Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Cinexcusas
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Cinexcusas
Cinexcusas
Por Luis Tovar

Des/ cifrar al cine en México (I de II)

 

El pasado miércoles 5 de junio fue presentado el Anuario estadístico de cine mexicano 2018. Herramienta indispensable para entender a cabalidad el fenómeno cinematográfico nacional, el Anuario… incluye la información más completa y fidedigna en cuanto a producción, distribución y exhibición fílmica, mediante la cual es posible tomarle el pulso a la que, sin lugar a dudas, es la industria cultural mexicana más destacada en términos económicos.

El número de espacios públicos disponibles para ver cine, por ejemplo, ha sostenido su crecimiento y el año pasado alcanzó las 7 mil 24 pantallas. Una simple división arroja que hay aproximadamente una pantalla por cada 17 mil 800 habitantes. Mucho o poco, el problema radica en la distribución de dichas pantallas: Ciudad de México y el área metropolitana acaparan la cuarta parte del total y la desproporción toma forma: quienes radican en esta zona del país disponen de un espacio para ver cine no a razón de casi 18 mil por uno, sino de 11 mil. Con variaciones dimensionales, esta situación se replica en cada polo urbano económicamente relevante, dígase Guadalajara, Monterrey, Puebla y poco más, lo cual se traduce en una relación inversa –y perversa–: a mayor concentración geográfica en ciertos puntos, menor presencia en más y mayores áreas del país; en otras palabras, enormes regiones en las que no hay ni un solo cine. Lo anterior explica que la televisión siga siendo uno de las principales vías mediante las cuales la población en general tiene acceso al cine, y ojo, no se habla aquí de plataformas como Netflix –se hará en la segunda entrega–, sino de la llana y todavía universalmente accesible televisión abierta, misma que por cierto tiene nulo interés en aspectos como variedad, novedad y calidad pues, como sabe cualquiera que se asome, suele repetirse ad nauseam un puñado de filmes, claro está, meros blockbusters preponderantemente madeinusa.

Volviendo al aumento de pantallas cinematográficas, es forzoso recordar que salvo los pequeños, pulverizados y en realidad poco visibles cineclubes, dichas pantallas forman parte de un multiplex compuesto por siete, diez, doce salas. Igual de forzoso es reiterar lo que bien sabe Todomundo: esa cifra de cuatro dígitos pierde sentido cada vez que se estrena el siguiente trabuco taquillero, pues tres cuartas partes o más de cada “complejo” exhibidor es destinado a programar el miasma en turno. Acaba de suceder con Avengers y sucederá una vez y otra en el futuro inmediato.

Last but not least, queda el costo de un boleto cinepoliscinemexero, prohibitivo para un porcentaje poblacional enorme –ronda o supera un día de salario mínimo–, que de este modo es remitido y limitado, en los hechos, a dos vías de acceso para ver cine: primero la referida televisión, aquí sí en todas sus variantes, y segundo la piratería, cuya bonanza está garantizada mientras la referida inaccesibilidad, sea geográfica o económica –y cuántas veces van a la par–, no sea combatida en virtud de una voluntad real de paliar al menos la situación.

El antedicho no es asunto menor, ya que implica una suerte de discriminación de origen, evidente pero sistemáticamente soslayada: en el Anuario… se consigna la cantidad total de asistentes a salas de cine, que ascendió a 320 millones, para una proporción de 2.5 por habitante a nivel nacional. Por supuesto eso no significa que cada mexicano fue al cine dos veces y media en 2018, sino que un puñado de connacionales pagó varios boletos, inalcanzables para una mayoría –¿no cuantificada?–, cuya cifra el Imcine se comprometió a incluir en la próxima edición.

Por cierto, esos 320 millones son 5.6 por ciento inferiores al número alcanzado en 2017. En otras palabras, se trata de 18 millones de boletos menos. Habrá que cotejar con las cifras de la Canacine, para ver si las ganancias de los exhibidores bajaron, quedaron incólumes o aumentaron.

(Continuará.)

 

 

comentarios de blog provistos por Disqus