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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Nerds, músicos, cómicos, críticos…
Two Set Violin

 

En la pantalla aparece un joven sonriente, arreglado con esmero sospechoso, que presume la presteza de sus manos y el precio de su violín eléctrico adornado con piedras y metales preciosos. (No diremos su nombre. No queremos hacerle promoción.) El presentador del programa, por su lado, se muestra incómodo, falsamente interesado en el eslogan que aparece repetidamente ante nuestros ojos: “El violinista más rápido del mundo.” Aún así, se esmera en leer preguntas que exhiben la ignorancia de ambos y que propician uno de los más bobos criterios para el juicio musical: la velocidad.

Cronómetro en mano, el entrevistador llega al clímax de la tontería midiendo una promesa sin sentido: tocar todas las notas de “El vuelo del abejorro”, pieza emblemática de Nikolai Korsakov, en tiempo récord. Desde luego, ambos cumplen su meta con “éxito” a costa del hermoso insecto y de nuestros oídos, incapaces de entender lo que suena en aquel remolino absurdo, desenfrenado, sacrificio de elementos que en manos de virtuosos como Paganini arrobaran al mundo.

Permítasenos aquí, lectora, lector, un solo párrafo de aburrimiento informativo: mientras la nomenclatura de la música de concierto contempla la lentitud entre los 20 y 70 pulsos por minuto con términos como grave, largo, larguetto y adagio, identifica aquellos abocados no sólo a una vacua rapidez sino a consideraciones dinámicas específicas, entre los 160 y 240: presto, vivacissimo, vivacissimamente, prestissimo, allegro prestissimo con fuoco. Hablamos de vocablos que se moldearon con el esfuerzo histórico de incontables compositores interesados en sutilezas y no sólo en la velocidad.

Pues bien, observar, señalar y criticar situaciones como la del violinista del inicio ha sido el objetivo de Two Set Violin, un dúo de músicos y cómicos australianos de origen chino que gana fama en internet por su talento e inteligencia, por dar un impulso inusual al repertorio “culto” de la música clásica entre nuevas generaciones de intérpretes y melómanos. Ello nos entusiasma, pues celebramos toda filosofía que promulgue comportamientos auditivos alejados del frenetismo digital.

Se llaman Brett Yang y Eddy Chen. El primero ama el café y el sushi. El segundo tiene fobia a las cucarachas. Ambos se graduaron como violinistas en el Conservatorio Queensland de Sydney. Ambos cuentan numerosos premios escolares y participaciones con grandes orquestas de Australia. Debido a su popularidad como “críticos” con sentido del humor, han girado por Asia, Europa y América con un espectáculo cómico-musical al tiempo que desarrollan contenido digital para su página (www.twosetviolin.com), lo mismo que de manera individual.

Brett Yang tiene un podcast en el que entrevista a grandes músicos del mundo, llamado Brettybang. Eddy Chen, por su lado, tiene su propio canal en Youtube: EddyChenViolin. En sólo cuatro años, los dos suman más de un millón de seguidores que atienden a simpáticas ocurrencias en torno al ser músico en un momento como éste. Educados, nerds, vestidos con playeras habitadas por Bach y Beethoven, estos jóvenes ejemplifican la natural reconciliación entre saber, entender, criticar y proponer.

Amantes del manga japonés, Yang y Chen parecen personajes salidos de The Big Bang Theory, sitcom estadunidense en el que triunfa la otrora impopularidad de los “mataditos” que solían ser alimento para abusadores. Por ello, en sus contenidos conviven los videojuegos, la cultura popular, los mitos y chistes sobre instrumentos y músicos, la burla ácida contra quienes han convertido el violín en vehículo de manierismos patéticos en los que glissandos innecesarios, armónicos taladrantes, procesamientos eléctricos y entornos inadecuados se entregan al confort de una falsa cultura.

Dicho esto, recomendamos dudar de quienes venden velocidad por talento y, sobre todo, recomendamos buscar a Two Set Violin para entretenerse y aprender sobre uno de los más expresivos instrumentos construidos por el ser humano. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

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