Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / La otra escena
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / La otra escena
La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

El teatro antes y después de la cuarta transformación

 

La transición más clara y a la mano es la sucedida en Ciudad de México, con la Secretaría de Cultura en un proceso que ya se advertía en entregas anteriores, al comentar la vasta cartelera que generó el Sistema de Teatros de Ciudad de México, con un programa de gran alcance que logró un diálogo con creadores y ciudadanía, resultado de una larga tradición creativa en la capital del país, el cual finalmente consiguió asimilar una institución que materializó ese ideal difícil de alcanzar: la gobernanza en una experiencia colectiva con el menor sesgo de favoritismos y caprichos, que han marcado la historia cultural de la ciudad.

En esta transición, cargada de nombres y señas de identidad, es importante señalar que el cambio de estafeta fue signado por un reconocimiento que permitirá la continuidad en el rubro teatral. El conocimiento del actual secretario de Cultura, Alfonso Suárez del Real, de las políticas culturales de más de tres décadas atrás, permitió reconocer el trabajo cultural (Eduardo Vázquez ha sido tal vez el funcionario cultural con mayor aceptación en las últimas décadas) en una administración sumamente cuestionada en lo político y con graves errores en la conducción de la ciudad.

Esa manera de recibir la ciudad permitirá que, a pesar de la reiterada advertencia de que estamos frente a un cambio de régimen, no sólo ante una transición de gobierno, el trabajo de seis años pueda ampliar los horizontes de lo teatral a lo que su titular Ángel Ancona considera las artes escénicas, incluidas expresiones a las que se les había negado una carta de ciudadanía teatral y escénica como es el circo, el arte del clown, el cabaret en sus más diversas modalidades musicales, histriónicas y performativas.

Una coyuntura institucional permitió mostrar la solidez del proyecto a través de la actividad teatral más importante de 2018: la Muestra Nacional de Teatro. Si bien hay que reconocer que Ancona materializa el logro, también debe decirse que supo encarnar la tradición de un conjunto de teatristas nacidos en los años cincuenta y sesenta, que son el motor del teatro de hoy y, en su mayoría, recogen la mejor tradición heredada de los hombres del medio siglo que le dieron la consistencia y la fuerza que tiene hoy, tanto en la dramaturgia como en la dirección.

No seríamos nada sin los maestros y promotores culturales que permitieron que progresara una manera de pensar el teatro para una ciudad que también es capaz de recibir el trabajo realizado en otras entidades, materializado por hacedores en condiciones semejantes, ventajosas y desventajosas, académicas y de autorías que se consolidan en el ejercicio diario de la puesta en escena, los análisis y lecturas de textos, a los que habitan la capital del país.

La programación merece múltiples comentarios y, afortunadamente, los tuvo gracias al espacio crítico que se abrió como resultado de pensar e incluir el periodismo cultural y la crítica como uno de los ejes y columna vertebral de la difusión y análisis de los fenómenos artísticos. Merecerá mención especial cuando de crítica se hable, pero sí es importante decir que Luz Emilia Aguilar Zinser fue quien se encargo de extender hasta 2018 los esfuerzos de dos años atrás para hacer posible un Laboratorio de Crítica, tan denostada, con tan pocos espacios para otros ámbitos escénicos como la danza, la ópera y el performance, en los diarios y revistas nacionales.

La mayor sorpresa fue el trabajo de Héctor Flores Kumitsu, director de Andares, nombre de la compañía transitoria y de la puesta en escena que, a partir de hoy, muestra una manera de concebir la tradición, lo indígena y la presencia de la multiplicidad lingüística en nuestro teatro. También hay que reconocer, como ya lo hicimos en este espacio, el otorgamiento de la medalla Xavier Villaurrutia a Raquel Araujo Madera, quien no sólo dejó huella de su trabajo teatral en esta capital sino también en Mérida, donde hoy tiene su sede uno de los proyectos teatrales más fecundos: La Rendija.

 

comentarios de blog provistos por Disqus