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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Tributo y silencio

Hay una verdadera oleada de bandas “tributo”. ¿Por qué las comillas? Porque la mayoría de estos conjuntos no busca homenajear a los grupos que imitan, sino sobrevivir en un ambiente que desprecia la nueva música y que ya no puede atraer a quienes originaron repertorios arquetípicos (o son caros, o vienen poco, o ya no existen). Sí. El tema ha ido contaminando esta columna dominical en crescendo. Lo sentimos, lectora, lector. Aún faltan ángulos que revisar en un asunto que, aunque parece irrelevante, afecta profundamente a nuestra cultura sonora. Volvamos pues.

Hay una verdadera oleada de bandas “tributo”. Opción intermedia entre los combos dedicados a tocar temas ajenos en bares y hoteles y los de artistas que intentan su propia música, la vía de los tributos recientemente se ha visto nutrida por intérpretes que provienen de un mundo profesional valioso pero empobrecido. No los juzgamos. No intentamos señalar el fenómeno haciendo diatribas a nuestros colegas. Lo masticamos porque las grandes audiencias han ido olvidando su compromiso en la construcción de voces individuales. Porque, en otras palabras: impiden que nuevos artistas vivan de su oficio a la vez que perpetúan su posición como masa-cliente a entretener.

Negocio de la melancolía que se asocia al de los “regresos”, aniversarios de discos o permanencia de proyectos con éxitos pasados (otrora abordados aquí), el de los tributos clasifica y atiende a melómanos que gustan de la música en directo siempre y cuando se acomode a sus gustos, presupuesto y realidad histórica (los hay también dedicados a películas y series animadas). ¿Qué hacer si Cerati, Marley, Morrison o Hendrix ya no pueden visitarnos? Incluso hay bandas relevantes que juegan el extraño juego de coverearse a sí mismas faltando miembros clave de su alineación, entregándose al control de un público que no permite nada que no sea lo que probadamente le gusta.

Viajando y leyendo sobre el tema, vemos que se trata de una moda global que en territorios como España o Argentina, verbigracia, ha llegado a dimensiones sorprendentes. Allá, agrupaciones tributo como Brothers in Band (tributo al Dire Straits de Mark Knopfler) o Dios Salve a la Reina (clonación de Queen), llenan grandes foros y logran giras de largo aliento, aparecen en programas de televisión, se disfrazan, tienen seguidores fieles y desarrollan shows más costosos que los de quienes, siguiendo a la inspiración, se ven obligados a reducir personal y gastos para continuar.

¿Ejemplos nacionales? Podemos citar, desde luego, a Rock en tu Idioma Sinfónico, liderado por el carismático bajista Sabo Romo, quien tuvo la idea de revivir el cancionero del rock hispanoamericano de los ochenta y noventa respaldado por una pequeña orquesta y con numerosos cantantes en rotación. Luego de dos discos editados e incontables conciertos (Auditorio Nacional y Palacio de los Deportes incluidos), nos parece que ha superado la cantidad de actuaciones de su propia banda, Caifanes, con la cual sigue presentándose sin que exista nuevo repertorio.

En ruta paralela, otro Caifán que aborda canciones ajenas es Alfonso André, baterista originalísimo que se ha lanzado a los escenarios con un tributo a David Bowie en el que, tal como sucede cuando se presenta con su proyecto en solitario, asume la voz cantante. Así se aproxima a uno de sus ídolos, acompañado por amigos que comparten gustos y ganas de seguir pisando los tinglados. Diferente caso: Los Superagentes, fundado en fiestas de músicos por Santiago Ojeda (Botellita de Jerez) y Lu Martínez (La Gusana Ciega), es un conjunto que presenta repertorio selecto en plan electroacústico, haciendo crecer el “boca en boca” de la diversión. Ambos ejecutantes son fenomenales y guardan un play list envidiable entre los parietales.

Y sí: pudiéramos seguir con los ejemplos, pero no se trata de eso sino de preguntarnos qué tanto pesa lo que fuimos con respecto a lo que somos; qué tanto crece el silencio con la redundancia. Prometemos dejar el tema por un buen rato. Buen domingo. Buenos sonidos. Buena semana

 

 

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