Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bitácora bifronte
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Bitácora bifronte
Bitácora bifronte
Por Ricardo Venegas

 

Doble intención, correspondencias de la diosa

 

En su fundamental La diosa blanca, de Robert Graves, la tesis principal “es que el lenguaje del mito poético, corriente en la Antigüedad en la Europa mediterránea y septentrional, era un lenguaje mágico vinculado a ceremonias religiosas populares en honor de la diosa Luna, o Musa, algunas de las cuales datan de la época paleolítica, y que éste sigue siendo el lenguaje de la verdadera poesía”. Y es ésta la misma diosa a la que le cantan los poetas. En las tradiciones más antiguas del cristianismo se sabe que el aspecto femenino de Dios era representado por una paloma. Por el descubrimiento del alma en la Antigüedad, hoy sabemos que cada persona es única, irrepetible, insustituible y libre. También sabemos que la amistad es una larga conversación, a veces interrumpida por la finitud del ser humano, a veces sustituida por medios como el Facebook o el Whatssapp. Esta correspondencia es un arte cuando quienes conversan eligen sendas escasamente exploradas por el lector. Doble intención (2019), de Beatriz Rivas y Ethel Krauze, es un volumen conversacional que abre una brecha importante en el diálogo de las mujeres con su tiempo, con la literatura, con la vida personal y pública y con el feminismo de dos escritoras que buscan ser independientes. No ocultan su obsesión, pero tampoco su hartazgo del patriarcado. Su comercio con los hombres desnuda los conflictos de las mujeres de su tiempo, un tiempo que parece más hecho para ellas que para ellos. Es cierto, “la sociedad aún se siente incómoda con el poder de las mujeres”. En Doble intención dejan en claro que aman a los hombres, de lo contrario no les dedicarían tantas páginas, pero quieren ser ellas mismas en su profesión, sin que el varón les haya regalado nada; quieren ser leídas por ellos, saberse cerca de la conciencia masculina. Estas conversaciones también se dirigen a la diosa que habita en ellas, Tonantzin, Afrodita, Venus, Isis, Parvati… ejercicio de autoconocimiento, catarsis en que la ebullición dicta y ofrece conclusiones, la infidelidad, la culpa, el ateísmo, el no aprendizaje y su admisión que se convierte en aprendizaje. En Beatriz Rivas el enamoramiento es crucial, vivir sin sentir no tiene sentido. En Ethel Krauze la felicidad es sinónimo de paz, de aguas mansas. Anaïs Nin, en sus cartas a Henry Miller, lo sabía: “Qué es el amor si no la aceptación del otro, lo que sea que el otro sea.”

 

 

comentarios de blog provistos por Disqus