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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Guanajuato 21

(i de ii)

 

Del 20 al 29 de julio recién pasados se llevó a cabo la vigésimo primera edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato –GIFF, por sus siglas en inglés–, en su doble sede: del 20 al 24 en San Miguel de Allende y del 25 al 29 en la capital del estado. En el que otrora significó el punto cronológico donde se alcanzaba la mayoría de edad, el GIFF da muestras de absoluta madurez en su calidad de evento cinematográfico y, por lo tanto, cultural. Baste reconocer que, a nivel local, sólo está detrás del Festival Internacional Cervantino y que, junto a los de Morelia y Guadalajara, es uno de los tres festivales cinematográficos no sólo más longevos sino de mayor relevancia en el plano nacional.

Suele suceder que las dimensiones de un evento así conlleve que el espectador termine viendo sólo una pequeña muestra de una oferta imposible de abarcar; agréguese que el espacio aquí es todavía más breve, de modo que lo siguiente será apenas un vistazo.

El fin de la crítica

Positiva por sí misma –es decir, independientemente de los resultados– es la iniciativa de Sara Hoch, directora del GIFF, de haber establecido el foro cuyo nombre aparece en el subtítulo de arriba, como una actividad permanente. Intencionadamente capcioso, el nombre busca sugerir lo mismo la idea de “propósito” que la de “terminación” y así, en esa doble vertiente, fue como se ventiló en las mesas de conferencia que tuvieron lugar en San Miguel de Allende los primeros tres días de actividades. A dichas mesas fue convocada buena parte de quienes ejercemos la crítica cinematográfica en este país –los que no, y los que sí pero declinaron por sus muy personales razones, seguro serán llamados para ediciones posteriores–, así como una tríada de representantes de la crítica fílmica internacional, repartidos temáticamente en rubros como la irrupción de las plataformas digitales, la ética periodística, el improbable poder de una crítica, el panorama laboral, y las redes sociales e influencers en tanto aliados o “enemigos” de la crítica.

En apretadísima síntesis, no es exagerado afirmar que la conclusión general fue la siguiente: con la crítica cinematográfica sucede algo similar a lo que pasó cuando la televisión “amenazaba” con liquidar a la radio, o cuando las computadoras personales de cualquier dimensión -que eso y no otra cosa es hoy en día un teléfono móvil–, así como las plataformas de exhibición digital, dizque llevarían, las primeras, no sólo a las publicaciones impresas a la extinción inmediata, total e irremediable, y que lo mismo harían las primeras y las segundas con la pantalla grande.

Sin negar la obvia y enorme migración de las audiencias a lo digital, la realidad de la crítica exhibe una convivencia más o menos dispareja, en términos exclusivamente cuantitativos, así como inequitativa en otros sentidos, pues una de las conclusiones implícitas que surgieron en El fin de la crítica fue hacer evidente –y sin maniqueísmos ni absolutismos— que, en términos generales, lo que le sobra por ejemplo a un influencer metido a crítico es público, y lo que le falta son conocimiento, rigor y profesionalismo. Otra, que la convivencia no es imposible en absoluto, y que dicha cohabitación es al mismo tiempo causa y consecuencia de un panorama laboral bastante más abarcador de lo que solía ser en tiempos de los “gurús” filmicocríticos cuyas netas ocupaban los pocos foros antes disponibles. Una más, que aun siendo imposible a estas alturas llamarles “nuevos” en sentido estricto, los espacios que nacieron digitales y quienes los ocupan todavía están por alcanzar un prestigio equiparable al de aquellos santones… y está por verse si lo alcanzan, y más, si eso es lo que buscan o creen tener con sus abultadas cifras de láics. Derivada de esta conclusión, una gemela: la esencial falsedad de los ghettos mediáticos, pues por dar sólo un ejemplo, alguien como la estupenda colega Fernanda Solórzano se declaró fiel a los teclazos bien meditados, sin por ello renunciar a su condición de yutúber, involuntaria pero exitosa.

(Continuará.)

 

 

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