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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Morelia 16 (I de II)

 

El Festival Internacional de Cine de Morelia llega este año a su decimosexta edición, provisto de un par de constantes y una novedad: las dos primeras son que confirma su estatus como el evento cinematográfico mexicano más relevante, y que esa condición le permite ser, una vez más, la vía por la cual llegan filmes internacionales cuyo enfoque conceptual y calidad significa un oasis en el panorama fílmico habitual, saturado de propuestas que no lo son, al consistir en más y más del adocenamiento hollywoodense que pretende disfrazar de novedades su eternos eructos.
La novedad, felizmente, es que la sección en competencia de largometraje mexicano de ficción está mostrando, hasta el momento de escribir estas líneas –es decir, faltándole a este juntapalabras tres filmes por ver–, un nivel de factura y contenido inusualmente más que plausible pero, tambièn de modo inusual, parejo en lo interesante, diverso y rico en términos de historias, enfoques creativos, perfil de personajes, elección de ambientes y otros rubros.

 

Tres muestras

 

Hace poco, Robert Redford anunció el que sería su retiro histriónico, del cual aparentemente se ha desdicho; sin embargo, en caso de sostener lo primero, The Old Man & The Gun (David Lowery, EU, 2018) sería una despedida más que digna para este icono de la pantalla cinematográfica. El personaje que encarna, un hombre mayor que se dedica a robar bancos a mano armada junto con un par de cómplices igualmente senectos, es al mismo tiempo un claro tributo a la dilatada carrera actoral del también creador y director del Instituto y el Festival Sundance. Discretamente aliñada con guiños a ésta y a la película, bien sea que Redford haya sido o no parte del elenco, la cinta es al mismo tiempo un homenaje afectuoso al thriller policíaco, ese género en el que Redford y otros actores insoslayables de su generación sustentaron en buena medida su fama.
Todavía sin título en español, Shoplifters (Hirokazu Kore-Eda, Japòn, 2018) es la muy merecida ganadora de la más reciente Palma de Oro del Festival de Cannes. El protagonista colectivo de la historia es una familia a cuyos miembros los une todo menos la sangre: desde una mujer anciana que no es la abuela de nadie sino la propietaria –lo cual es un decir– del predio paupérrimo en el que viven cinco, y poco después seis, hasta una niña de cuatro años a la que sus padres dejaban abandonada el día entero, cuando no era víctima de maltrato, e incluyendo a un pequeño al que su “papá” le ha enseñado las artes del robo hormiga en misceláneas y pequeños autoservicios –y de ahí el título del filme–, así como una adolescente que trabaja como exhibicionista de peep-show detrás de un espejo, el filme endereza un discurso sin moralina acerca del significado profundo de la palabra “familia”, aquí claro sinónimo de supervivencia, más que de solidaridad.
Por su parte, Diamantino (Gabriel Abrantes, Daniel Schmidt, Portugal, 2018), ganadora de la Semana de la Crítica en Cannes, se sirve de la apariencia, y hasta cierto punto de la trayectoria profesional del célebre futbolista portugués Cristiano Ronaldo, para confeccionar una historia que tiene en el absurdo absoluto su mejor virtud: aquí, Diamantino es un futbolista mucho muy famoso y adinerado como su inspiración real pero, a diferencia de éste, aquél tiene buen corazón, así como la personalidad y el carácter de un niño de diez años –incluyendo una asexualidad por cierto escandalosamente desmentida en el caso de su ascendente real–, condición que lo vuelve víctima de hermanas ambiciosas, campañas políticas xenófobas y gobiernos de aspiraciones delirantes de volver a glorias añejas. Tirada de los pelos en grado extremo, la trama exhibe como sin proponérselo una larga lista de los excesos y los numerosos rasgos decadentes de la sociedad occidental contemporánea.
A propósito de esto último, Non-Fiction (Oliver Assayas, Francia, 2018) es un complejo y bien estructurado ensayo fìlmico en torno a la permanencia o decadencia no tanto del libro impreso, como indica la trama desarrollada entre un editor, un novelista y algunos adláteres, sino de conceptos y prácticas como cultura, reflexión, capacidad de diálogo, discusión de ideas… conjunto de hábitos intelectuales al que muchos le pronosticaron –y aún lo hacen– una muerte súbita al arribo de internet y la ulterior entronización de la información en línea.

(Continuará.)

 

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