Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Tomar la palabra
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Tomar la palabra
Tomar la palabra
Por Agustín Ramos

El jamón es primero

Los asaltos a mano armada en autobuses de la carretera a México mantuvieron su promedio mensual en marzo lo mismo que las fuerzas policíacas que siempre llegan escasamente y con retraso. Si sobresalieron fue porque en tres hubo cinco muertos y en otro, aunque fue sin sangre, la empresa omitió la denuncia y una persona difundió la anomalía. En cambio, al robo del jamón llegaron tantos y tan pronto que cuando el testigo iba a recibir su cambio alcanzó a ver que en la puerta de la tienda un tipo de azul empujaba a una señora de anaranjado haciéndola caer. Los gritos, más altos que el retintín de la morralla y del ¿gustaría redondear?, lo incitaron a sacar su cel para filmar a un gordo con uniforme estilo camuflaje de manchas azulosas. Clientela cajeras empacadores ancianos empleados de comercios adjuntos, nadie movía ni las pestañas. Gritería silbato chirriar del carrito copeteado de compras y la frase ámonos gorda al ratito lo suben al yutub. Cuatro de la tarde vio la hora y vio que no había apretado el botón rojo. ¿Qué –dijo el gordo–, vengo vestido de payaso?, somos la autoridad y usted está entorpeciendo nuestra labor. Dos de sus colegas habían levantado a la señora y no sin la competente oposición de ella y de alguien más la jaloneaban hacia una de las tres camionetas de doble cabina con torretas azulgrana. Después de fingir un paneo a los rótulos P o l i c í a E s t a t a 0 2 0 1 el testigo guardó su cel y vio el uniforme policíaco del gordo. No no viene usted vestido de payaso sin embargo (y esto sí lo dijo en voz alta:) usted no es la autoridad, la representa, que es diferente, y estoy registrando su abuso. Una mujer dejó al garete a la de anaranjado y se acercó al testigo para puntualizar entre otras cosas que quien había tumbado a su conocida no era policía. La conocida cedía milímetro a milímetro el espacio que la separaba de una portezuela abierta. ¿No? No, fue un vigilante de la tienda, trae chamarra azul. ¿Dónde está? No pus se metió corriendo. La oficial que venía al mando del operativo de unos diez elementos terminó de hacer a un lado al que no venía vestido de payaso, era la única sin arma larga. Venimos por un llamado de la tienda, a la señora, a quien ya habían podido meter en un asiento trasero, se le acusa de robar medio kilo de jamón y de alterar el orden. Venía yo con ella, la mujer asomó su cara desde atrás del testigo, pero yo no tomé nada, yo hice trescientos pesos de compra mire aquí está mi tique. La comandanta preguntó si querían entrevista. ¿Eso qué es? Responder preguntas y decir lo que quieran decir. Sí. ¿Y usted? No pus también porque yo no tomé nada yo vi pero… Entrevístalos, pidió a un policía atlético y pelado a rape. Los clientes se habían dispersado y los de ahí quitaban y ponían de su cosecha. Pero no se la vayan a llevar, ¿eh? Por vida suya padece diabetes soy su vecina. Ya la esposaron alguien dijo. El gordo se había metido refunfuñando en la última camioneta. Mientras los entrevistan vamos a que la gerente nos entregue al que la tiró. Y entró en la tienda junto a seis elementos. A ver cuéntenme qué pasó, al policía joven sí le sentaba el estilo camuflaje. Pues resulta que salía de la tienda cuando vi a un vigilante de la empresa jalando a esta señora y a la de anaranjado y tal y tal. La vecina repitió casi lo mismo pero que ellas no eran de aquí de Pachuca, venimos de fueras y yo salí a las tres del Hospital General porque anoche tuve un aborto, mi vecina trabaja cerquitas haciendo sopes y al acabar se regresa y por eso quedamos de vernos pero yo no... En el estacionamiento no se veía la de anaranjado. El entrevistador, que nunca descansó su arma, les dio las gracias y los convenció de que esa falta no ameritaba detención. La vecina y el testigo fueron a la camioneta a tranquilizar a la de anaranjado y luego entraron a la tienda a esperar a la gerente, quien apareció a las quinientas para anunciar que tenía videos para probar/ Salieron a las seis sin el agresor, una camioneta ya no estaba, ¿no que no se la iban a llevar?, recójanla en la municipal.

Llegaban retacados, domingo de quincena. Y más los carros de la policía estatal. En dos celdas contiguas de un sótano se apeñuscaban los hombres y las mujeres. No se diga el pasillo, así de familiares y amigos averiguando y cayéndole mire. La señora salió a las once de la noche después de poner en la mano del juez calificador dos mil ochocientos pesos. Que por alterar el orden público.

 

 

comentarios de blog provistos por Disqus