albas criaturas nos rozaron/ y la palabra se hizo sangre entre nosotros …”.

La poesía de Ramón Iván Suárez Caamal (que ha merecido múltiples reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines y el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, de la FLM), convoca a la fuerza de los elementos para sumarle otra: la fuerza de la infancia y su expresión más pura: el juego. Su pasión por la poesía no se limita a la escritura sino también a su enseñanza; a él le debemos el imprescindible libro Poesía en acción (1990), un manual para coordinadores de talleres literarios que, por medio de ejemplos tomados de la poesía universal y de sencillos ejercicios, fomenta la creatividad poética y clarifica temas como la construcción de la metáfora, el ritmo, la prosa poética, el verso libre, el verso proyectivo, la melodía, el humor y lo coloquial.

Ramón Iván Suárez Caamal decidió vivir en la laguna de Bacalar desde hace casi medio siglo. Quizá la geografía de ese paraíso terrenal nos ayude a comprender su labor poética: el hombre que atraviesa la selva del lenguaje y la memoria con su palabra para llegar hasta la claridad y transparencia del sentido, donde el agua de la poesía es clara como un segundo cielo y donde el hombre vuelve a ser un niño.

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