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La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

La libre, profesionalización de

la independencia teatral

 

 

La Libre es el nombre que se le dio a una selección de puestas en escena independientes, en contraste con la programación y “líneas curatoriales” que propuso la 39 Muestra Nacional de Teatro (39MNT). Su propósito fue aportar mayor diversidad en materia de propuestas escénicas que permitieran un intercambio académico y artístico entre miembros de la comunidad teatral junto con el público de Ciudad de México.

Esta presencia es resultado de la coordinación de la Red de Espacios Culturales Independientes Organizados de Ciudad de México (RECIO) con la 39MNT. Fue una solución a la enorme demanda de grupos capitalinos por participar en la muestra, que tenía como sede la CDMX, así como a la necesidad de mostrar de la manera más amplia y ecuménica lo que se producía en el país, que por lo general se pospone porque hay algunos grupos con “la vara muy alta”, con una gran influencia entre la burocracia cultural, que termina acomodando las cosas según sus caprichos.

Esta vez no fue así, pues la curaduría nacional tuvo el rigor y la credibilidad de un jurado experto. Esto permitió dar paso a un espacio teatral alterno que resultó ser un modelo de procedimiento selectivo, documental y estético. No se entiende a La Libre como un espacio callejero, ni como aquello que presentan quienes se quedaron fuera de la 39mnt, o a quienes “no les alcanzó para estar”. Eso sucede en muchos escenarios oficiales: desde el Cervantino, con su teatro callejero autocalificado como alternativo por sus oficiantes (Cleta era el autoex-cluido protagónico), hasta los libreros y tiangueros del libro que se colocan en el margen del Palacio de Minería durante la Feria del Libro.

La Libre se constituyó como un escenario altamente profesional que dejó ver el enorme esfuerzo y la nobleza de quienes han logrado sostener un espacio, una práctica teatral y un concepto de hospedaje artístico, de renta moderada y solidaria en la mayoría de los casos (un modo que caracterizó al Foro Shakespeare, mismo que, a decir de muchos teatreros, terminó convertido en espacio para la voracidad y el lucro. En las antípodas, por ejemplo, estaba El Círculo Teatral, considerado solidario y hospitalario).

Estos espacios se organizaron y recibieron el apoyo de las autoridades. RECIO está conformado por Foro El Cubo, Carretera 45, Foro Shakespeare, Un Teatro Centro Cultural, Sala Marlowe, La Titería, El 77 Centro Cultural, El Albergue del Arte, La Casa del Teatro, Teatro Bar El Vicio, Teatro NH, La Teatrería, Centro Cultural Alfonso Reyes, Teatro El Milagro y Teatro La Capilla. Unos más que otros han conseguido respeto y ser referencia obligada de quienes aspiran a presentarse en un espacio digno para productos de calidad y rigor profesional. Se trata de que estos espacios formen parte de una infraestructura reconocida y apoyada (todavía no se sabe bien de qué manera) como “una opción que potencie las posibilidades teatrales en toda la República... a través de la participación de artistas que por lo general permanecen al margen de los circuitos habituales de programación escénica (RECIO)”.

Si se revisa la convocatoria que se abrió para participar en La Libre y sus resultados, se encontrará la congruencia de un proyecto que valdría la pena replicar por lo menos en las ciudades más solventes del país, que tienen un movimiento teatral atomizado, siempre en la sobrevivencia o en la existencia precaria (esta época del año y los primeros dos meses, si no cantan villancicos y montan pastorelas, es muy difícil económicamente para la comunidad teatral, que además se queda sin clases, talleres, cursos y demás empleos que permiten acomodar las fichas de la realización personal y la sobrevivencia).

El conjunto de compañías teatrales que, a pesar de las dificultades económicas, surgen y se manifiestan comprometidas y confiadas en el futuro, deben enfrentar un conjunto de requisitos que le den rigor a un trabajo que no puede sostenerse en la improvisación. Todavía está ahí la cartelera de noviembre, un buen ejemplo a seguir.

 

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