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Bitácora bifronte
Por Ricardo Venegas

Jean Portante y la respiración de la ballena

Si algo sabe hacer el poeta es combinar elementos de la lengua cotidiana y construir artefactos verbales que puedan sostenerse, como los seres vivos, por sí mismos como creaturas que respiran con el pulmón que ejercita la maquinaria de la vida.

El trabajo del pulmón, de Jean Portante, es una antología personal e impersonal que reúne textos de sus poemarios publicados entre 1994 y 2013, (la revista Bitácora Pública reúne fragmentos de este libro en su edición más reciente). El autor recrea, como Fernando Pessoa, sus heterónimos en la riqueza del lenguaje. Necesariamente su escritura tenía que ser experimental, como ciertas vanguardias latinoamericanas que resuenan en la invención del poema.

En lo que podría ser un análisis sociológico, el prólogo de El trabajo del pulmón advierte: “Vale aclarar que Portante no es un poeta francés sino francófono, es decir, que viene de los márgenes de la lengua francesa. Nació (Differdange, 1950) y creció en el Gran Ducado de Luxemburgo, que no es precisamente un país pobre, pero sí pequeño y donde se hablan tres lenguas. Esta singular nación europea, encajonada entre Bélgica, Francia y Alemania, tiene una economía altamente desarrollada, con el segundo Producto Interno Bruto per capita del mundo. Los idiomas oficiales son el alemán, el francés y el luxemburgués. Pero en el caso de nuestro poeta, hijo de inmigrantes originarios de Italia, a ese triángulo lingüístico se añade el italiano, que incluso distingue como lengua materna. Y hay que sumar por último el español, que adquirió durante sus años en Cuba, entre fines de la década de 1980 y principios de la de1990. Pero entre esos cinco idiomas, todos con una singular tradición literaria, el poeta ha optado (sólo en apariencias, como se verá) por el francés. Se trata de un autor cosmopolita que ha abrevado en diversas tradiciones, pero que se sitúa más bien en el panorama de las lenguas neolatinas. Escribe en francés, recuerda en italiano, experimenta en español, piensa en alemán y medita en luxemburgués."

En un país como Francia, del que podríamos mencionar figuras tutelares como Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Apollinaire, Éluard, hay una estampida de autores en la actualidad, entre los que se dice puede haber decenas de miles, de todos ellos por lo menos 150 o 2 cientos logran captar la atención del público lector. Tal es el panorama de la poesía francesa.

La de Portante es una poesía inconfundible, a lo cual podríamos sumar la idea del autor de crear una lengua personalísima. Se trata de una poesía con la cual se puede sostener un diálogo o no, pero es imposible ignorarla: “Puesto que si del horizonte del hablar descienden el olvido/ gigante y las alas que le impiden olvidar./ Puesto que si al buscar en descenso se encuentra/ sol seco o ropa extendida al pie del volver./ Puesto que al buscar en volver se encuentra/ sol extendido al pie de la ropa seca./ Puesto que tanta sequía./ Puesto que tanto volver.”

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