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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Preguntas crueles para Braulio

¿Qué será hoy de ti, Braulio? Quiero imaginar que no has muerto, que a tus cuarenta y ocho, cincuenta cuando mucho, andas por ahí. ¿Será en Zoquizoquipan, o no demasiado lejos de ahí, digamos en Pachuca? ¿O será tal vez que, a fin de cuentas, pudiste dar el salto a la “gran capital”?

Sé que lo has sufrido en carne propia pero, con todo y que te tocó vivirlo, quizá no llegaste a ser consciente de algo que suele suceder: así sea involuntariamente, la ignorancia suele generar crueldad. Te pongo un ejemplo: puede sonar muy neutro eso de “quiero imaginar que no has muerto”, pero algo tiene de cruel no estar seguro de que vives; algo cruel también, a partir de esa incertidumbre, hay en tener que imaginar el resto, lo que habrás vivido desde aquel entonces. Por eso las preguntas, por eso no aseguro nada, porque nada sé de ti cuando cumpliste nueve, diez, veinte años… y tampoco deja de ser cruel tener que imaginarlo todo, pero no me queda otro remedio.

Imaginemos que te quedaste a vivir en el Distrito Federal –hoy feamente rebautizado–, que aquí te hiciste adolescente y luego adulto, que acabaste la primaria, la secundaria, que entraste a la preparatoria pero –perdóname otra crueldad— no la terminaste porque te tocó empezar a trabajar; imaginemos que igual de pronto te casaste, conseguiste una vivienda en la periferia urbana, tuviste un par de hijos, te corrieron de un trabajo y por suerte más adelante encontraste otro, que no fue mejor ni peor pero te permite irla llevando. Y entre tanto ir y venir, Braulio, ¿qué tanto piensas en Zoquizoquipan? ¿Has regresado alguna vez o, como tantos que emigraron a la capital, preferiste hacer de cuenta que aquel pueblo ya no existe? ¿Y Lucía? ¿Se quedó a vivir allá? No te pregunto si la extrañas; lo doy por hecho, porque se necesita ser el desalmado que tú no eres para no extrañar a la propia madre, con mayor razón si el vínculo es como el que ustedes dos tuvieron. Te lo digo desde el alma: sinceramente espero que aún viva, que la hayas visitado muchas veces, que conozca a sus nietos y los quiera mucho. Hoy debe tener por ahí de setenta años y, no sé por qué, la imagino fatigada pero serena, sola pero conforme.

Así es, Braulio, la imagino sola, lo cual significa también que hago de cuenta que ha enviudado, y si lo digo de este modo es intentando no ser cruel una vez más, no decir simple y llanamente que a tu papá lo imagino muerto –y mira, ya lo he dicho–, desde hace un buen rato. Pero me quedo pensando, me acuerdo de cómo era su trato contigo, cómo lo mirabas, el silencio de piedra, sin fisuras, con el que tú y él se (in)comunicaban, y tengo la impresión de que nunca has de haberlo extrañado demasiado. ¿O sí? ¿Qué piensas de él, cómo lo recuerdas? Ese hombre permanentemente ocupado en algo, que sólo hablaba lo estrictamente indispensable y casi siempre en forma de órdenes, al que sólo veías por las mañanas, a veces a la hora de comer y poco antes de ir a la cama, ¿te parecía un hombre bueno? ¿Te acordarás, podrías contarme qué sentiste al verlo enfurecer ante la posibilidad de que te fueras de la casa? Créeme que esto no lleva ningún afán peyorativo, pero ¿te has puesto a pensar en su tremenda, su profunda ignorancia? No vayas a ofenderte, lo pregunto en el sentido de lo que mencionaba, eso que genera la ignorancia: era cruel que no quisiera verte en otro lado que no fuera tu pueblo, dedicándote a lo mismo que él se dedicaba. Lo más fácil es culparlo, criticarlo por su pensamiento tan cerrado pero, siendo honestos, ¿qué más podía imaginarse, qué otra cosa podía desear para ti? Me dirás quizá que tú y Lucía estaban en las mismas pero aún así fueron capaces de soñar con otra vida, así fuera una de fantasía, salida de las radionovelas y las pelis de vaqueros, y puede que tengas razón, pero precisamente por eso no aseguro nada.

Sólo te haría un par de últimas preguntas: ¿qué tanto te parecerás a tu papá? Y la última: quizás hayas escuchado por ahí la frase “infancia es destino”. ¿Tú qué opinas?

Nadie sabrá nunca, Jesús Torres Torres, México, 2018.

 

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