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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Se van juntando, pese a todo

 

Se van juntando, pese a todo. Se van apilando. Lentamente. Lejos del ritmo vertiginoso de hace unos años, pero siguen llegando a nuestras manos. En conciertos, en fiestas, en sobres variopintos… Aún hay mucha gente necia, pensamos. Artistas en busca de eco. Músicos que renuncian a la aplastante realidad: los discos ya no se venden y cada vez importan menos... Peor aún si se alejan de los cánones del entretenimiento; si no tienen un valor particular en cómo fueron editados (empaque, extras, regalos, misterios ocultos en promesas codificadas; boletos, playeras, posters y palabras, muchas palabras).

Incluso así, decíamos, siempre habrá músicos intentando amplificarse. Y qué bueno. Hijos del moho y de la pátina, quienes tocan un instrumento saben insistir, como la humedad que en el adobe crece soñando victorias que no atestiguará. Hay en ellos un egoísmo, un individualismo tan elemental que se vuelve bondad colectiva. Lo intuyen sin pensarlo: en la suma de todos se halla la posible supervivencia. Cada uno en su trinchera y sin conocer a quien dispara al lado, en conjunto mantienen algo de salud para un ecosistema cargado de basura que flota asfixiando todo plan. Se van juntando, se van apilando. Sí. Y llega el día de revisarlos.

El primero que sale se llama A rajatabla, firmado por Boyante. Proyecto del baterista René Flores, contiene diez piezas afanosas que saben mantener su naturalidad primigenia. Aunque a ratos parecen inmaduras por el tipo de producción que las sustenta, al paso de los minutos queda definido su triunfante objetivo. Pleno en compases compuestos, atmósferas profundas y solos encomiables, hay mucha ligereza y amabilidad en su propuesta. Digamos que puede calificarse como rock progresivo por sus tímbricas y planteamientos esenciales, pero gracias al espíritu ecuménico de las composiciones y de los músicos invitados puede aspirar a mayores y felices audiencias.

Además del propio René en batería, sintetizadores, programación y autoría principal de la música, Boyante cuenta con la complicidad de Japhlet Bire Attias en el stick y teclados. Entre los dos arman un art-dúo autosuficiente que hace andar al barco, pero saben apoyarse en colegas bien conocidos de la experimentación azteca cuyas visiones resultan harto valiosas para la dinámica general: Gustavo Jacob (guitarra), Adrián Terrazas (saxos), Ada Carasusan (voz), Natalia Pérez (chelo), Amanda Tovalín (violín), Óscar Sánchez (vibráfono). Para sentirse bien mientras los escucha; para ver videos y saber dónde encontrarlos en vivo, visite www.boyanteband.com.

El segundo grupo que nos llena los oídos es Ernenek. Planteamiento de otro artista baterista (José Manuel Chepo Valdez), su disco debut (Sostienen) también prefiere los andamios y ladrillos por encima de la mampostería. Gracias a ello muestra diáfanamente la originalidad que, precisamente, lo mantiene de pie. En otras palabras: aunque se trata de canciones formales el acento está puesto en una sabia materia rítmica impulsada por percusiones variopintas y en pasajes instrumentales donde conviven guitarras, bajos, ukuleles, jaranas, teclados, flautas, saxofones y múltiples voces humanas.

Tejido con una amplia diversidad de géneros (lo cual lo pone en riesgo sin llevarlo nunca al descalabro), el álbum honra con su nombre la raíces invisibles y caprichosas que, creemos, sostienen a Chepo. ¿Hablamos de la búsqueda del inuit Ernenek en la novela de Hans Ruesch, El país de las sombras largas? Tal vez. Habría que preguntarle al baterista. Por lo pronto –y de eso estamos casi seguros– hablamos de huellas sonoras, influencias, amistades, amores y colegas que conviven en once temas producidos por él mismo y por Juan Cubas Fridman, quien también los mezcló. Nos referimos a un bloque de buena música gracias al cual un artista ha nacido del todo, completando los buenos augurios de su trabajo en bandas como Dedo Caracol y Señor Mandril. Búsquelo en .www.ernenek.com

¿Deberíamos ser más precisos en pos de la justicia? Sí, lo sabemos. Tendríamos que enfocarnos en una o dos piezas que parezcan destacadas en los discos de René y de Chepo para celebrar la aparición de Boyante y Ernenek. Del primero hubiéramos señalado “Baires”; del segundo “Ya no viven los pensamientos”. No sabemos si mantendríamos la opinión dos días después. Nos gustan varias. Apostamos, empero, por transmitir algo de su aroma en espera de que resulte anzuelo suficiente, lectora, lector, y los busque este día de primavera al que bien le vendrían unos tamborazos. Dese un regalo fuera del orden de las cosas. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

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