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La otra escena
Por Miguel Ángel Quemain

El Teatro Emergente de Jesús Delgado

 

Contra el sistema, de Esteve Soler (Cataluña, 1976), bajo la dirección de Jesús Delgado, es un conjunto de seis piezas surrealistas que a lo largo de 70 minutos muestran las virtudes del microteatro, una especie de cuentos cortos, de humor negro, que visitan los lugares comunes alrededor del desamor, la imposibilidad de la pareja, la complejidad personal a la que se enfrenta un conjunto de sujetos que se piensan solventes a partir de creerse parte de un mundo global, tecnologizado y con ofertas de vida que contrastan con su mundo doméstico, su visión localista y tribal.

De la comedia al absurdo, la farsa y la tragicomedia, un conjunto de actores se multiplican para caracterizar personajes que tienen la consistencia del cuento, es decir, carecen de la largueza de una historia personal y anímica que los perfile, que permita previsibilidad, identificación con una gama de emociones y sentimientos. Sin embargo, las identificaciones surgen de las situaciones paradójicas, contradictorias, inequitativas, injustas, que padecen un conjunto de estereotipos y personas ordinarias. Son las situaciones y su precisión, las posibilidades de sorprender, lo que permite la complicidad con la escena sin caídas y sin tedio.

Habrá que decir que este montaje es resultado de un trabajo de taller donde la enseñanza de la actuación es el eje fundamental de las exploraciones. Aunque prácticamente no se siente el carácter estudiantil, de indagación y prueba que sostiene el espíritu y el compromiso de esta joven compañía, Teatro emergente, que también comanda Jesús Delgado en un vínculo poderoso y natal con Venezuela.

Es importante reconocer esta peripecia escénica porque coloca a este Teatro Emergente en franca convivencia y competencia con la oferta pedagógica nacional y sus logros. Es un grupo que de ninguna manera podría considerarse amateur, porque no persigue únicamente la experiencia lúdica de sentirse poseedores de un instrumento estético en nombre del juego y el crecimiento personal, sino que son actores en toda la extensión de la palabra que forman parte de un proceso de alto nivel profesional en el que la división del trabajo escénico sostiene y fortalece cada una de sus partes.

En términos de producción es ostensible que se fueron a comprar su vestuario (la iluminación, la escenografía y el vestuario también tienen el crédito de Delgado) a una tienda con ropa de marca y se “uniformaron”, también lo hicieron con la escenografía, pero el significado que terminan por cobrar sus objetos escénicos y sus prendas no es incongruente con sus representaciones de lo global, su crítica a lo homogéneo, las circularidades viciosas, las repeticiones tóxicas, de las metas de éxito colectivizadas al ritmo que le imponen a la escena Alondra Montero (selección musical) y Juan Carlos García, cuya coreografía contribuye a la unidad de la propuesta.

Las seis obras, cuentos cortos o microteatro que presenta este quinteto de actores (Alejandro Alcalá, Aurea Reyes, Blanca Núñez, Carlos Fernández y Esteban Durán) tienen como eje distintas formas del amor bajo la mirada de las instituciones que las consagran: la familia, el matrimonio, la empresa, la grupalidad que enjuicia, premia y castiga.

El español Esteve Soler es un dramaturgo muy popular en Latinoamérica porque es autor de una dramaturgia auténticamente portátil para un teatro que se las ve duras presupuestalmente, y que tiene, sobre todo en su trilogía Contra el progreso, Contra la democracia, y Contra el amor, la posibilidad del microteatro fácilmente editable, que se adapta a una compañía flexible que permite explorar distintos tonos, intensidades y géneros en la actuación.

Jesús Delgado estudió la maestría en Dirección Escénica en la ENAT del INBA y es una de estas adquisiciones valiosas para nuestra escena por su capacidad de gestión, por representar una alternativa integral para el desarrollo del teatro mexicano y la posibilidad de tener en cartelera un teatro inteligente que, sin hacer concesiones tiene una comunicación efectiva con un público amplio que busca divertirse con un trabajo que le permita problematizar su existencia.

 

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