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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Oscareando

Habida cuenta de que a Mediomundo le resulta punto menos que imposible abstraerse de la fuerza de atracción ejercida por los premios Oscar, para cuya entrega falta exactamente un mes –el espectáculo, que ellos llaman ceremonia, se realizará el próximo 4 de marzo–, valdría la pena que los entusiastas oscarianos conocieran si no es posible todas, cuando menos la mayor parte de las películas que concursarán por ese trofeo tan sobrevaluado, y no se conformaran con haber visto La forma del agua, a la que quieren ganadora absoluta pero ignorando en buena medida contra cuáles producciones la están midiendo.

A propósito, y si en lugar de predecir o sólo desear el ejercicio consistiera en razonar, los bienquerientes de Guillermo del Toro deberían estar tranquilos: es muy probable que La forma… se lleve “la codiciada estatuilla”, como le encanta decir al repetitivo Mediomundo, seguro que no en las trece categorías a las que fue nominada, pero sí en las más importantes, es decir como mejor película y mejor director. No la tiene fácil, pues la película se enfrenta a Las horas más oscuras (Darkest Hour), dirigida por Joe Wright; Dunkerke, de Christopher Nolan; El hilo fantasma (Phantom Thread), de Paul Thomas Anderson, ¡Huye! (Get Out), de Jordan Peele; The Post: los oscuros secretos del Pentágono (The Post), de Steven Spielberg; Llámame por tu nombre (Call Me by Your Name), de Luca Guadagnino; Lady Bird, de Scott Rudin, y finalmente Tres anuncios por un crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri), de Martin McDonagh. Como director, el bienquerido gordo tapatío compite contra los mencionados Peele, Gerwig, Nolan y Anderson. Vaya uno a saber por qué no incluyeron aquí al conspicuo Spielberg.

Decíamos que no la tiene fácil pero, de cualquier modo, es muy probable que La forma del agua y Del Toro “se alcen” con un triunfo rutilante, y aun a riesgo de que las hordas fanáticas deseen linchar a este juntapalabras, éste debe decir que tal cosa sucederá no precisamente por las razones que se supondría no nada más lógicas, sino únicas, tratándose de galardones cinematográficos. Dicho directamente, ganará lo que gane por consideraciones políticas y comerciales, a las que se sumarán –no podría ser de otro modo– las que ponderen su calidad fílmica, de la que no carece por supuesto, pero en la que corre parejas al menos con seis de las otras nominadas. En cuanto a la categoría de mejor director, quitado Spielberg, al gordo solamente Nolan y Anderson podrían hacerle sombra.

Más allá de las mencionadas dos categorías está esa otra que denominan “mejor película extranjera”, nombre correcto cuando el que habla es un estadunidense, pero inevitablemente enojoso, por colonizante, cuando es utilizado por cualquier persona de otra nacionalidad. Como sea, es aquí donde suele apreciarse mucha más calidad fílmica en materia de Oscares, y si al multicitado Mediomundo le interesa, algo de lo nominado puede verse todavía en la cartelera nacional. Abajo va un par de ejemplos, con lo que se publicó en este espacio hace unos meses.

FICCIÓN Y DOCUMENTAL

En cuerpo y alma (Teströl és Lélekröl, Hungría, 2017), escrita y dirigida por Ildikó Enyedi, ganó con total merecimiento el Oso de Oro en la Berlinale más reciente. Los protagonistas, el administrador y la contralora de calidad de un rastro, sueñan lo mismo todas las noches: que son dos venados en un bosque. De este punto de partida onírico, Enyedi desarrolla una historia de fuerza y delicadeza impresionantes, que funciona perfectamente como alegoría de la búsqueda no sólo del amor sino del motivo –si alguno hay– para seguir vivo.

Rostros y paisajes (Visages Villages, Francia, 2016), de la casi nonagenaria y muy prolífica Agnès Varda, con la colaboración del fotógrafo JR, es una entrañable muestra de sensibilidad artística y amor por lo que se hace, al mismo tiempo que un homenaje no declarado pero muy elocuente a la sencillez: discursiva, icónica, espiritual. Road movie documental de belleza inusitada, donde Jean-Luc Godard sale por cierto muy mal parado.

FUERA DEL OSCAR (PERO NI FALTA QUE LE HACÍA)

En la penumbra (Aus dem Nichts, Alemania, 2017), de Fatih Akim, es una historia cruda, elocuente, sin concesiones, sin final feliz, desoladora y tremendamente incómoda para todos aquellos interesados en abstraerse de la aparente imposibilidad de conciliar con armonía a la cultura occidental con la islámica, o bien de negar la triste vigencia del racismo en Occidente, así como del nazismo en una Alemania menos apacible de lo que algunos imaginan. Sobresaliente, la actuación de Diane Kruger.

 

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