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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Se llama Iraida Noriega y hoy la abrazamos con palabras

Debimos escribir esta columna hace mucho tiempo. La retrasamos por sentirnos demasiado involucrados con la persona que la anima. Es una artista reconocida en todo México y de talento incuestionable, pero también una de nuestras personas favoritas; alguien con quien compartimos escenarios y conversaciones esenciales. Si nos atrevemos, empero, es porque su creatividad no para de producir discos, espectáculos, proyectos variopintos que la tienen como uno de nuestros grandes motores sonorosos. Señalarlo es justo y necesario.

La conocimos hace más de veinte años en el Arcano, antigua meca del jazz chilango. Luego fuimos coincidiendo y acercándonos más, hasta que una noche en el Teatro de la Ciudad (cuando apoyábamos a la desaparecida Rita Guerrero), acordamos que a la primera provocación trabajaríamos juntos. El pretexto ocurrió en torno al Bestiario del escritor jalisciense Juan José Arreola, montaje para el cual le pedí que compusiera temas inspirados en animales. Llevada por una intuición antigua, propulsada por enormes virtudes técnicas, aprovechando una tecnología sometida a sus designios, logró una síntesis fundamental para la valía del espectáculo. Compartiendo el pan y el vino, además, nos acercamos a algunos de sus incontables trabajos actuales.

Uno es la Groovy Band, conjunto con el que acaba de lanzar el disco Para luego es tarde. Hablamos de siete temas (seis compuestos por ella) en los cuales se entreveran el rock, el funk y la improvisación jazzística con tímbricas eminentemente electrificadas; lienzos para músicos mayúsculos (Carlos Sustaita, Aarón Cruz, Chuck Rodríguez, Leika Mochán, Yaneth Sandoval, Juan Jo López, Jorge Servín, Diego Maroto, Israel Tlaxcaltecatl, Luis René Delgado). No tenemos otra banda con este perfil que llegue al mismo nivel.

Dedicado a los niños encontramos Cancioncitas. Es un disco, colección de videos y espectáculo al lado de Leika Mochán y Pío Cineamano; un hermoso montaje en que la nostalgia vuela de los labios para convertirse en trazo sobre la pantalla y que puede disfrutarse en vivo y también en internet. En plan más experimental está Infinito, disco y dueto con el guitarrista Alex Otaola que también es App (Aplicación) de naturaleza mutante. Un tributo a la improvisación desde lo humano y lo tecnológico; un caleidoscopio en que la voz, la guitarra y los efectos licúan canciones con dinámicas discursivas que deambulan por terrenos informales de gran plasticidad. Próximo a salir, Luminosa es un proyecto ambicioso para pequeña orquesta en el que “la columna vertebral lírica es la poesía latinoamericana”. Compuesta por ella y por el pianista y arreglista Abraham Barrera, esta partitura contiene una bella selección literaria. Coproducido por el Fonca, el arte gráfico corrió a cargo de Lorena Aquino y el diseño editorial es de Origen del Arte. En otras palabras, una joya que tras laberínticos procesos sabrá nacer en pocos meses.

Así las cosas, lo mismo podemos escucharla en el Cenart haciendo tributo a su amiga Betsy Pecanins, que improvisando sobre aforismos con Alex Mercado en Bellas Artes, sonando con su Lij Trío, cabalgando a la Zinco Jazz Band, homenajeando a Nina Simone en Guadalajara, dialogando espontáneamente con el piano de Ken Bichel, o haciendo arreglos para Negritud (proyecto del Ensamble Escénico Vocal del Sistema Nacional de Fomento Musical y el Ensamble de percusiones de la Orquesta Escuela Carlos Chávez)… Maestra y ejemplo de tantas cantantes –lo reconozcan o no–, Iraida se hace espacio en semejante agenda para ofrecer talleres de improvisación y desarrollo vocal en la escuela DIM de Coyoacán, donde abre ciclos para quienes aman la música y, siendo profesionales o no, sienten el deseo de expresarse.

Por si fuera poco, produce y conduce Efecto mariposa, programa de radio en Horizonte 107.9 (sábados, 8 pm). Conocedora del jazz desde la cuna (es hija de Freddy Noriega), en su cabina del IMER propone guiones inteligentes que refrescan los oídos. Verbigracia: este mes dedicó una emisión a los hermanos Gershwin, interpretados por leyendas como Charlie Mingus y Ray Charles. Entonces, ¿va quedando claro que falta espacio para describir los frutos de su existencia, verdad, lectora, lector? Estamos seguros de que algún día le darán un reconocimiento importante por lo que ha hecho; por su calidad, constancia y compromiso; por su aportación a la salud e imaginación de la música mexicana. Entonces gritaremos “¡se lo dije!”… Se llama Iraida Noriega y hoy la abrazamos con palabras. Buen domingo. Buenos sonidos. Buena semana.

 

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