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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Los Cabos 7 (II y última)

 

Todas de 2018, las siguientes películas formaron parte de diversas secciones del séptimo Festival Internacional de Cine de Los Cabos @CabosFilmFest.

A El hombre que mató a Don Quijote (The Man Who Killed Don Quixote, Reino Unido/España/Francia/Portugal/Bélgica), la película más reciente de Terry Gilliam, el mítico y genial ex Monty Python, le tocó volverse célebre no por su contenido sino por las proverbiales dificultades que enfrentó, incluyendo las habidas hasta para exhibirla. Ni con mucho es la mejor cinta del autor de El imaginarium del doctor Parnassus, pero tampoco es la colección interminable de fallas y desaciertos que Másdeuno ha querido ver. Si de entresacar lo rescatable se tratara, baste decir que Gilliam rinde tributo más que digno al que ha sido uno de sus principales referentes culturales, de lo cual ya tenía noción cualquier cinéfilo atento a la filmografía de quien concibió Brazil.

Con El infiltrado del Ku Klux Klan (BlaKKKlansman, EU), Spike Lee se sacude la fama equívoca de ser un cineasta brillante pero reincidentemente perdido en la mediocridad. Agridulce, alejado del panfleto y capaz incluso de la autocrítica, el enfoque dado a la historia verdadera de un policía negro que se cuela a las cloacas del temible y aún vigente KKK, es particularmente eficaz para denunciar un racismo muy arraigado en el pensamiento y la conducta del estadunidense promedio. La principal tesis de El infiltrado… es contundente: tan acendrado racismo no se origina en ese tipo de organizaciones sino todo lo contrario: éstas son sólo una entre muchas otras consecuencias.

Provista de un enfoque realista que funciona a modo de piedra de toque para la historia que cuenta, La frontera (Gräns, Suecia/Dinamarca), de Ali Abbasi, juega a las ambigüedades desde el título mismo: ¿dónde queda la frontera entre lo humano y lo no-humano? ¿Es clara y definitiva? A diferencia de las innumerables cintas que formulan preguntas parecidas, La frontera no responde planteando la presencia de extraterrestres ni de androides superiores, sino la posibilidad de que el planeta esté habitado por seres inteligentes antropomorfos, pero no humanos, que han estado aquí desde tiempos inmemoriales, y además lo hace valiéndose de una mirada no exenta de calidez y empatía para con unos Otros que, de ese modo, reivindican simbólicamente a todo aquel que se aparte de lo “normal”.

Narrada en una primera persona esencial para desplegar completo el sentido de la trama, Lords of Chaos (Reino Unido/Suecia, 2018), de Jonas Akerlund, cuenta la historia del fundador de una banda de black metal a quien, muy desde el principio, se le escapan de las manos las consecuencias últimas a las que puede llegar –y, en lógica estricta, debería llegar si no se tratara en la mayoría de los casos de meras faramallas mercadotécnicas-- el modo de pensar de infinidad de metaleros que apelan, al menos iconográficamente, a postulados “satánicos” y esotéricos de toda laya. Como si se dirigiera exactamente en sentido opuesto, la cinta vale como una crítica inteligente al encandilamiento pueril que llegan a experimentar algunos fanáticos de este género musical.

Ambientada en las décadas de los sesentas, setentas y ochentas del siglo pasado, Pájaros de verano (Colombia/Dinamarca/México) se desmarca admirablemente de las innumerables cintas que abordan el fenómeno del narcotráfico en Colombia, y lo hace aportando un punto de vista inédito: la muy temprana participación de comunidades originarias en el tráfico de mariguana y, realmente pronto, de cocaína, en aquella Colombia de hace cinco, cuatro y tres décadas, con rumbo a Estados Unidos. Ubicada cronológicamente antes de Pablo Escobar y demás “celebridades” equívocas, el filme hace la génesis del ascenso, encumbramiento y caída de los primeros capos de la droga, mucho antes de que el propio término fuese utilizado, cuando fueron colocadas las bases del intrincado y complejo involucramiento social en el fenómeno, así como la corrupción rampante que conlleva, no sólo en términos institucionales sino sobre todo culturales.

 

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