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Artes visuales
Por Germaine Gómez Haro

La XIII Bienal de La Habana (I de II)

A José Camilo Valls por su invaluable

apoyo y amistad

 

Este año la Bienal de La Habana cumplió treinta y cinco años de existencia con su edición número XIII que tuvo lugar del 12 de abril al 12 de mayo. Este magno evento de las artes visuales, que goza de gran reconocimiento en el mundo entero, tuvo un especial cariz por tratarse del quinientos aniversario de La Habana, mismo que a lo largo del presente año se ha celebrado con un nutrido programa de festejos en el ámbito cultural. Fue también una Bienal significativa si se toma en cuenta el colosal esfuerzo que se hizo para poder llevarla a cabo en pleno recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y tras el impacto del huracán Irma, rematado hace unos meses por el paso de un tornado. Hay que reconocer el tesón del pueblo cubano y la voluntad manifiesta de una política cultural que apuesta por la continuidad de sus proyectos; la presente edición originalmente programada para el año pasado tuvo que ser pospuesta pero felizmente se concretó. He tenido el privilegio de asistir a las últimas cuatro Bienales y siempre me ha impactado constatar la capacidad de organización de estos eventos que requieren de una logística sumamente compleja, que además funciona a la perfección a pesar de las limitaciones de toda índole. En esta ocasión, la Bienal inclusive se extendió por primera vez a otras provincias del país: Pinar del Río, Cienfuegos, Camagüey y Matanzas, donde participaron treinta y siete creadores estadunidenses provenientes de Ohio que apuestan por el diálogo cultural como vía de entendimiento entre los pueblos. El programa resulta prácticamente inabarcable aun para el visitante más avezado: en alrededor de 220 sedes distribuidas a lo largo de la ciudad se presentaron sesenta muestras colectivas y treinta y seis individuales, ochenta y cinco exhibiciones en estudios y talleres (los open studio, donde el visitante puede entrar en contacto personal con los artistas), diecinueve intervenciones en espacios públicos, acciones en las que estuvieron involucrados 852 artistas, de los cuales los internacionales procedieron de medio centenar de países. Siguiendo la filiación tercermundista e inclusiva que ha caracterizado a esta Bienal y la vocación de construir una plataforma de reflexión para propios y extraños, convivieron artistas de renombre internacional con varios Premios Nacionales de Artes Plásticas de Cuba; la participación de artistas jóvenes y emergentes hace de este encuentro una ventana abierta al arte contemporáneo mundial que permite al visitante tomar el pulso de la creación visual de nuestros días.

El discurso central de la Bienal giró en torno al lema “la construcción de lo posible” y entre las exhibiciones oficiales más sobresalientes es digna de mención la extensa y nutrida exposición colectiva titulada HB, arte cubano contemporáneo que reunió en tres espacios –el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la Galería Collage Habana y el Taller Ensamble– a 103 creadores de varias generaciones, y discursos variopintos que conformaron un amplio panorama del movimiento artístico de la Isla. En esta magna muestra, cuya curaduría me pareció puntual e inclusiva, tuvimos la oportunidad de ver la cantidad y calidad de propuestas estéticas que se desarrollan en el país y comprobar que el movimiento artístico actual en Cuba goza de una excelente salud. Cabe subrayar que esto se debe en gran medida al extraordinario programa de formación artística que el gobierno cubano ha apoyado incondicionalmente a pesar de las crisis y contratiempos. Actualmente, los artistas cubanos tienen la posibilidad de conectarse virtualmente con el exterior y están ampliamente informados de todo lo que acontece en el mundo del arte global. Sin embargo, desde mi apreciación resulta gratificante constatar que la mayoría sigue apostando por lo local versus la homogeneización que prevalece en los circuitos viciados del mercado del arte. Se palpa que el arte cubano expresa, ante todo, una esencia humanista y solidaria que en gran medida se ha perdido en los países desarrollados.

 

(Continuará…)

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