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El obsequio*

Sede del Congreso de la Unión. Sesión solemne por el bicentenario del natalicio de Ignacio Ramírez, el Nigromante, que está sentado a la mesa de honor con la mirada fija y tieso como un maniquí.

 

PRESIDENTE DEL CONGRESO: Señor Presidente, distinguidos invitados, a continuación el acto que estábamos esperando. (El Nigromante se levanta y se dirige con pasos mecánicos hasta la tribuna de oradores). Este excepcional robot, obsequiado por el gobierno ruso, cuenta con inteligencia artificial que…

EL NIGROMANTE: Varones ilustres, que hace veinte años regís los destinos de la patria, no me intimidáis ni con vuestras frentes rugosas, ni con vuestras casas cubiertas con los símbolos de vuestros milagros, ni me deslumbra vuestro nombre en la historia. Sigo en el suelo mexicano las huellas de vuestra carrera política y encuentro las flores de la Independencia ajadas; abundantes los frutos de la discordia; entre miseria y sangre, apagándose nuestras esperanzas...

PRESIDENTE DEL CONGRESO: Ah caray, parece que se activó solo.

EL NIGROMANTE: … no veo sino infecundos sentimientos de libertad y corrompidas fuentes de ilustración. Unos cuantos hombres, más atrevidos o menos ignorantes que el resto de la nación, hicieron de ella su patrimonio.

PRESIDENTE DEL CONGRESO: Mil disculpas señor presidente, algo está…

EL NIGROMANTE: Si nuestros primeros legisladores no hubieran hecho del presidente una caricatura de los monarcas, cubriéndolo de honores y preeminencias ridículas y sueldos exorbitantes, alimentando así su ambición y su codicia, sino un magistrado modesto, que comunicara y cumpliera las sentencias y decretos de los otros poderes,… el pueblo lo creería.

PRESIDENTE DEL CONGRESO: A ver, algo está fallando, po-demos…

EL NIGROMANTE: Infames, hipócritas: quieren envilecer al genio de la libertad, haciéndolo eunuco. Quieren dominarnos con el pretexto de dirigirnos…

PRESIDENTE DEL CONGRESO: Desconéctenlo, por favor.

EL NIGROMANTE: Ved, conciudadanos, a los sectarios de tan profana libertad vacilar, moverse, saltar inconstantes de una a otra fila, hasta encontrar la colocación sublime que buscaban…

PRESIDENTE DEL CONGRESO: Por favor, desconecten al robot.

EL NIGROMANTE: No puede ser peor nuestra sociedad; ¿por qué no podría subsistir sin vosotros? Ahorraríamos algunos millones y vuestro pedantismo.

PRESIDENTE DEL CONGRESO: ¡Debe tener un interruptor! ¡Apáguenlo!

EL NIGROMANTE: La elección de presidente ha sido siempre el escollo en que han fracasado nuestras constituciones…

DIPUTADO DE OPOSICIÓN: (Desde su curul) ¡No lo desconecten, déjenlo hablar!

EL NIGROMANTE: Cuatro son los partidos que actualmente contienden en la República: el moderado, el monarquista, el santanista y el republicano progresista, que por apodo ha sido llamado puro.

DIPUTADO DE OPOSICIÓN: ¡Eso son!: ¡Santanistas! ¡Monarquistas!

EL NIGROMANTE: El primero no tiene absolutamente programa político, ni sus hombres profesan más principios que los de hacerse de los puestos públicos para no saberlos desempeñar: carecen de todas las virtudes cívicas; pero en sustitución están dotados de un miedo cerval a todo lo que pueda separarlos del poder…

DIPUTADO DE OPOSICIÓN: ¡Duro! ¡Duro!

EL NIGROMANTE: Siguen forjando eslabones con que crezca la cadena de males que empieza a agobiar al pueblo, hasta que, tocando el punto de insufribles, los precipite a un insoportable abismo…

PRESIDENTE DEL CONGRESO: (Agitando su campanilla) ¡Orden! ¡Orden!

EL NIGROMANTE: Los monarquistas deliran, si lo son de buena fe, o han adoptado estos principios políticos como un nombre o un pretexto para una revolución de objetos misteriosos. El sistema monárquico encuentra en el país dificultades que estorban, que imposibilitan su establecimiento. La primera es que el pueblo no lo quiere...

SENADOR DEL PARTIDO OFICIAL: ¡Corruptos! ¡Lavadores! ¡Dobles caras!

EL NIGROMANTE: El partido santanista sólo pretende que su héroe domine a la nación bajo las leyes y formas que cuadren a su capricho, y ya se ve que tal proyecto no puede encontrar aceptación porque no da garantía a ninguna clase de la sociedad: a mayor abundamiento ese partido, si puede llamarse así, ha venido a quedar reducido, en primer lugar, a unos cuantos charlatanes que han gastado tiempo, dinero y papel en escribir diatribas asquerosas ofendiendo la vida privada de sus contrarios…

SENADOR DEL PARTIDO OFICIAL: ¡Amarillos oportunistas! ¡Paleros!

EL NIGROMANTE: Resta sólo ocuparnos del partido puro: éste es el único que sinceramente profesa los principios democráticos, que de buena fe marcha con el siglo, que desea la prosperidad y gloria de la República…

LEGISLADORES DEL PARTIDO OFICIAL: ¡Populistas! ¡Populistas!

EL NIGROMANTE: No hay hoy hombres más aborrecidos, más despreciados, más vigilados ni más abatidos que los amantes de la patria, de la libertad y el orden…

SENADORES DE OPOSICION: ¡Es un honoooor estar…

EL NIGROMANTE: A los indios:

PRESIDENTE DEL CONGRESO: ¡Apaguen a ese maldito robot!

EL NIGROMANTE: … vosotros, hijos de razas generosas y desgraciadas, debéis trabajar por el triunfo de los liberales puros, si aspiráis a recobrar la dicha y esplendor que disfrutasteis en los tiempos de Nezahualcóyotl…

PRESIDENTE DEL CONGRESO: ¡¡¡Apáguenlo, maldita sea!!!

EL NIGROMANTE: Nunca deis vuestro voto sino a un puro. Ved con suma desconfianza a los dueños de las haciendas, a sus mayordomos, a los eclesiásticos, a todos los ricos…

LEGISLADORES DEL PARTIDO OFICIAL: ¡México chingón! ¡México chingón!

 

*Basado en textos periodísticos de Ignacio Ramírez el Nigromante (“A los viejos”, periódico Don Simplicio, núm. 1, p.2 1845; Editorial y “A los indios”, Temis y Deucalión, periódico Político, 6 de abril de 1850).

 

 

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