Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / La otra escena
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / La otra escena
La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

 

CDMX, Capital teatro: logros y pendientes (i de ii)

 

 

La coordinación del Sistema de Teatro de la Ciudad de México está cobijada por una gestión que desde su inicio contó con credibilidad y un recibimiento inusual para las gestiones administrativas, ya fueran del gobierno federal o del local. Siempre resulta extraño referirse con respeto y reconocimiento a un funcionario, sobre todo si el paisaje en el que se instala está cargado de deudas a la ciudadanía.

En este caso la buena mano es de Eduardo Vázquez, que hizo evidente la necesidad de contribuir a la construcción de un teatro de calidad para una ciudad tan diversa. La permanencia y la confianza en el trabajo de Ángel Ancona al frente de Teatro CDMX fue fundamental para darle un rostro a la escena capitalina. Ancona es un hombre de teatro a quien casi todos los dedicados a esta disciplina conocemos, y lo conocemos por sus múltiples capacidades profesionales. Nada le es ajeno de los procesos teatrales, y enfrentó con hondura las complejidades del medio teatral en una ciudad donde todo mundo trata de tener un espacio y ganarse el pan en medio de los aciertos, favoritismos y caprichos de las instancias productoras del teatro (el INBA, la UNAM, la UAM, la CNT). Además, claro, de los espacios teatrales independientes y de pequeña empresa más sólidos en la ciudad, desde El Círculo Teatral, que si bien tiene su sede cerrada, el espíritu de sus fundadores permanece presente y activo, sobre todo a partir del trabajo de Víctor Carpinteiro y Ángeles Marín; El Milagro, con sus poderosos comandantes: Pascal, Olguín; Carretera 45, con Antonio Zúñiga y su legión. El Foro Shakespeare, Microteatro, Un Teatro y varias sedes más que constituyen también hospitalarios espacios urbanos para artistas de distintas procedencias.

Desde 2013 empezaron a entregar cuentas, numeralias y listas de logros, todo eso que debe hacerse para demostrarle a alguien que se están haciendo las cosas y los impuestos trabajando. Pero lo que no está en los números son las luchas cotidianas que difícilmente pueden encuadrarse en la parafernalia estadística que te evalúa y decide si el funcionario sigue al frente de los proyectos encomendados.

En estos años se hizo mucho y, visto en conjunto, es fascinante que muchas cosas ni siquiera estaban perfiladas para una Secretaría de Cultura y un gobierno capitalinos, frente a la apabullante demanda de la unam y la Secretaría de Cultura del Gobierno federal. Si algo se hizo fue ser anfitrión de numerosos espectáculos, algo que un personaje como Ancona sabe hacer a la perfección y, hay que decirlo, viene detrás de una figura señera que le aportó a México una visión de las artes escénicas que podría considerarse como uno de los hitos de nuestra historia teatral: Ramiro Osorio, quien forma parte del jurado de la 39 Muestra Nacional de Teatro.

Dicha muestra le sacará canas a muchos, otros se sacarán los ojos, pero lo cierto es que en estos momentos es uno de los mayores retos organizativos y estéticos por la curaduría que se discute entre los innovadores de nuestro teatro, en razón de aspectos con distintos pesos en el país: el papel del texto, la función del dramaturgo, las libertades interpretativas del actor, la cercanía cada vez mayor con la danza y la poesía... En fin, basta con leer la convocatoria para darse cuenta de la idea que se tiene de lo teatral entre las instituciones aglutinadoras de una calidad y un ímpetu que vive sin grandes apoyos.

La trigésimo novena Muestra Nacional de Teatro ocurrirá en este cierre de administración en Ciudad de México, justo unos días antes de que las nuevas autoridades se sienten en los lugares de la ya para entonces viejísima administración de un personaje que terminó abucheado y malquerido (él, que quería ser presidente): Miguel Ángel Mancera. Es significativa su organización, porque correrá en una ciudad ya casi acéfala y donde “todo mundo” ya hizo sus maletas.

Lo significativo está en la enorme diversidad temática y estética que, por fin, jurados, curadores, gestores y público en general, somos capaces de soportar, y en la capacidad de recibir y entablar un diálogo frontal, abierto, con los estados de la federación, los subvencionados, los independientes (que participaron milagrosamente) sin y con dinero. Aquí la discusión inevitable es si el teatro es un fenómeno estético puramente local, o si el teatro que se produce en México tiene la posibilidad de circular y mostrarse sin ser ese aparato ejemplar en lo académico y lo estético que es la Compañía Nacional de Teatro.

 

comentarios de blog provistos por Disqus