Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bemol sostenido
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bemol sostenido
Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

 

Robo a Café Tacvba

(Segunda parte)

 

Más que una segunda parte, estas líneas buscan ser complemento, diálogo con las que Joselo Rangel (miembro de Café Tacvba) publicara el 10 de mayo en su columna Crócknicas marcianas del periódico Excélsior, bajo el título “Robo”. Allí cuenta cómo recibió la noticia de un atraco reciente y nos menciona como testigos de su reacción, pues estábamos juntos esperando a despegar en un avión. Efectivamente fue una situación extraña pues si en algún sitio se está inutilizado es, precisamente, allí.

Probablemente lo sabe nuestra lectora, nuestro lector: hace dos semanas fue robado todo el instrumental y equipo del grupo de rock mexicano Café Tacvba, en la carretera Puebla-Veracruz, cerca del llamado Triángulo Dorado (al momento de escribir estas palabras no había aparecido aún). La noticia creció en las redes y noticieros con rapidez, pues la comunidad musical y artística se solidarizó ante el hecho. Tal como pasara en otro momento con Molotov, ahora le tocó a los tacubos la mala suerte de participar en las estadísticas que, como dice Joselo en su texto, suman quince camiones desaparecidos al día en esa zona huachicolera.

Lo relevante para quien esto escribe, empero, no fue el suceso en sí –tristemente normal en nuestro país– sino la manera como reaccionó nuestro colega. Efectivamente y como se dice en la columna, Fernando Rivera Calderón también estaba sentado con nosotros en el avión que nos llevaría a León (fuimos invitados a su feria del libro), aportando datos curiosos a propósito del Duende Bubulín, cuando cayó la llamada telefónica informando del asalto. Todo transcurrió como lo recuerda Joselo, salvo algo importante: cuando terminó de hablar con su mánager se echó a reír mientras nos contaba lo sucedido. Y no, no era una risa nerviosa. La verdad sea dicha, era el reflejo de una resignación tranquila y sabia que nos hizo pensar en la manera como nosotros nos relacionamos con nuestros propios instrumentos musicales.

Ciertamente, Joselo nos preguntó si habíamos sido robados en alguno de nuestros conciertos o camerinos al paso de los años; si alguna vez alguien había hurtado bajos a los que nos uniera una historia especial. La respuesta fue negativa. Hemos tenido suerte pero, hay que decirlo, también hemos sido obsesivos. Hace tiempo decidimos que seríamos soldados: nunca nos separaríamos de nuestro “fusil”. Por ello, si viajamos para dar un concierto, en la medida de lo posible, no nos separamos del instrumento ni un solo minuto.

Lo que sí nos ha pasado, en cambio, es que por descuido algún asistente de escenario nos rompa un bajo al dejarlo caer. Y como bien dice Joselo, eso duele porque en estos muebles maravillosos están encerradas canciones e ideas musicales listas a ser develadas por nuestra inspiración. Les debemos mucho de lo que somos (aunque la creatividad no deba depender de un objeto, por querido que sea).

Compañeros de viaje, los instrumentos pueden y deben seguir sonando más allá de nosotros. Eso también es verdad. Su tiempo de vida nos supera si son bien cuidados. ¿Recuerda la película de El violín rojo? ¿O el libro Historias de un violonchelo de Carlos Prieto? ¿O el documental La guitarra vuela, a propósito de Paco de Lucía? Son muchos los casos de instrumentos que cambiaron de manos para continuar participando de la belleza musical, cabalgando al Tiempo que nos abandona segundo a segundo.

Dicho eso y para terminar, si los amigos de Café Tacvba no encuentran pronto sus instrumentos por lo menos deseamos que la magia que hicieron con ellos siga latente en cuerdas, metales y maderas inspirando a quienes –sin conocer el tránsito turbio que pasaron para llegar a sus manos– vuelvan a darles sentido aéreo. Pase lo que pase, un abrazo solidario por el robo a Joselo, Quique, Rubén y Meme, pero también un abrazo festivo por sus treinta años juntos conquistando triunfos y superando retos mucho mayores. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

comentarios de blog provistos por Disqus