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La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

Armando de María y Campos, cronista de la maroma nacional

Los payasos, poetas del pueblo, de Armando de Maria y Campos, es la crónica de varios aspectos relativos a las artes escénicas mexicanas. A ochenta años de su primera publicación se da la asombrosa puesta al día a cargo de Sergio López Sánchez, con una edición crítica que publica y promueve el CITRU del INBA.

La edición, apostillas y selección iconográfica que Sergio López Sánchez ha hecho del trabajo de De Maria y Campos (1897-1967) no sólo pone al día la visión heterodoxa y amplia de uno de los mejores críticos y periodistas culturales, si acaso no es anacrónico ese adjetivo para referirse a uno de los cronistas de la escena mexicana más fecundos del siglo XX mexicano. Como bien señala el editor, se trata de un libro que se convirtió en una rareza, sólo asequible gracias a algunos libreros muy reconocidos en Ciudad de México, Guadalajara, Puebla y Monterrey. La edición actual ya está corregida, anotada y comentada, y tiene una iconografía amplia.

Quienes critican a los coleccionistas de programas, notas y testimonios, se darán cuenta de que un trabajo como éste no sería posible sin esa exhaustiva base documental, sólo posible gracias a una vocación de archivista y pepenador que fructifica con el paso de los años, y que permite apreciar las sugerencias que los materiales recuperados posibilitan. Esta práctica de llevar hasta el futuro crítico los papeles del pasado la comparte el editor, que tiene como punto de partida la primera edición de Editorial Botas, con los diecisiete capítulos que se conservan en esta nueva publicación, e incluye el índice descriptivo de cada uno.

Gloso aquí las referencias rigurosas que López Sánchez introduce para poner en contexto este libro precioso y fundamental. Da cuenta de los primeros títulos que prologan la aparición del libro de De Maria y Campos. La figura de Francisco Monterde como uno de los primeros críticos e historiadores amateurs de la escena nacional es capital. A él le debemos Bibliografía del teatro en México, un recuento exhaustivo de los impresos de tema escénico publicados en México. López Sánchez refiere que siguiendo el orden cronológico, la Reseña histórica del teatro en México (1538-1911) es una obra monumental que “se publicó por entregas durante tres lustros de 1895 a 1911”. En 1961 salió la tercera edición, de 3 mil 379 páginas más anexos.

El apunte interesante sobre el recuento de Olavarría es el señalamiento que hace López Sánchez de sus apreciaciones sobre los espectáculos que considera de segunda y no consigna en sus recuentos. “Es selectivo y no incluye en su obra actividades contenidas en jacalones y teatrillos de barrio por considerarlos –él mismo lo dice con toda franqueza– locales de segunda categoría”, y justamente esos lugares considerados ínfimos constituyen el material de abundancia del trabajo De Maria y Campos, “humildes locales periféricos que trazan los espacios físicos y espirituales de una visión del teatro que va a lo más primigenio de las expresiones artísticas urbanas de entonces”. Cuántos de esos lugares son hoy también desatendidos.

Es notable en De Maria y Campos el amor y el propósito de darle un lugar superior a lo escénico dentro de su lenguaje romántico. Baste un ejemplo que es definición de lo teatral y lo circense: “en México maroma es circo pobre, al aire libre; maromero: volantinero o equilibrista. Cuando la compañía empieza a ser importante y cuenta con gimnastas, funámbulos, volteadores y jinetes, fieras amaestradas, se le llama circo. El circo se instala en cualquier parte, en mitad de los caminos de la tierra y de los sueños del cielo, y cuando levanta las cortinas de su tienda enseña más geografía a los niños de todo el mundo que los más sabios profesores de la materia. Nace de la nada. Donde hace horas se extendía un solar con alma de desamparo, en un abrir y cerrar de ojos un conjunto de soportes, de vigas y de cables y una lona, crean el mundo maravilloso del circo. También se va en un parpadeo. Pero qué colección de recuerdos perfumados de imposibles, nos envuelve durante algunos días.”

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