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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

La Línea Año Cero

 

Conocimos a Agustín Fernández Mallo en la feria del libro de León. Nació en La Coruña hace 51 años. La inteligencia desborda por sus ojos. Tuvimos una charla breve al atardecer y luego otra más larga al amanecer. No se imagine cosas, nuestra lectora, nuestro lector... Sucede que salimos al mismo tiempo rumbo al aeropuerto para viajar en el mismo avión.

El tipo es un crack, la verdad. Nos regaló su último libro de ensayos: Teoría general de la basura (cultura, apropiación, complejidad). Pendiente próximo, apenas terminamos su “Introducción e intenciones” y… vaya… lo que decíamos: Agustín es una lumbrera que produce ideas de interesantísima especie. Es así que hoy, lejos de intentar una reseña irresponsable (aún nos faltan cuatrocientas páginas por leer), deseamos señalar uno de sus primeros conceptos: “Sólo el sonido convoca el pasado en tiempo real.” Esa idea nos encanta. A ello agrega: “De ahí la importancia que se le da a las voces en los conciertos de música en vivo, los mítines políticos o el espiritismo.”

Esto es cierto. Aquellos eventos cuyo sonido no conoceremos nunca deben ser reconstruidos con fantasía sumando los residuos duros (los hallazgos físicos) y nuestros agregados blandos (interpretaciones y ficciones en tiempo real). No importa cuánta información tengamos de lo ocurrido hace mil años o un par de días, sin el registro auditivo caeremos en la especulación. No hay mejor ejemplo que el que cita el propio Fernández Mallo: “Que se sepa, la voz de poeta más antigua registrada son los 35 segundos de recitación del poema ‘América’, leído en 1890 por su propio autor, Walt Whitman, y grabado en un primitivo cilindro de cera.” Algunos argüirán que el video es un soporte aún mejor, pero aunque el video silencioso y la fotografía dejan una huella valiosa, carecen de eco y realidad espacial. Son imitaciones.

Con esa grabación de Whitman nace lo que el autor llama la Línea Año Cero: “la línea de prueba palpable que separa a la realidad de la ficción en cuanto a la recitación de textos en nuestra cultura.” Músicos como somos, nos fascinamos pensando en cuál sería la Línea Año Cero de la ejecución musical. Ello nos llevó a repasar la invención del fonoautógrafo de Édouardo-Léon Scott de Martinville (ese aparato extraño que convertía el sonido en líneas que no se podían reproducir) y claro, de allí al fonógrafo de Edison. Hablamos del antecesor del gramófono que luego nos llevaría al tocadiscos, a las cintas magnéticas y finalmente al mundo digital.

Si lo recuerda quien nos lee, el fonógrafo grababa y reproducía sonido gracias a cilindros de cera en los que se surcaban vibraciones acústicas. Pues bien, la primera pieza musical reproducida por un aparato mecánico fue la composición infantil estadunidense “Mary Had a Little Lamb” (“María tenía un corderito”), el 21 de noviembre de 1877. Esa sería la Línea Año Cero de la música grabada. Antes de ello sólo se podía imaginar (por lo escrito en partituras, textos o por transmisión oral) a qué sonaban las composiciones de la antigua Persia, Monteverdi o los aztecas. La materia blanda superaba a la sólida. Hablamos de un siglo y medio, apenas, en que podemos escuchar quiénes fuimos/somos al hacer música… O mejor dicho –citando de nuevo a Mallo– cómo fueron las pasadas “huellas que vienen a decirnos cómo es nuestro presente, a construir una identidad contemporánea”.

Con esta reflexión, vale decirlo, apenas metemos el dedo meñique en la onda piscina que se plantea en las primeras páginas del volumen editado por Galaxia Gutenberg. Así, la Línea Año Cero aplica para toda disciplina; constituye la red del yo y de la comunidad entera para generar cultura y territorio. Estas múltiples líneas contextualizan y permiten etiquetar los distintos entornos del hombre. Lo triste es que las interpretaciones dominantes ocurren en la mente –los límites– de los más poderosos.

Se nos ocurre finalmente que atestiguar música en vivo nos provee, justamente, de una materia valiosa por su dureza fáctica, pues nadie podrá transmitirla fielmente usando palabras ni conseguirá la misma impresión con una grabación. En fin. Perdone el atasco mental. Son cosas que nos entretienen… a veces. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

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