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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Acto final de un grande

 

La filmografía de David Lowery –realizador, guionista, editor y actor estadunidense nacido en Wisconsin hace apenas treinta y ocho años– suma varios títulos, pero apenas tres producciones en calidad de director: Pete’s Dragon, de 2016, A Ghost Story, de 2017, y The Old Man & the Gun, de 2018. Indudablemente, la segunda de las enumeradas es la que le redituó enorme prestigio: su historia de fantasmas, insólita, sutil e inteligente en grado extremo, es de esos filmes que de inmediato quedan bien afincados en la memoria.

Tres filmes resultan escasos para definir el perfil temático y estilístico de un creador, sin embargo de lo cual a Lowery bien podría calificársele de neoclasicista, para empezar y, eso sí, de ser un cineasta profundamente conocedor, en términos históricos, de su ámbito profesional. El aserto se verifica al ver su producción más reciente, aquí retitulada Un caballero y su revólver, que entre otras virtudes le tocó en suerte la de haberse convertido en el oasis casi solitario, disponible en una cartelera invadida –cuándo no– por una megaproducción menos que mediocre en cuanto a contenido pero muy bien vendida, en este caso los deplorables, despreciables, prescindibles, cinematográficamente intrascendentes y perfectamente olvidables Avengers: Endgame, a los que una mínima decencia profesional debería impedir que sean abordados con seriedad, por aquello de la fatalidad de que lo dicho/escrito al respecto acaba convertido sin remedio en una pieza más de promoción, que no por involuntaria resulta menos efectiva –y sea dicho esto con plena conciencia de que incluso los comentarios negativos terminan siendo “ruido a favor”, pero quede al menos constancia de una voz discordante en medio del coro balador.

Redford/Tucker

 

Vuélvase mejor a la estupenda Un caballero y su revólver: el guión, escrito por el propio Lowery, retoma los puntos esenciales de la historia verídica de un hombre llamado Forrest Tucker, nacido en 1920 y muerto a los ochenta y cuatro años de edad, cuya celebridad se basó, de acuerdo con una nota de la BBC, en dos razones: una, haber sido el más hábil escapista de todos los tiempos, pero no a la manera de Houdini, que gozó siempre de condiciones controladas para su espectáculo, sino en el mundo real: en palabras del mismo Tucker, “escapé exitosamente de prisión dieciocho veces y otras doce lo intenté, pero no logré llegar muy lejos”. Y dos: que después de un ataque al corazón, y con setenta y ocho años de edad encima, todavía se animaba a seguir robando bancos. En efecto, sus al menos treinta estadías en la cárcel se debieron a que ese era el oficio de Mr. Tucker: asaltabancos –y aquí viene a la memoria una frase atribuida a muchos, con la que este juntapalabras está muy de acuerdo: “es más criminal fundar un banco que robarlo”.

En el filme no se alude explícitamente a la edad del personaje pero cabe afirmar, por la caracterización, que se está presenciando el momento vital de ese Tucker de setenta y muchos. Lowery eligió con tino magistral: es el mejor Robert Redford, con su larga trayectoria, su inmensa fama y su enormísimo talento quien encarna a ese hombre de quien hasta sus víctimas se expresaban en términos no sólo favorables sino tintos en admiración: que si era amabilísimo, que si muy elegante, que si todo un caballero… Hampón de la vieja escuela, maestro absoluto en ese arte milenario que es la sustracción de bienes ajenos, Tucker emblematiza una época ya ida, a la que resulta imposible no mirar con dejos de nostalgia: ladrones que no sueltan ni un disparo si no es estrictamente indispensable, escapes de la cárcel pero sin apoyo de las autoridades, a cuerpo limpio y pura habilidad, códigos de honor entre colegas, y hasta el final algo que sólo puede ser entendido como auténtico amor por el oficio propio.

Aunque cierta rumorología sostiene que ya se desdijo, se entiende por qué Redford afirmó que este sería su último trabajo como actor: ahí está entero, sugeridos sutilmente por Lowery varios personajes que Redford encarnó en su luenga filmografía.

 

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