Usted está aquí: Portada / Para Leer / Las palabras y los narcos
Usted está aquí: Portada / Para Leer / Las palabras y los narcos
P12_R2Web.jpg
Las palabras y los narcos
'Los cárteles no existen', Oswaldo Zavala, Malpaso, México, 2018.
Por Felipe Medina González

En su imprescindible ensayo Lecturas de los de abajo (1980), José Joaquín Blanco cuestiona el dogma académico y los discursos que contaminan la producción y la recepción acrítica de la literatura. Concluye que “a través de [Los de abajo] se lee otra cosa: el tema monopólico desde la interpretación impuesta y a través de la forma convencional” y que “la novela de la revolución mexicana nunca existió [...], es una política oficial que no tenemos por qué acatar en el terreno novelístico”. Blanco, en su momento, nos abrió los ojos al denunciar un discurso oficial revestido de corriente literaria. Con Los cárteles no existen, Zavala hace una operación similar al relacionar el origen de lo que llamamos narcocultura con las doctrinas de seguridad nacional de Estados Unidos y México.

Es un reto para los críticos valorar las obras de su tiempo, y puede volverse más laborioso para quienes están en la academia. Es difícil discernir, entre la mar de manifestaciones literarias, los textos valiosos. Esta dificultad estriba, entre otras cosas, en la falta de parámetros o valores que se adecuen al fenómeno literario actual y que permitan calibrarlo. Se necesita lo que algunos llaman olfato. En su breve lección de crítica, Apolo o la crítica de la literatura, después de dar algunas directrices, Alfonso Reyes sentencia: “la gracia es la gracia”. Al pensar en el olfato crítico lo asociamos con un instinto, con algo que no se enseña, con una “gracia”. Sin embargo, libros de crítica integral como el del juarense recuerdan que los rigores del método son fructíferos y nobles. En el horizonte de los estudios culturales, Zavala analiza e interpreta la narrativa en torno al narcotráfico en México, examinando su nivel de interiorización del discurso oficial o su habilidad para cuestionarlo. Al hablar de narrativa empleamos el término en un sentido amplísimo: novelas, piezas teatrales, crónicas periodísticas, ensayos, series, películas, instalaciones, performance, fotografías, artículos de opinión, incluso declaraciones de funcionarios y criminales a la luz de arrestos, reformas y crímenes. A lo largo de los quince ensayos incluidos en el volumen desfilan pensadores como el politólogo alemán Carl Schmitt, los sociólogos mexicanos Luis Astorga y Fernando Escalante Monzalvo, los filósofos Zizek, Foucault y Agamben, por hablar de los más reiterados. Afortunadamente, no estamos ante la apropiación salvaje de categorías que ni siquiera son comprendidas por el crítico, sino ante alguien que, debido a la familiaridad que sólo se obtiene tras años de estudio, las maneja con simpleza y perfecta pertinencia.

En su novela 1984, Orwell imaginó al poder estableciendo un lenguaje que le permitía controlar el pensamiento de los hablantes. La “neolengua” de Orwell era uno de los pilares del régimen totalitario. Zavala argumenta que esa forma de control prevalece en la manera como nos explicamos al narco y emprende una genealogía de este diccionario con el que los medios y la literatura en múltiples formas de representación tratan de hacer presente nuestra realidad.

Así, en el campo novelístico Zavala sostiene que estas producciones “ofrecen una caricatura descontextualizada del narco que minimiza, o incluso borra, sus elementos más complejos y de mayor interés literario”. Refiriéndose a la crónica periodística mexicana afirma: “la crónica sobre el narco de las últimas dos décadas se aleja de la tradición crítica que confrontó históricamente al periodismo con el poder oficial en México”. En cuanto a la televisión y el cine agrega: “la serie de televisión Narcos [...] y el largometraje Sicario [...], son productos culturales protagonizados por agentes estadunidenses que naturalizan el tráfico de drogas como una emergencia de seguridad nacional exterior que amenaza la integridad interior de la sociedad civil norteamericana [sic]”. Adicionalmente, el autor dedica ensayos enfocados a narradores consolidados como Daniel Sada, Juan Villoro, Roberto Bolaño y Charles Bowden.

Es preciso subrayar que la lectura del autor no se agota en lo meramente cultural sino que aborda el tema del securitarismo en México. Lo anterior llevó al ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional, José Ramón Cossío, a tuitear: “Recomiendo la lectura del libro Los cárteles no existen, de Oswaldo Zavala (Malpaso, 2018). Plantea un valioso contrapunto a la narrativa estándar del narco y el modo como se le está enfrentando.”

Los ensayos gozarán, para nuestra desgracia, de una prolongada actualidad: mientras se discute la Ley de Seguridad Interior, el destino del CISEN, la estrategia de seguridad del gobierno entrante y la legalización de la marihuana; mientras se sigan vendiendo narconovelas como pan caliente y los cines continúen proyectando representaciones holliwoodescas de nuestra realidad convulsa; mientras sigamos viendo en los noticiarios, leyendo en los periódicos y escuchando en la radio ese problema ineludible del narco y la violencia, de las autoridades y la impunidad.

 

1233
VIDEOS
comentarios de blog provistos por Disqus