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Prosaísmos
Por Orlando Ortiz

Algo del Dr. Atl

De Gerardo Murillo, más conocido como Dr. Atl, se ha dicho y escrito una cantidad enorme de historias, en las que destacan su espíritu aventurero, contestatario y herético, o su talento pictórico. Sin olvidar su romance tormentoso con Nahui Olin. Muy de pasadita hacen referencia a su faceta de narrador, que las más de las veces se apunta con un simple “escritor” que se pierde entre las menciones de vulcanólogo, geólogo, explorador, excursionista, filósofo, activista político (en Italia y en México), socialista, carrancista, gambusino y mujeriego.

Hasta donde sé, son tres volúmenes de Cuentos de todos colores, dos novelas y ensayos los que integran su bibliografía como escritor. De los cuentos mucho puede decirse y pocos se animan a hacerlo. La denominación de “cuentos” se debe al propio Murillo, y tal vez algunos estudiosos o críticos cuestionan tal denominación y temerosos de enunciarlo dejan de leerlos a las primeras de cambio. En efecto, esa categoría es bastante laxa, pues del primer volumen pocos son los que se aproximan a lo que es un cuento literario, muchos son viñetas, cuadros, anécdotas, pero bien contados, interesantes y, a diferencia de lo que he leído en algunas notas sobre ellos, no son de “la Revolución”. Hay en este primer volumen y en los otros dos, historias que van de la aventura a lo dramático, lo trágico y el Grand Guignol. La brujería y lo fantástico también aparecen, y la gama de asuntos y tratamientos es muy amplia.

En algunos de los textos se manifiesta fuertemente el carácter y formación del pintor, pues son pasajes de una fuerza plástica indudable; en otros se aventura a jugar con el habla de los personajes, buscando la reproducción fonética e ignorando la corrección lingüística. Las historias, insisto, son interesantes y bien contadas; puede ser que cojeen por falta de trama, pero la vitalidad está ahí; lo mismo, a veces, la rabia, el dolor, el dramatismo o la sonrisa.

Aclaro: algunos de esos textos son cuentos, sin lugar a dudas, y otros son cuentos in nuce, es decir, promisorias semillas de cuentos que al Dr. Atl o no le interesó o no quiso desarrollar como tal, sino dejarlas en absoluta desnudez. Tal vez por respeto a la tradición oral, a las consejas rurales o los mitos y fantasías que ruedan por las rancherías y pueblos que conoció en sus correrías como explorador de montañas, bosque y volcanes. Un ejemplo de esto es su cuento “El hombre y la perla”, que cierra el segundo volumen de sus cuentos, publicado en 1936. Cuando lo leí, sentí que esa historia ya la conocía. Busqué La perla, de Steinbeck (en ese momento sólo había visto la película del Indio Fernández protagonizada por Pedro Armendariz) y sí, había similitudes. También diferencias. La novela se publicó más o menos diez años después de que apareció el texto de Atl.

¿Cuáles son las diferencias? En el cuento de Atl, el protagonista es un joven pescador que busca reunir dinero suficiente para casarse con la mujer amada; en el de Steinbeck, los personajes principales son el pescador Kino, su mujer y su hijo “Coyotito”.

¿Similitudes? La tragedia que acarrea el hallazgo de una hermosa y enorme perla que podría ser la resolución a todos sus problemas y resulta lo contrario. Si el texto de Murillo se publicó antes que el de John Steinbeck, no significa que éste haya plagiado al otro.

En el prefacio de su novela, el narrador estadunidense escribe que “la historia de Kino, Juana y Coyotito se ha relatado tantas veces, (que) ha echado raíces en la memoria de todos” (los del pueblo). Sea un recurso narrativo para dar volumen y teñir de verdadera la historia, sea un reconocimiento a la tradición oral, es lo de menos. El Dr. Atl no refiere para nada alguna deuda con la tradición oral, pero la posibilidad de que exista no es descabellada, pues pudo haberla escuchado en alguno de sus muchos recorridos por montes, valles y montañas de nuestro país, y nos la contó sin “trabajarla”, despojada de vestidos narrativos, en plena desnudez.

Independientemente de lo anterior, lo que sí es evidente en ambas versiones, es que el simbolismo que hay en la perla es muy rico.

De sus otros libros escribiré en otra ocasión.

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