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El olvido, un arma de doble filo
'Animal verdadero', Rafael Villegas, Ediciones B, México, 2017.
Por Lola Ancira

Esta es la primera novela del escritor e historiador Rafael Villegas (Nayarit, 1981). Relatada en primera persona, treinta y cinco capítulos y con un estilo telegráfico de frases cortas y contundentes que demuestran su fuerza narrativa. Las profundas reflexiones a las que llega a través del monólogo interior y los eficaces diálogos que agilizan la lectura denotan la verdadera naturaleza de los personajes, revelan los conflictos que tienen consigo mismos y exhiben diferentes aspectos de la trama y las intrincadas circunstancias en las que se desarrolla la historia.

El lector accede a la mente del protagonista, Luther Morán, cuando éste anuncia que acaba de realizar una masacre estudiantil, hecho que, como el propio autor lo ha mencionado en entrevistas, “no es spoiler, es la premisa de la novela”.

La perversidad, al igual que la locura, oculta a las personas tras una máscara. En el caso de Morán, esto ocurrió literalmente: una cabeza artificial de perro fungió como el muro de contención tras el que se convirtió en asesino, suceso que conmovió a toda la comunidad en Wyoming poco antes de que el país entero se estremeciera. Viajará a Hawái y después a México para finalmente regresar décadas después a Wyoming como un desconocido, y otra vez la catástrofe, sombra constante detrás de él, lo alcanza y toca todo lo que lo rodea.

El asesino vuelve siempre a la escena del crimen para evocar la excitación sexual, cerciorarse de no haber dejado rastro alguno o deleitarse con el escenario. En el caso de Morán, regresar significa la posibilidad de descubrir una respuesta donde nunca la hubo, de encontrarse a sí mismo, a ése que escapó sin mirar atrás después de consumar su mortal plan, un multihomicidio en una escuela momentos antes de que tres bombas atómicas se estrellen en suelo estadunidense y trastoquen el futuro de aquella potencia y del mundo.

Morán, adolescente homicida, adulto exmilitar y padre de familia, es un hombre de eternas renuncias en una fuga perpetua que lo único que quiere es liberarse. Es el resultado de una sociedad alienada y de una familia nuclear rota, ausente. Vive en un presente perpetuo que anula el pasado y la memoria, crea un “animal nuevo” que transforma a toda la sociedad e inaugura una comunidad con otras ideologías y jerarquías en la que “nadie sabe lo que ve cuando ve al otro”. Que esté constantemente rodeado de personas –e incluso de apariciones, como Michael, una especie de conciencia en forma de un “muchacho pájaro… una invención, una idea”–, demuestra que es un misántropo que no le teme a la muerte pero sí a la soledad, y ayuda a perpetrar la violencia incluso aborreciéndola, lo que denota su propio carácter paradójico.

Esta novela ucrónica –o novela histórica alternativa– nos permite echar un vistazo a lo que podría suceder si China hiciera efectivas sus amenazas contra Estados Unidos y lo derrotara en la siguiente guerra mundial. Los conflictos bélicos que reducen a meras cifras a los hombres han configurado el curso de la Historia, y Animal verdadero describe una nación en perpetuo declive, con unos habitantes transformados desde lo más íntimo, marcados por ambas catástrofes –la particular del tiroteo y la general de las bombas– que recuerdan que la animalidad, nuestra esencia salvaje, superará la civilidad en cuanto se presente la oportunidad de liberar su ira ciega.

Villegas presenta a una nueva sociedad que arrastra los vicios de la anterior: el fanatismo, el odio por el otro y la violencia como único recurso para hacerle frente a lo diferente, lo desconocido. Lo indispensable no es la figura de adoración o la finalidad del culto, sino el fervor con que se satanice a los demás.

La música, el cine, la literatura, la cultura popular y una fuerte y provocativa crítica política a Estados Unidos y su cultura de violencia inundan el tiempo de esta historia, que abarca de 1997 a 2024 y deviene en una cronología subjetiva que mediante analepsis y prolepsis esclarece el pasado o muestra diferentes acciones en un tiempo fragmentado.

Villegas nos ofrece una obra en la que presenciamos la transformación de un antihéroe en una búsqueda por la libertad que parece no tener fin, donde los fantasmas se comunican a través de una voz infantil prestada, en la que las cicatrices y los objetos, como la cabeza de perro y la propia cabeza marcada de Morán, actúan como símbolos o iconos que remiten a lo doloroso, a lo que se quiere dejar atrás, en el terreno del olvido.

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