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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Beatles y cine

La primera imagen que muchos ven proyectada en su memoria cuando piensan en los Beatles y el cine, es una composición animada de corte psicodélico en la cual John, Paul, George y Ringo surcan un mundo submarino para rescatar a la Banda de los Corazones Solitarios. O tal vez recuerdan a los cuatro fabulosos en blanco y negro corriendo por calles adoquinadas rumbo a una estación de tren, perseguidos por cientos de histéricas seguidoras. O a Lennon disfrazado de Morsa y a Ringo de cavernícola. O variopintas y desordenadas escenas en que se ven acompañados por Ravi Shankar, Maharishi, Mick Jagger, Ed Sullivan o Bob Dylan.

Como sea, lo cierto es que para tratarse de los años sesenta (sin celulares, internet o formatos digitales) fueron muchas las horas que el grupo más famoso de la historia pasó frente a cámaras del mundo, llegando a una gran cantidad de productos entre los que se cuentan conciertos, filmes y documentales. Oficialmente, eso sí, sólo fueron cinco los trabajos cinematográficos que produjeron estando juntos: A Hard Day’s Night, Help!, Magical Mystery Tour, Yellow Submarine y Let It Be. Dicho eso, empero, hablemos de su trabajo fílmico por separado, pues resulta sorprendente y mucho menos conocido.

George Harrison tuvo pocas apariciones –cameos breves sin crédito– en películas y cortos, pero su interés en el séptimo arte fue el más profundo entre los Beatles. Tras la separación del cuarteto fue productor ejecutivo en más de veinticinco filmes, pero sólo en algunos se dejó captar por las cámaras. Recordamos, por ejemplo, un momento tipo cabaret cuando canta para una concurrencia en la que se cuentan Sean Penn y Madonna (Shanghai Surprise, 1986). Algo parecido había hecho un año antes en la cinta Water, estelarizada por Michael Caine. Su compañía productora, Handmade Films, inicialmente dio cabida a artistas como sus amigos los cómicos británicos Monty Python.

McCartney y Lennon fueron los menos relacionados con el cine tras la ruptura de los Beatles. Ello no le impidió a Paul, empero, prestar su voz para diferentes obras, como los cortos Tuesday, Tropic Island Hum, Rupert and the Frog Song y para proyectos televisivos como Movin’ On y The Power of Music. Actuando brevemente se le puede ver en Eat the Rich de 1987 (es el anfitrión de un banquete). Lennon, mucho más comprometido con su rol de activista y pacifista cuando no estaba grabando discos, actuó en las películas Fire in the Water y How I Won the War; en los cortos Apotheosis y Two Virgins; y en las series televisivas 4-3-2-1 Hot and Sweet y Not Only... But Also.

Ringo, sin duda, fue quien más disfrutaba actuar en las películas de los Beatles y a quien más contrataron posteriores directores. De entre sus casi veinte apariciones se cuentan papeles como Merlín (Son of Dracula) y el mismísimo Papa (Lisztomania), aunque sus más memorables escenas las logró con el cavernícola Atouk (Caveman), Larry The Dwarf (200 Motels, de Frank Zappa) y, claro está, Youngman Grand al lado de Peter Sellers en The Magic Christian. Podemos incluso asegurar que su compromiso en este último filme es uno de los detonadores en las tensiones de Let It Be, pues por su culpa debieron acelerar la grabación contraviniendo lo que McCartney deseaba. Finalmente, algo que pocos imaginan es que Ringo fue narrador en decenas de episodios de la serie infantil Shining Time Station, ayudando a la fama de ese tren azul llamado Thomas.

¿Por qué hablar de los Beatles y el cine este domingo, lectora, lector? Primero, porque siempre hace bien hablar de ellos. Segundo, porque este 2018 se cumplieron cincuenta años del llamado Álbum blanco, su más caprichosa colección de canciones (no atendimos la celebración como debíamos). Y tercero, porque en unos meses, precisamente, se celebra medio siglo del maravilloso filme Yellow Submarine, trabajo que terminamos de ver hace un momento –una vez más– atribulados por el insomnio. Esperamos dedicarle palabras y reflexiones llegado el momento y que, junto a nosotros, muchas de estas páginas se vistan de colores primarios para recibir a desconcertantes y redondos personajes como el Blue Meanie o el Nowhere Man. Buen domingo. Buenos sonidos. Buena semana.

 

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