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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Nosotros en ustedes

 

Nadie entiende el Medio Oriente porque la gente del Medio Oriente no se entiende a sí misma.

Ziad Doueiri, cineasta libanés.

 

Te llamas Toni, andas por los treinta y tantos años de edad, eres mecánico automotriz, vives con tu esposa embarazada en un pequeño segundo piso y tienes un balcón que, a su vez, tiene un tubito de desagüe que da directo a la calle; un día estás lavando el piso de tu balcón e incidentalmente el agua que arrojas le cae encima a un trabajador urbano que coordina una cuadrilla de servicios municipales.

O te llamas Yasser, has vivido poco más de seis décadas, vives con tu esposa y eres el jefe de la cuadrilla que va por la calle donde vive Toni, es decir que eres a quien moja el agua arrojada por aquél; naturalmente, la sorpresa y la indignación te empapan como el agua y le reclamas, a cambio de lo cual recibes una actitud más bien grosera, que a tu vez respondes con un insulto.

De nuevo eres Toni, te enfrascas con Yasser en una disputa verbal que va subiendo de tono y, mientras el incidente original –un tubo que no debe estar como está, un mero accidente-- va quedando atrás, te aferras al derecho que te asiste --de acuerdo con los usos y costumbres del lugar en el que vives-- a recibir una disculpa por parte de Yasser.

Ahora eres Yasser nuevamente y, pese a tu sólida negativa, por razones de estricta conveniencia laboral tu jefe directo te persuade para que vayas a ofrecerle a Toni la disculpa que está exigiendo; así pues, te diriges al taller mecánico de aquél a disculparte, pero lo que recibes a cambio es un insulto mucho peor que el tuyo.

A partir de este momento, bien puedes elegir quién eres: Toni, un miembro del Partido Cristiano libanés que sigue creyendo a pie juntillas en ciertos postulados nacionalistas rayanos en la xenofobia y, de manera enfática, en algo que podría ser nombrado “palestinofobia”, o por el contrario Yasser, musulmán y refugiado palestino cuyo único deseo, socialmente hablando, es dedicarte a lo tuyo y no molestar ni ser molestado por nadie.

En función de cómo hayas elegido, te tocará vivir una de dos: el papel de quien demanda una satisfacción a nivel jurídico por haber sido ofendido públicamente, o el del demandado precisamente por proferir dicha ofensa.

Empero, y muy a pesar de la disputa que los enfrenta, lo que compartirán de manera soterrada no es poco ni cualquier cosa y, por lo tanto, será fundamental para que ambos entiendan al menos un poco más esa maraña inextricable que, incluso para ustedes que lo conforman, es el Medio Oriente.

Para empezar cada uno tiene el suyo, pero en el fondo es idéntico el pasado del que provienen: si te decidiste por Yasser, sufriste la tragedia humanitaria conocida como el Septiembre Negro en Jordania, y precisamente eso te condujo, involuntariamente, a vivir en Líbano. Pero si te decidiste por Toni tampoco te fue nada bien, pues viviste en carne propia la poco mediática masacre de Damour, donde ciertas “fuerzas de liberación” asesinaron medio pueblo, sin dejar fuera a tu familia.

Por eso cuando Yasser, ese palestino que nada sabía de tu pasado, fue a disculparse, le respondiste diciendo: “Ojalá que Ariel Sharon hubiera terminado con todos ustedes”.

Por eso tú, Yasser, cuando Toni expresó ese absurdo y en el fondo indeseado deseo genocida, le respondiste con un golpe seco en el torso, suficiente para romperle una costilla.

Por eso el asunto --¿el tubo de desagüe, el primer y casi pueril insulto?-- terminó escalando a los tribunales, a los medios de comunicación e incluso al ámbito político, porque una de dos: ambos tienen la razón o ninguno la tiene y, entretanto, el resto de la sociedad, de la que ustedes son sin darse cuenta ni pretenderlo buenos ejemplos de una polarización de aspecto irresoluble --no obstante soterradora de similitudes y hasta fraternidades--, se mira en ustedes, cabe esperar que se comprenda un poco más a sí misma y, de paso, nos ayuda mundialmente a entender.

A nosotros mismos en ustedes, claro está.

El insulto, Ziad Doueiri, Francia-Líbano-Estados Unidos-Bélgica-Chipre, 2017.

 

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