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Artes visuales
Por Germaine Gómez Haro

Nahui Olin: entre la melancolía

y el arrebato (iii y última)

 

Las dos entregas pasadas (2 y 15 de septiembre) estuvieron dedicadas a la magnífica exposición Nahui Olin. La mirada infinita, que se presentó en el Museo Nacional de Arte, y que reveló el potencial de esta artista como pintora, poeta, ensayista, musa y modelo, precursora del performance y de la caricatura. Esta exhibición, realizada bajo el concepto original de Tomás Zurián –acérrimo investigador de la artista– finalmente la coloca por encima de su leyenda. El curador Mariano Meza expresó que la reciente reedición del libro Nahui Olin, la mujer del Sol, de la escritora y periodista Adriana Malvido –Premio Nacional de Periodismo 2011– contribuyó de manera definitiva a la realización de la muestra.

El libro apareció originalmente en 1993, un año después de que Tomás Zurián y Blanca Garduño revivieran la imagen de Nahui en una exposición memorable en el Museo-Estudio Diego Rivera: Nahui Olin, una mujer en los tiempos modernos. “Y Nahui volvió a la prensa. Y sus desnudos a imprimirse en todos los diarios y revistas. Como en los años veinte. Y sus ojos se volvieron, de pronto, patrimonio colectivo”, escribe Adriana Malvido en el libro que desempolvó a este personaje inclasificable hasta ese momento, ensombrecido por una leyenda negra que la tildaba de loca y de frívola. Pero Nahui Olin comenzó a resurgir de sus cenizas. Elena Poniatowska comentó en la presentación de la nueva edición: “Romper los cánones es más complejo en México que en otros países. Considerar locas a quienes infringen barreras y códigos sociales es una práctica común, ser tildada de ´bicho raro´ paraliza y hasta asfixia muchas vocaciones.” Así la consideraban quienes la conocieron y se acordaban de ella: una loca que se autorretrataba y posaba desnuda sin el menor recato, porque se propuso rechazar los corsés impuestos a las mujeres de su época y se erigió en una feminista avant la lettre. Nahui Olin cautivó a Adriana Malvido, quien desde hace veinticinco años persigue sus huellas: “Todo comenzó con la lectura de las cartas de Nahui al Dr. Atl. Cuando leí eso supe que no podía soltar a un personaje que se atreviera a escribir así a principios del siglo XX.”

El libro atrapa al lector de principio a fin. Con su pluma fresca y amena, Adriana reconstruye la fascinante vida de Nahui con gran oficio y rigor documental, a través de entrevistas a los familiares, amigos e investigadores, consultas a archivos y hemerotecas, y una recopilación de imágenes fotográficas que van tejiendo la trama de la historia. En entrevista para La Jornada Semanal, comenta la autora: “Para esta edición, escribí un capítulo nuevo: El deseo infinito de ser, que incluí a manera de epílogo. En este texto hago una reflexión acerca de la vida de Nahui Olin en su época final, esos años en que se sumerge en sus libros y gatos, los estudios del cosmos, los recuerdos… A partir de la lectura del libro El desplazado, de Colin Wilson, identifico a Nahui en esa categoría de seres a quienes la sociedad desplaza porque no comprende, porque incomodan y no se someten a sus reglas. Argumento que la supuesta ´locura´ en la que se ha encasillado a la artista, es más una leyenda que se utiliza para etiquetar a quien no se comprende. Es más fácil decirle ´loca´ que intentar entenderla, porque es compleja, porque su libertad hiere y desafía, pone en jaque, hace pensar, inquieta.” Otra aportación de esta nueva edición es una serie de fotografías que no se conocían, así como documentación inédita. Agrega que el curador Mariano Meza y ella están indagando en las actas de nacimiento y defunción del hijo de la artista y Manuel Rodríguez Lozano que recientemente les fueron reveladas. Con todo esto, la historia y el personaje siguen creciendo. Se dice que al final de sus días, Nahui advirtió a su sobrina: “¿Sabes qué? ¡Yo no me voy a morir!” La leyenda cobra realidad y la despampanante musa de ojos verdes sigue viva, ahora reconocida como una creadora cabal. En gran medida, gracias a la pasión y tenacidad de Adriana Malvido, una escritora imperdible.

 

 

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