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Prosaísmos
Por Orlando Ortiz

En el filo de la navaja

 

Dicen que los pesimistas siempre vemos el vaso medio vacío y que los optimistas lo ven medio lleno. Seguramente habrá, también, quienes vean el vaso completamente vacío y quienes lo vean a punto de comenzar a llenarse, pero a éstos no sé cómo los califique la “opinión pública”. Me pregunto si habrá quienes no lo vean ni lleno ni vacío, es más, que ni siquiera vean el vaso, sólo un espacio vacío y mugroso donde debería estar el recipiente. ¿Cómo llamarían a tales sujetos?

Todo esto viene a colación porque –y no es lo primera vez que lo consigno en este espacio– el panorama de este México actual no es nada halagüeño, aunque para algunos sea un horizonte de esperanza y para otros un porvenir apocalíptico del que hay que alejarse antes de la debacle –en tratamiento a la Walt Disney, no real. Esto último, por cierto, es lo que se ha estado manejando en la propaganda pestilente realizada para “aplastar” a López Obrador.

Los desmanes y saqueos cometidos por las administraciones en las últimas décadas han colmado el vaso hasta dejarlo “rompido” (diría algunos de nuestros “tecnocracacos”) y no satisfechos con eso quieren seguir ordeñando la vaca hasta que no haya vaca, y buscaron hacer la finta postulando un candidato “ciudadano”, es decir, no priista ni panista, que tal vez por eso no ha pintado ni dado color y del tercer lugar no pasa en las encuestas. En fechas recientes intentaron sacar de la jugada al panista, para dejar en segundo a Meade y de esa manera hacer “creíble” que quien esté en ese momento en segundo lugar llegue airoso a la Presidencia.

No les funcionó la maniobra, pues ya la habían quemado hace años, cuando lo del desafuero a AMLO. Ahora, no me extrañaría que estén rescatando otro recurso, éste panista, el de las “concertacesiones”, es decir, realizar acuerdos para maniobrar furtivamente acciones encaminadas a que Anaya sea el “triunfador” indiscutible, pues sospecho que ya debe ser buen número de priistas los que ven que con su candidato no la van a hacer. Lo importante es conservar el poder y seguir mamando, como dije antes, aunque ahora no vayan a ser mamadotas como las de antes, lo importante es seguir pegados a la chiche, porque con Fox y Calderón ya se vio que a ésos también les gusta mamar y dar topes.

Tal vez en el “tricolor” haya algunos fieles a sus orígenes y prefieran jalar hacia Morena que con los neosinarquistas, no obstante es seguro que en el PRI quedará buen número de expertos en las triquiñuelas electorales, de manera que en julio se las ingeniarán para conseguir uno más de los archimegafraudes en los que son expertos. Nadie se extrañe si a la hora del conteo la diferencia a favor de su candidato (sea tricolor o azul) en las zonas rurales sea abismal con respecto a la votación urbana; tampoco las urnas embarazadas, los carruseles, los mapaches, la intimidación, sobornos, etcétera, etcétera, sin contar todos los artilugios de campaña y preelectorales que ya han hecho huesos viejos en nuestro “sistema democrático”, a los que se pueden agregar los utilizados en las redes y los medios electrónicos.

Se les escapa, me parece, a estos artífices del fraude, que, como dijera Engels, “las condiciones de la guerra ya no son las mismas”. Los abusos han sido tantos que la gente ya está cansada, verdaderamente harta de los gobernantes, es más, no sólo de ellos, sino de la clase política toda. Por si fuera poco, las muestras de cinismo mostradas por el poder (impunidad a los suyos aunque sean evidentemente culpables de fraudes por miles de millones de pesos y utilización de las instituciones para su beneficio) llegaron al límite.

Todavía hay quienes tienen esperanza en el cambio vía electoral, tal vez ignorando que el buen o mal gobierno no es cosa de voluntad. Ellos se indignarán y explotarán si se comete fraude. Por otra parte, a quienes detentan el poder (ver lo que significa “detentar” en el DRAE, pues con frecuencia se utiliza mal) les vale madre. Para eso están las fuerzas armadas.

Lo que se vislumbra para julio próximo no es la realización de unas “mucho muy reñidas elecciones democráticas”, sino una feroz lucha por conservar el poder a toda costa y cualquiera que sea el costo. Creo que para algunos analistas políticos profesionales esto ya lo vislumbran, aunque todavía no lo digan. Pero... pero... ¿Cuántos de ellos estarán considerando las otras dos variables?: las fuerzas armadas, por un lado, y los cárteles de la droga, cuyo poder de fuego, estructura y organización es equiparable a las primeras.

Me temo que estamos en el filo de la navaja.

 

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