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La justicia como aspiración
'Teoría y ciencia de la justicia', Jorge Ojeda Velázquez, Instituto Nacional de Ciencias Penales, México, 2017.
Por Ricardo Guzmán Wolffer

En el México contemporáneo, donde la desigualdad social es publicitada por entidades públicas y privadas, donde las redes sociales permiten saber el estado lamentable de muchas comunidades, donde se gastan miles de millones de pesos en precampañas políticas absolutamente inútiles (ya sabíamos quién era el candidato presidencial de cada coalición) y campañas políticas que no dejan de sorprender para mal, donde conviven empresarios multimillonarios con personas en extrema pobreza, hablar de justicia es tan necesario como desesperanzador.

Este libro de Jorge Ojeda tiene la virtud de la interdisciplinariedad. No estamos ante el concepto letrista y jurídico de la justicia. Siempre es fácil decir que lo justo es lo legal, cuando es clarísimo que muchas leyes declaradas legales por los órganos judiciales apenas si convencen como sinónimo de justicia social. Uno de los muchos puntos desarrollados por Ojeda es si el derecho sirve para solucionar conflictos, para establecer si la justicia estabiliza el comportamiento humano y permite la cohesión social. Analizado el fenómeno desde distintas disciplinas, empezando por la sociología jurídica, la reflexión básica es si estamos en una sociedad donde funciona el presupuesto de toda norma jurídica: ¿de verdad estamos preparados para vivir en sociedad?, ¿de verdad los legisladores son conocedores profundos del fenómeno que pretenden resolver con las leyes que expiden? Si el conflicto es la disfunción de las normas, señala Ojeda, la justicia debe servir para reparar ese organismo enfermo. Pero la solución requiere de procedimientos y jueces: se confunde lo justo con lo legal; aunque es el mecanismo básico de toda sociedad, la profusión de tribunales especializados (justicia agraria, médica, administrativa, civil, militar, etcétera) termina por presentar una pared muchas veces insalvable para quienes piden justicia. O sirve de trampa para disuadir al ciudadano de pedirla: por el monto de una injusta fotomulta (¿son razonables los límites de velocidad fijados por el reglamento de la CDMX?) un alto porcentaje prefiere pagarla que recurrir a un abogado y esperar el trámite del juicio contencioso administrativo: la ley ofrece defensas, pero no son sencillas, rápidas ni gratuitas.

Conflictos cotidianos son analizados desde muchas perspectivas. El aborto no deja de ser tema de análisis, especialmente cuando se habla de justicia y se hacen valer argumentos “jurídicos” que conllevan cargas ideológicas o religiosas. Explicaciones de justicia basadas en la física cuántica, por ejemplo, evidencian la pluma ágil del autor y llevan a redescubrir el estudio de estos conceptos tan manoseados políticamente, bajo el argumento académico bien elaborado.

Con su eficaz y limpia pluma, Jorge Ojeda está doblemente calificado para hablar del concepto de justicia: tiene maestrías y doctorado en Derecho y tiene décadas en la función judicial, desde hace muchos años como magistrado federal. No son pocos los jueces y ministros que aluden a la justicia para desaplicar leyes vigentes: un tema tan amplio como controvertido.

Teoría y ciencia de la justicia es un libro notable para evidenciar que hay atractivos motivos de estudio en áreas que pensábamos resueltas, al menos en lo académico: la justicia que no llega para todos.

 

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