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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Maria por Callas. Doble rendición

Estamos enamorados de una pero obnubilados por la otra. La primera, dura y diáfana, nos impactó con la agudeza de quien sobrevive a un don tan celestial como agridulce. Amaba y sufría el destino impuesto por su familia. La segunda, la de los vestidos perlados y la interpretación primorosa, nos zarandeó desde sus cejas mediterráneas hasta el zapato altivo. Amaba y sufría el destino impuesto por el espejo. Claramente una prefería el aislamiento, la certidumbre del apoyo masculino, mientras la otra, desde su divinidad escénica, aprendía las formas de la entrega y el desprecio.

Tal fue la ambivalencia que sentimos con el documental Maria by Callas: en sus propias palabras, allá en la sala 7 de la Cineteca Nacional. Caímos doblemente rendidos ante ambas. Por un lado, nos fascinó la mujer, por otro, el personaje (imposición de un sino honesto). En Maria hay un nostálgico fatalismo trabajado por la mucha inteligencia, por la aceptación de su tiempo en la historia; en la Callas percibimos la preparación y arrojo hacia abismos de perfección aérea, de interpretación poética excelsa.

Estrenado hace dos años en Francia, este documental ha ido caminando poco a poco por las salas del mundo entero causando una impresión intensa, aunque poco estridente. Dirigido por el poco experimentado Tom Volf, consigue un magnífico acierto al dejar que sea la propia Callas quien cuente su historia. Muchísimo y maravilloso pietaje de conciertos, situaciones sociales, familiares e íntimas se suma a entrevistas formales (para la televisión o improvisadas en algún aeropuerto), así como cartas dirigidas a amores, amistades, colegas y maestros leídas en off por la actriz Fanny Ardant, quien ya interpretó a la cantante en el pasado (Callas Forever).

En la narración también suena la voz de Joyce DiDonato y, como imaginará nuestra lectora, nuestro lector, en pantalla aparecen notables amistades cercanas a la cantante. Hablamos, entre muchos otros, de Aristóteles Onassis, Vittorio de Sica, Pier Paolo Pasolini, Luchino Visconti, Omar Sharif, Brigitte Bardot, Jean Cocteau, Catherine Deneuve, la duquesa y el duque de Windsor, Grace Kelly, Jacqueline Kennedy, Anna Magnani y hasta la reina Elizabeth II, lo que nos brinda el tipo de entorno en que vivía.

Elvira de Hidalgo, principal maestra de canto de la Callas, merece mención aparte. Sus contribuciones a través de viejas entrevistas son esclarecedoras en más de un sentido. Las epístolas que Maria le dedicara exhiben un altísimo respeto a su conocimiento, refinamiento y pedagogía. Nacida en España, De Hidalgo fue clave en el renacimiento de la ópera tras la segunda guerra mundial. Se le considera una de las mejores soprano de la historia, así como una de las grandes actrices de libreto; acaso una de las cualidades que mejor supo trasladar a su alumna durante los cinco años que le dedicara en Atenas, para siempre mantenerse cerca de sus necesidades emocionales.

Ahora bien, si quien nos lee es amante del bel canto, a no preocuparse. Al recorrido por ciudades, playas, yates, aviones, casas, departamentos y personas, el documental añade magníficas interpretaciones de arias completas, triunfos legendarios –y contados fracasos– sobre las tablas de teatros emblemáticos, allí donde las audiencias se entregaban como sucedía con los Beatles. No exageramos. Las imágenes de fanáticos y periodistas en lugares como Nueva York, París, España, Inglaterra e Italia alcanzaron a crispar nuestros nervios, pues ni ella ni su equipo parecen preparados para una celebridad y cotilleo como los del cuarteto de Liverpool.

Destacan así interpretaciones a “El amor es un pájaro rebelde” (Carmen), “Viví por el arte, viví por el amor” (Tosca) y la “Casta diva” (Norma), así como parte de su debacle romana de 1958, cuando declinara seguir tras el primer acto por una enfermedad vocal que nunca le perdonara aquella ciudad a la que sólo volvería de la mano de Pier Paolo Passolini, para presentar su papel de Medea en la pantalla grande. Muerta a los cincuenta y tres años, parece que Maria servía a la Callas sin ser correspondida en igual manera. Lo bueno es que su corazón roto hoy puede coleccionar nuevos amores con este documental que usted debe ver pronto. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

 

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