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Las rayas de la cebra
Por Verónica Murguía

Sugerencias sexenales

Los grillos (Acheta domesticus) tienen los órganos auditivos en las patas. Si no me cree, lector, consulte la enciclopedia. Creo que esto explica la sordera que parece aquejar a los políticos de México. Como tienen las patas metidas en cualquier cantidad de negocios, no oyen. Sólo meten la pata y saltan a otros puestos, haciendo un ruido encantador llamado demagogia.

Mientras, centros comerciales se caen solitos, las rentas suben, los servicios bajan, el agua escasea y los chilangos miramos con melancolía cómo pasa el tiempo llevándose la ilusión de una ciudad democrática y segura. Pero la esperanza es lo último que muere, así que aquí voy.

Señor(a) alcalde(sa):

Por medio de la presente me permito sugerir que se detengan, ipso facto, todas las construcciones que hay en proceso excepto los hospitales públicos, las escuelas y las viviendas dañadas por el temblor. También me permito sugerir que los centros comerciales que se caen no sean levantados de nuevo y que, en su lugar –50 mil 500 metros cuadrados–, se construyan clínicas del IMSS o del ISSSTE, pero mejor planeadas.

También quisiera sugerir que en los terrenos baldíos que hay por la ciudad se dejen de levantar Puertos –no hay mar– y Palacios –no hay aristocracia– y se construyan baños públicos para que el chilango común y corriente no tenga que hacer pis en una botella de refresco vacía si es varón, o se le friegue la vejiga si es mujer. Baños administrados por las alcaldías, que cobren módicos cinco pesos y que estén vigilados, iluminados y limpios.

Se necesitan contenedores de basura, señores(as). Vigilados para evitar que se los roben para vender a la mafia china, como se han robado coladeras, tapas de las bases de los postes y lo que se puede arrancar de los buzones de correo. Todo lo metálico, pues. Leí que los chinos pagan 65 dólares por tonelada de fierro. Pues que consigan su fierro, sin albur, en otro país, que aquí se necesitan las tapas de coladera y lo mencionado. Luego se forman charcos que huelen de forma indescriptible y se inundan las banquetas y las casas. Los postes están llenos de envolturas de tamal y los buzones de todo menos de correo.

Pido, en nombre de los trabajadores de basura, de correos, los bomberos, los policías, los maestros, las enfermeras y enfermeros, mejores sueldos.

En Milpa Alta, Xochimilco y lugares afines, mejores condiciones para el trabajo campesino.

Existen, H. Grillo(a), aspiradores de desechos caninos y humanos que se usan en todo el mundo y no son caros. Tienen luces para evitar que se atropelle, literalmente, a los trabajadores de limpia. Usan enzimas para biodegradar los desechos. En México ya existe un proyecto que necesita apoyo y que ayudaría a limpiar los parques: el biodigestor de heces Composcan, inventado por compatriotas que conocen en carne propia la problemática. Sería maravilloso caminar por la calle sin tener que ir mirando la banqueta para no pisar cacas. O contenedores de unicel manchados con adobo. Etcétera.

Los chilangos estamos contentos con la existencia de las leyes de cultura cívica promulgadas en 2004. Velan por la convivencia, la salud, el cuidado del medio ambiente (incluyendo el ruido y la contaminación visual) y todo aquello que conforma esta ciudad. Imagínese, alcalde(sa), lo felices que estaríamos si estas leyes no sólo existieran, sino además se cumplieran. No sabe lo desagradable que es vivir con el ruido del tráfico, los radios, karaokes, televisores y helicópteros ajenos. Estoy consciente de que usted, probablemente, usará el helicóptero para ir y venir. Le pido que lo evite. No se ría.

Las torretas de las patrullas emiten luces insoportables. Le encargo que las cambien. Deslumbran al automovilista que tiene la mala suerte de ir detrás, adelante (o cerca, vaya) de la patrulla. Queda uno como conejo lampareado.

Eso es todo, a botepronto. Luego le sigo. No se haga el sordo(a), se lo ruego. Gracias.

 

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