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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Jorge Urbano… Mister Soundcheck

Conocimos a Jorge Urbano hace como veinte años. Estaba en un pequeño stand de las otrora Noches Fermata mostrando su recién nacida revista Soundcheck. Hablamos un buen rato sobre el futuro y transformación del mercado musical que entonces auguraba el crecimiento latino en países anglosajones. Su objetivo personal era mostrar lo que ocurría detrás del escenario –entre poleas, luces y bocinas–, allí donde el oficio de personas desconocidas especializa sus habilidades a niveles sobresalientes, encomiables. Eso recordamos. Eso, su entusiasmo y su educada amabilidad.

En aquellos tiempos nosotros editábamos Latin Pulse!, revista de las desaparecidas tiendas Tower Records en Latinoamérica y el resto del mundo. Emparentados por la idea de incidir en nuestra industria, mantuvimos contacto con Jorge a lo largo de los años y, más aún, pudimos atestiguar su relevante engrandecimiento en los engranajes de la producción artística y del entretenimiento. De una revista pasó a tres (se sumaron Home:Tech y Music:Life). De un stand en una escuela de música pasó a fundar y dirigir la Expo Soundcheck en el World Trade Center de Ciudad de México, una de las más relevantes ferias para profesionales de la música en todo el continente. Por si fuera poco, fundó junto a su María Pineda la academia de artes Up Stage, lugar en donde actualmente se imparten clases de música y danza.

Siempre inquieto, Jorge supo armar y dirigir equipos valiosos, duraderos, integrados por quienes apoyaron e impulsaron proyectos que a otros hubieran parecido una locura. Esto es: hablar de lo invisible. Así logró erigir Musitech Ediciones y Eventos, una compañía multifacética con la que ha dado a conocer a técnicos y artistas normalmente ocultos para las grandes audiencias. Más aún, sea a través de patrocinios, alianzas, producción de clínicas, paneles, conciertos, conferencias o clases magistrales, su generosidad ha alcanzado para ayudar a muchos seres creativos y emprendedores, motivos suficientes para dedicarle estas líneas un domingo de mayo cuando tantas cosas malas avasallan los sentidos sin que podamos aplaudir voluntades puntuales, positivas, esenciales para el mantenimiento de nuestra cultura.

Dicho esto, fue hace dos semanas que visitamos la edición XVI de la Expo Soundcheck, luego de asistir a la entrega de reconocimientos al Mérito Técnico que anualmente su organización ofrece a expertos mexicanos y extranjeros. Entre los homenajeados nos entusiasmó especialmente la presencia de Óscar Sarquiz, buen amigo y pilar del periodismo musical escrito y radiofónico. Asimismo, nos sorprendió conocer la magnitud del espacio que la exhibición ha conquistado al día de hoy, pese a los terremotos de septiembre o las depresiones electoreras.

Y lectora, lector, no crea que aprovechamos la tolerancia de nuestros editores para promover el negocio de un amigo. Ya lo dijimos antes: la introspección de Jorge Urbano se ha vuelto esencial en la estructura escénica nacional, pues gracias a gente como él podemos aplaudir los esfuerzos de un iluminador, el talento de un ingeniero, la visión de un productor, la dedicación de un músico, la necedad de un promotor, la relevancia de un divulgador… reflejos todos de un ecosistema complejo, frágil –torpemente relacionado con la superficialidad– y que da el pulso de quienes somos.

Recordando esa noche de hace veinte años nos visita una sonrisa cómplice. Jorge supo mantenerse en sus creencias y triunfó reconociendo a los “invisibles” mientras el entorno se profesionalizaba con su ayuda. Sí. Es verdad que dos de las mencionadas revistas han desaparecido (Music:Life apenas el mes pasado), pero ello no tiene que ver con fracasos sino con cambios tecnológicos y generacionales. Aunque duela, el abandono del papel es inevitable y seguirá creciendo. Lejos de lamentarnos por esta nueva pérdida, celebramos su existencia y la labor de gente como Marisol Pacheco y Niza Sopeña, quienes siguieron los pasos de Eliseo Vega a lo largo de doce años y más de 140 números editados. Ellos, liderados por Jorge, supieron que la vida de un músico podía evolucionar con mejores instrumentos e información técnica, pero también con instrucción formal y contenido crítico, con formas superiores de apreciación estética.

Así pues, larga vida a la Expo Soundcheck (a su revista y al tremendo Directorio anual para profesionales). Esperamos que los mundos que ayuda a construir se mantengan presentes, saludables, por encima del horror que algunos violentos quieren imponernos a base de sangre, ácido y palabras vanas. Buen domingo. Buenos sonidos. Buena semana.

 

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